

En la primavera del año 2010, un grupo de represaliadas y represaliados políticos del franquismo inicia una reflexión sobre la necesidad de constituir una asociación que llenase el hueco que existía en España dentro del movimiento por la memoria histórica iniciado anteriormente. No se trataba de apelar al victimismo, pero sí de defender el papel de las luchas sociales y políticas que, durante 20 años (entre mediados de los 50 y mediados de los 70), fueron determinantes para el final de la dictadura. Los pactos de la Transiciónimpusieron un manto de silencio sobre la naturaleza del franquismo y sus crímenes que, en primer lugar, perseguía dotar de impunidad a sus perpetradores. Como efecto colateral, este pacto exigió también ignorar la resistencia antifranquista y a sus víctimas. Reconocer la existencia de éstas hubiera implicado identificar a los responsables de los crímenes, a los que el sistema encubría. Las víctimas fueron olvidadas. “Y, en los últimos años, asistimos a una larvada relectura del franquismo mediante su banalización, cuando no su embellecimiento, por parte de epígonos mediáticos e historiadores supuestamente respetables, cuya mayor y más costosa obra es el reciente Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia, realizado con el objetivo de fijar como definitivo el relato que conviene a sus intereses”. Pero, poco a poco, y cada vez con más fuerza, las represaliadas y represaliados vivos se han hecho presentes, dando testimonio directo de aquellos crímenes (detenciones, multas, torturas, cárcel, asesinatos, exilio, falta de libertad, censura…). “Formamos parte –claman los mismos– de la generación que, desde los años 60, se enfrentó a la dictadura, y por ello sufrió tortura, cárcel, exilio, clandestinidad y el más diverso tipo de represalias. Nuestro testimonio tiene el valor del documento histórico, y tenemos la obligación de transmitirlo ahora por la dignidad de nuestra memoria y en defensa de todo aquello por lo que siempre hemos luchado…”.

Más de 40 juristas alzaron su voz contra el genocidio franquista. Cristina Almeida, José Luis Pitarch, Joan Garcés… son algunos de los nombres que componen la lista inicial del comité jurídico, encargado de elaborar la iniciativa legislativa popular de “Verdad, Justicia y Reparación” para las víctimas de la dictadura. Distintas asociaciones de memoria histórica y derechos humanos han impulsado una iniciativa popular para resarcir a las víctimas del franquismo. Los pactos de la Transición impusieron un manto de silencio sobre la naturaleza del franquismo. La abogada, Virginia Díaz, vicepresidente de la Asociación Foropor la Memoria, en notas sobre la sentencia del TS del 27/02/2012, relativa a los crímenes del franquismo, declara que la Leyde Amnistía de 1977 no es un instrumento que pueda ser utilizado por los Tribunales para impedir investigaciones de delitos contra la humanidad y que, conforme a lo que ya se ha expuesto, existen indicios suficientes dentro del procedimiento abierto ante la Audiencia Nacional que no valora, ni tiene en cuenta la sentencia para que sólo así puedan ser calificados los crímenes cometidos durante el franquismo. “Por lo tanto, las víctimas, las asociaciones y organismos internacionales de derechos humanos, no acuden a los tribunales sólo en busca de la verdad. Acudimos a ellos porque sólo en sede judicial y sólo a través de la intervención de los tribunales y de la aplicación de las leyes penales en materia de derechos humanos, podemos llegar al resarcimiento de las víctimas, a levantar el manto de la impunidad y a conseguir los tres objetivos que cualquier país civilizado debe anteponer para completar su sistema democrático de valores y derechos: la justicia, la verdad y la reparación. Esta sentencia es un nuevo retroceso en el avance y consecución de la defensa de los derechos humanos”.


