
El Museo Pio-Clementino del Vaticano alberga la escultura clásica grecorromana de las colecciones papales. En el Cortile Octogonal podemos encontrar hasta cuatro relojes solares de tipo scaphe, cuenco hemisférico.

Las horas romanas eran desiguales: el día se dividía en doce partes y por su diferente duración las horas veraniegas eran considerablemente más largas que las invernales. El tiempo se contaba desde el orto del Sol hasta su ocaso. Así el mediodía era la hora sexta. Las horas monacales para los rezos son herederas directas de la tradición latina: tercia, sexta, nona, etc.
Dos relojes están colocados en el suelo y los dos más pequeños encima de un túmulo. Los relojes marcan tanto la hora como las líneas de solsticios y equinoccios. Ninguno conserva el gnomon, que solía ser una varilla metálica. En casos excepcionales era un orificio.

Un bloque lateral podría ser un reloj solar múltiple y con más interés, pero su a falta de datos y con solo lo mostrado requiere mayor estudio.
En los grandes pasillos vaticanos se encuentran dos compases romanos y algunas pesas.