Durante la última semana de septiembre, el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzosas de Naciones Unidas, visitaba España y se reunía con distintas autoridades y con asociaciones de víctimas del franquismo. El objetivo de su visita era examinar las principales iniciativas y políticas emprendidas por el Estado español sobre cuestiones relativas con las desapariciones forzadas o involuntarias, en particular, los aspectos concernientes a la justicia, la verdad, la reparación y la memoria para las víctimas de estos crímenes. En su primer informe, constataron que, en España, no se tiene en cuenta “el carácter de delito de lesa humanidad” en el caso de las desapariciones cometidas durante la Guerra Civil y la dictadura. “Esta interpretación es contraria a las obligaciones internacionales de España y se recomienda su modificación”, reza el texto que dejaron. Instan “al Estado español a juzgar las desapariciones forzadas a la luz de estas obligaciones internacionales y a establecer legislativamente la imprescriptibilidad de las desapariciones forzadas o la determinación de que la prescripción solo puede comenzar a computarse a partir del cese de la desaparición forzada”. Asimismo, constatan que la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial de 2009 “restringió de manera considerable la competencia de los tribunales españoles y la aplicación del principio de jurisdicción universal”, en contraste con la legislación anterior. Por ello, el grupo de trabajo llama a los tribunales españoles a asegurar que aquella reforma de 2009 “no obstaculice el ejercicio de su jurisdicción universal sobre actos de desaparición forzada”. Anima a España a ratificar la Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad y a incluir en el nuevo Código Penal como delito autónomo la “desaparición forzada”. Para los expertos de la ONU, la avanzada edad de muchos de los familiares y testigos que vieron por última vez con vida a personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura hace necesario que el Estado actúe con “urgencia y celeridad” en esta materia. Pero, a la hora de aplicar las recomendaciones en España, todo queda en papel mojado.

Por el contrario, la querella presentada en la Argentina comienza a moverse. José María Galante, de La Comuna, declara ante la jueza en Buenos Aires para aportar su testimonio. Su relato de cuando tenía 21 años pone los pelos de punta por la brutalidad y el ensañamiento. Palizas salvajes, la cabeza sumergida en agua nauseabunda hasta casi ahogarle, el tormento de la barra, colgado por las rodillas y golpeado desnudo en las partes más vulnerables. "Desde entonces no puedo moverme como antes…". Galante lo relata así a ELPLURAL.COM: "Mi primera detención, bajo la acusación de ‘actividades subversivas’, se produce el 5 de octubre de 1969, a la una de la madrugada, en mi casa familiar. Me detienen dos miembros de la Brigada Político Social (BPS) llamados Celso Galván y otro apodado "El Gitano". Al entrar en la Dirección General de Seguridad (DGS), me hacen el pasillo, obligándome a pasar entre dos filas de agentes de la BPS y funcionarios de la Policía Armada que me golpean con porras, vergajos, me dan patadas, puñetazos… Después me fichan y encierran en una celda". En su denuncia, como en la de otros querellantes, aparecen nombres comunes de policías como el "comisario Conesa, y Billy el Niño", señalados como especialmente sanguinarios. Los querellantes aportan listas de torturadores, de jueces y de militares que compusieron tribunales y consejos de guerra. Los testimonios de otros querellantes son tan espeluznantes o aún más que el de Galante. También por las torturas a Galante en 1969, está imputado Celso Galván a quien también señala Acacio Puig Mediavilla, arrestado en 1973 y conducido a los calabozos de la DGS, donde denuncia que sufrió todo tipo de vejaciones y malos tratos. El ex guardia civil, Muñecas, está imputado por las torturas que sufrió Andoni Arrizabalada Basterrechea, en 1968, en el cuartel de la Guardia Civil de Zarautz. Hoy, dicen sus víctimas, recibe la pensión máxima de jubilación por sus servicios prestados al Estado como guardia civil. Fue además uno de los militares golpistas el 23-F, aquel que anunció los diputados la "próxima" llegada de la "autoridad, militar, por supuesto" y dirigió el grupo armado que tuvo a su cargo la vigilancia de las puertas del Parlamento.


En una decisión sin precedentes, la jueza María Servini de Cubría pide, a través de la Interpol, la extradición de altos funcionario policiales y de la Guardia Civil en la causa abierta en Argentina para juzgar los crímenes del franquismo. Los cuatro exfuncionarios mencionados al principio pasan a ser imputados y deben ser extraditados. A tal fin, magistratura argentina cursa a las autoridades españolas la orden de detención. El texto puntualiza que se deberá comunicar “el arresto preventivo de los nombrados con fines de extradición a efectos de recibir declaración indagatoria a la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL)”. En marzo de este año, los abogados solicitan por escrito a la jueza que emita órdenes de captura internacional contra nueve responsables del régimen franquista: tres ex ministros, José Utrera Molina (suegro del ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón), Rodolfo Martín Villa y Fernando Suárez; y dos ex jueces, además de los cuatro exfuncionarios de seguridad que ahora han pasado a estar procesados en la causa. La magistrada decide proceder contra estos últimos. Juan Antonio González Pacheco, alias “Billy el Niño”, es considerado como uno de los mayores torturadores del régimen franquista. Tiene un amplio dossier de diligencias judiciales por presuntas torturas en los últimos años del franquismo. Su nombre llega a aparecer hasta en 17 querellas, presentadas en Argentina, unido de manera indisoluble al delito de tortura. En 1974, llegó a ser condenado, junto a otros tres policías, por el Juzgado Municipal número 19 de Madrid, a pagar 1.000 pesetas por una falta de malos tratos y otra de coacciones al estudiante Francisco Lobatón. Un año antes, en 1973, ya había sido condenado por otra falta de lesiones interpuesta por Enrique Aguilar Benítez de Lugo. El policía, con un amplio dossier judicial por presuntas torturas, fue absuelto por la Leyde Amnistía de 1977. También prestó declaración ante la Audiencia Nacionalpor su presunta relación con los asesinos de los abogados de Atocha y por los grupos antiterroristas paramilitares Antiterrorismo ETA y Batallón Vasco Español, autores de varios asesinatos durante la Transición. El 1 de julio de 1977, el Ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, le condecoraba con la Medallade Plata al Mérito Policial y se le organizó una cena homenaje “como desagravio a la persecución de la que es objeto por parte de algunos medios de comunicación”. En 1985, González Pacheco aparece como jefe de seguridadde la empresa automovilística Talbot, en Madrid, donde también trabaja en diversas empresas de seguridad. En 2011, según la documentación previa a la demanda de la Red Aqua, figura como jefe de tráfico de la empresa Loomis.

Celso Galván Abascal, exescolta de Franco y de la Casa Real, fue acusado por el asesinato del estudiante, Enrique Ruano, el 17 de enero de 1996, cuando era inspector de la Brigada Político-Socialdel franquismo. La Sección Segunda de la Audiencia Provincialdecidió su absolución por “falta de pruebas”, si bien indicaba el propio auto que no es posible admitir sin dudas razonables la versión oficial del suicidio por parte del estudiante. El tercero de los perseguidos por la Interpol es Jesús Muñecas, actualmente, propietario de un centro de equitación en Valdemoro. Recibe la pensión máxima de jubilación por sus servicios prestados al Estado a lo largo de su dilatada trayectoria como guardia civil. Su nombre no pasó a la historia, como el de Tejero, pero sí su intervención en el 23-F, al anunciar a los diputados la “próxima” llegada de la “autoridad, militar, por supuesto”. Durante el secuestro de los diputados en el hemiciclo, él mismo se ocupó de dirigir el grupo armado que tuvo a su cargo la vigilancia de las puertas del Parlamento. Previamente, había sido denunciado en varias ocasiones por delitos de torturas en la Comandancia de Zarautz y en la Comandancia de la Guardia Civil de Tolosa, dependiente de la de San Sebastián. Por ninguna de ellas fue condenado. Sí lo fue tras el 23-F por “delito consumado de rebelión militar”por el que es condenado a tres años y seis meses de prisión. Salió en libertad en octubre de 1984, tras cumplir las tres cuartas partes de la condena y obtener setenta y cuatro días de reducción por trabajos realizados. El cuanto a José Ignacio Girante González, fue miembro destacado de la Brigada PolíticoSocial hasta su disolución y, posteriormente, fue comisario del Cuerpo Nacional de Policía. En su trayectoria como policía del régimen siguió un camino similar al de Billy el Niño. Su nombre aparece en, al menos, cuatro de las querellas presentadas en Argentina, asociado a torturas a miembros del movimiento estudiantil del tardofranquismo.


El juez de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, citará a declarar al exguardia civil, Jesús Muñecas y al exinspector José Antonio González Pacheco, tras confirmar, según fuentes jurídicas, que los otros dos reclamados por la juez, María Servini de Cubría, han muerto. Las Fuerzas de Seguridad han comunicado al juez Ruz que tanto Billy El Niñocomo Muñecas están localizados en sus domicilios. El magistrado les citará a declarar una vez que Argentina remita formalmente la petición de extradición cursada para ellos. No obstante, la Fiscalíade la Audiencia Nacional informó en un escrito al titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de que las detenciones de estos ex altos funcionarios de la Policíay de la Guardia Civil“no son necesarias, habida cuenta la antigüedad de los hechos”. Según aclara el Ministerio Público, las órdenes internacionales de detención dictadas por la magistrada provocarían “una causa de denegación” de la solicitud debido a que, en ellas, “no constan datos de tiempo y lugar de su comisión”. La Fiscalía recuerda que el Convenio Bilateral sobre Extradición y Asistencia Judicial España-Argentina exige “un relato de hechos y circunstancias precisas de tiempo y lugar de comisión del delito” que no consta en las órdenes emitidas. La juez Servini acusó a los cuatro de delitos de homicidio agravado, privación ilegal de la libertad calificada por la aplicación de torturas y sustracción de menores.

El exjuez de la Audiencia Nacionaldisparaba el pasado miércoles contra los privilegios de la Iglesia. Así lo contaba Olivia Carballar y Fabiola Navas, desde Sevilla: “Aquí no habrá un Estado laico hasta que deje de darse religión en las escuelas públicas”. Y arremetía contra la corrupción: ‘Es una vergüenza que se esté juzgando ahora a Carlos Fabra, que el presidente del Gobierno no aclare en el Parlamento su relación con Gürtel, que prescriban delitos como en los ERE’. Disparó contra el despilfarro de dinero público de los políticos: ‘Me encontré al ministro Soria, en Buenos Aires, haciendo jogging. Me ha encantado que no se celebren aquí los Juegos Olímpicos’. No dejó de disparar contra el Constitucional: ‘¿Cómo es posible que el presidente del TC sea o haya sido militante de un partido?’. Contra la falta de transparencia y otras cosas de la Casa del Rey. Se preguntó cual es la marca de España, y por el Caso Noos. Disparó contra los recortes del Gobierno: ‘Es una obligación democrática que la ley Wert no llegue a promulgarse’. Y disparó, contra aquellos que dispararon a las 150.000 personas que aguardan aún la justicia en las cunetas: ‘Hay que repetirlo: 150.000. Que la ONU haya tenido que venir a decirnos que no cumplimos con las directrices internacionales es vergonzoso. La justicia en este país, deja mucho que desear. El gran error es pasar página sin haberla leído’. El Garzón más rojo, más radical, disparó sin nada en un discurso en el que sólo dejó viva a la gente. ‘Esa gente que lo está pasando mal, la gente que no puede pagar el ‘puto autobús’ para seguir estudiando, como denunció el catedrático de Economía, Juan Torres, recordando una reciente experiencia vivida por Concha Caballero. La gente que no se atreve a protestar y a gritar que trabaja como un esclavo porque tiene miedo, lamentó el exdefensor del pueblo andaluz José Chamizo. La gente, como afirmó la escritora Almudena Grandes, que tiene que invadir la democracia y las instituciones. O esa otra a la que se le está esquilmando el derecho a la información, que expuso el periodista Juan José Téllez. La gente que sigue estando discriminada: ‘Nosotras, las mujeres, necesitamos más democracia’, concluyó la catedrática Lina Gálvez. En resumen: el acto Convocatoria Cívica, que ya fue presentado, en Madrid, el pasado julio, fue una reivindicación de la gente. Nace como una unión entre ciudadanos para intentar que los políticos asuman las propuestas de la calle. No son ni serán un partido político, repiten. ‘Se trata de una iniciativa contra la indiferencia y que brota de la indignación’, afirmó Garzón en su primera intervención pública en España después de que la justicia argentina pidiese la extradición de cuatro altos funcionarios franquistas. El exmagistrado abogó por que los problemas que afectan a los ciudadanos ‘no se resuelvan a puerta cerrada y como paquetes que se ofertan en un supermercado, donde los tomas o los dejas’ ”.


José Ortega Ortega, vecino de Algeciras de 69 años, militante del PCE desde 1963 y concejal en el primer ayuntamiento democrático de San Roque, entre 1979 y 1983, no sale de su asombro y de su indignación desde que, a finales de junio pasado, leyera la noticia. A José Ortega –recuerda Andaluces.es (periódico digital de ideas y noticas) –le vinieron de golpe recuerdos muy dolorosos: su detención en abril de 1975, su estancia durante tres días en la comisaría de La Línea, las torturas y malos tratos allí sufridos y su entrada en la cárcel de Algeciras, de donde no salió hasta ocho meses después, pasada la muerte de Franco. “Yo he sido albañil toda mi vida. Recuerdo muy bien que el día que vinieron a detenerme, era domingo y yo estaba de descanso. En Guadiaro, donde vivía con mi mujer y mi hija mayor, dos días antes, habían detenido a otro compañero del partido, José Llaves Bernal; así que quemé todos los ejemplares de Mundo Obrero que tenía y escondí en el fondo de una caja de herramientas muy grandes el libro que estaba leyendo: El único camino, de la Pasionaria”. El domingo 13 de abril de 1975 un grupo de agentes de la Brigada PolíticoSocial de la Policíaentró en casa de José Ortega. La registraron de arriba abajo y encontraron en un desagüe pequeños trozos de papel de algunos ejemplares de Mundo Obreroque no se habían quemado del todo. Suficiente para esposarlo, meterlo en un coche y llevarlo a la comisaría de La Línea. Con él había otros seis detenidos, todos militantes del PCE y de Comisiones Obreras: Andrés Barrachina, Jacinto Domínguez, Andrés Martín Díaz, José Llaves Bernal, Cristóbal Mateo Gómez y Alberto. Allí pasaron todos tres días sin dormir, siendo interrogados una y otra vez, y sufriendo torturas y malos tratos para que confesaran y delataran a más compañeros. “Yo acabé con los brazos desollados y cuando el juez que nos mandó a la cárcel me preguntó cómo me había hecho las heridas se lo expliqué: estuve casi todo el tiempo esposado y de los empujones que me pegaban para un lado y para otro se me quedó la carne viva”, recuerda José.


Cuatro años después, en junio de 1979, José Ortega Ortega fue elegido concejal en las listas del Partido Comunista de España en San Roque, municipio gaditano al que pertenece la pedanía de Guadiaro donde él vivía desde pequeño. Y acabó abandonado el PCE para entrar en el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), del que es fundador en el Campo de Gibraltar. A principios de julio de este año, habló con representantes del PSOE para que no condecoraran a un policía con pasado de represor pero no le hicieron caso. Mandó un escrito a los periódicos de la zona, pero se lo publicaron como carta al director, pasadas unas semanas del acto oficial. José lo tiene claro: “Lo que hay en España no es una verdadera democracia. Es la continuación del franquismo maquillado. Sólo hay que preguntarse quién es el rey, de dónde viene y por qué está ahí”, dice. “A los policías que torturaron y maltrataron ni se les juzgó ni se les echó del cuerpo, como se habría hecho en una verdadera democracia. Y no solo eso, sino que se les protegió, se les fueron dando ascensos y condecoraciones”, añade. Gemma Araujo, alcaldesa socialista de La Línea, admite que conoce la carta de José Ortega en la que acusaba al excomisario Lozano de haberle torturado cuando formaba parte de la Brigada PolíticoSocial de la Policía Nacional. Añade que la carta le llegó cuando el expediente para condecorar al excomisario ya se había iniciado y cuando faltaban pocos días para la ceremonia de entrega. Afirma que no se paró el expediente porque no hay ninguna prueba, ningún documento que demuestre que Lozano Márquez participara en la tortura de comunistas o socialistas. “Por la edad que tiene, sí es posible que formara parte de la Brigada PolíticaSocial, pero no tenemos ninguna prueba de las acusaciones tan graves que hace ese hombre en su carta”, agrega. La alcaldesa recuerda que todos los grupos políticos de La Líneaapoyaron la concesión de la medalla. “Incluida Izquierda Unida”, enfatiza. Ceferina Peña, concejala de IU, afirma que a su grupo no llegó ninguna carta y que tampoco la alcaldesa les dio la información que en ella se contiene. Afirma que en el expediente abierto para otorgar la medalla no hay ninguna información en contra de Lozano Márquez. Francisco González Deleito, hoy abogado del Ayuntamiento de San Roque y joven militante del PCE a principios de los setenta, concluye: “No es de recibo que se le den méritos o condecoraciones a gente que participó en aquellas acciones represivas de la Brigada Políticoy Social. Siendo generosos, podemos creer que la gente se puede arrepentir o que cambie, que se vuelva demócrata de verdad, pero de ahí a ponerle condecoraciones, me parece ya demasiado”.

Pasamos, sin más, a los fotomontajes de esta semana, la mayoría de Rocambol.com. Y comenzamos con el de Rajoy en tierras japonesas. “Más Fraga en Fukusima” titulan este montaje de José Luis Águeda. Lástima que nuestro presidente no se bañara en el mar, como Fraga Iribarne cuando la bomba en Almería. Le siguen otras composiciones de Aznar, campeón; su espolsa, Ana Botella; el agradecimiento de Rouco Varela ante el ministro Ruiz-Gallardón y la alcaldesa, Ana Botella; Pons y Rato, desternillándose de risas; más risas; lo que piensa Carlos Floriano, vicesecretario de organización, Fátima Báñez, ministra de Trabajo o el diálogo entre la alcaldesa de Valencia y Francisco Camps…









Repasamos el humor de esta semana mantenido por Peris, Forges, El Roto, J. R. Mora, Donato Martingo, Erlich…















Es segundo es un gran éxito musical disponible durante las manifestaciones en las calles de Málaga.
El tercero es un video cartoon que explica ciertos hechos sobre la homosexualidad que mucha gente no parece tener muy claros. Subtitulado al castellano por Creareify.
Finalmente, José Juan Guijarro recoge diez testimonios de la sociedad civil que proponen cómo se debería resolver el conflicto que vive la comunidad educativa en una huelga de los docentes de las Islas Baleares que ha durado tres semanas.