Revista Cultura y Ocio

Reseña #347. Expediente 616, de Javier Conejo Martínez y Ainoa Veas Valdés

Publicado el 09 agosto 2019 por Zeleza @AtardecBajoArbo
Reseña #347. Expediente 616, de Javier Conejo Martínez y Ainoa Veas Valdés

Expediente 616

Editorial: Amazon
Páginas: 423
Fecha de publicación: 2017
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9781520502311
Precio: 10'95€ físico, 2'99€ ebook
Sinopsis
Han Soto es un niño huérfano que descubre que tiene la habilidad de escuchar los pensamientos de los demás. Laia es una joven capaz de volar que aún no ha manifestado todo su potencial. Ambos creen haber recibido un maravilloso regalo, pero no tardan en descubrir que la vida real no es como en un cuento de hadas. Por suerte no están solos: una mujer que vive como un lobo solitario parece querer ayudarles, aunque sus métodos sean más parecidos a los de un enemigo.
Expediente 616 es una historia coral ambientada en la actualidad que trata las consecuencias de tener poderes, alejándose del tono épico habitual de los superhéroes.
Reseña
Un thriller de acción que equilibra muy bien elementos del fantástico con una perspectiva psicológica y, hasta cierto punto, realista de su narración.
Si hay un subgénero dentro del fantástico que está cada vez más en alza, especialmente en los mundos del cómic y el audiovisual, ése es el de los superhéroes. Personajes cuya idiosincrasia radicalmente distinta a la del ser humano medio, ya sea por cuestiones de habilidad, origen, vivencias o hasta azar, les impone tanto una llamada a la responsabilidad y el bien mayor (o a la egolatría villanesca) como un aislamiento respecto a la realidad normativa que los convierte en psiques siempre complejas y dignas de analizar. 
Este punto de partida literario, tan simple como parece, contiene en sí mismo el germen de tantas implicaciones morales y humanas, y la potencia de desarrollarse de formas absolutamente creativas, inesperadas y sorpresivas, que lleva en solitario alimentando todo un universo ficcional tan vasto y complejo que podría considerarse, por sí mismo, una subcultura por derecho propio. Obviamente, tras tantísimos años, títulos y encarnaciones que la idea ha generado, se han dado a partir de ella tanto obras mediocres, o peor, como auténticas joyas capaces de codearse sin rubor ni ningún sentimiento de inferioridad con grandes clásicos de la literatura u obras de altura de géneros más prestigiosos.
No es necesario, sin embargo, llegar a esas cotas de excelencia para encontrar títulos que, pese a pertenecer obviamente a la literatura ligera y de entretenimiento, aportan ideas cuya originalidad, cuya frescura, los hacen destacar y ser memorables. La obra que hoy nos ocupa, Expediente 616, bebe directamente de esa tradición. Quizá las comparaciones sean odiosas, especialmente entre dos medios cercanos pero muy distintos como son la literatura y el cómic (aunque es innegable que la obra bebe mucho del segundo), pero durante su lectura no pude más que recordar dos obras de esta naturaleza: por un lado, la Patrulla Condenada de DC, que trabajó por primera vez con la intuición del poder o habilidad especial de sus miembros como una fuente de aislamiento y sufrimiento, que marca sus vidas y los hace desgraciados pese a todo el bien que mediante ello consigan para otros; y por otro, por supuesto, con la rama mutante de Marvel, en especial los X-Men originales, que explorando la misma intuición del ser especial como una carga pesada y peligrosa, sumó la idea de una sociedad temerosa, rayana en la xenofobia, cuya incomprensión y recelo hacia el diferente lo condena al ostracismo.

Imagen del comic Runaway, de Marvel, en el que unos mutantes jóvenes posan.

Imagen de «Runaways», de Marvel

«Sin embargo, algo había cambiado en el joven agente de Ícaro. Seguía creyendo que debía detestar a los evolucionados, salvo a Laia (para él, ella era simplemente Laia), pero empezaba a comprender, a su simplona y llana manera, que la humanidad era algo que se adquiría con el tiempo, y no tenía nada que ver con nacer con unos genes u otros.»
Encontramos fuertemente ambas ideas en Expediente 616, que no oculta en absoluto sus fuentes de inspiración. Al contrario, sus autores, Javier Conejo y Ainoa Veas, se confiesan entreveladamente en su propia obra como sendos frikis, seguidores de toda esta subcultura. Esto no sólo se evidencia en el propio subtexto de la novela, que cambia, por ejemplo, "mutantes" por "evolucionados", sino que también incluye dispersos pero muy reconocibles guiños y referencias a estos temas, que harán las delicias del lector entendido. Sin embargo, contrariamente a lo que muchos pudieran pensar con esta información, su libro se aleja voluntaria y conscientemente de la acción exagerada y de brillantes colores que suele marcar el mainstream de estas producciones subculturales, y busca un tono más cercano y comprometido, casi hasta realista y en ocasiones incluso dramático, centrándose especialmente en la psique de sus personajes y la evolución de éstos.
Y es que son los personajes, su construcción y cambio paulatino, lo que centra la mayor parte del esfuerzo narrativo. Nos encontramos ante una novela coral, en la que muchas y diferentes voces hacen bascular el punto focal del narrador a medida que éste desgrana el curso de la acción. Hay, sin embargo, un protagonismo claro: como lectores, acabaremos fuertemente ligados a las andanzas de Han, un jovencísimo telépata al que las circunstancias obligan a abandonar la inocencia antes de tiempo, y de Laia, una joven demasiado cándida debido a su educación restrictiva pero cuyos fenomenales poderes atraen, al ser descubiertos, una atención bastante perjudicial para ella. A este particular dúo se les une Shadow, una taciturna evolucionada de sentidos agudísimos y curación acelerada, con un pasado complejo y doloroso, que les pondrá al tanto de algunas amargas verdades de ese mundo. 
Conforme avance la trama, se les irán uniendo más personajes de su misma naturaleza, de formas a veces bastante sorpresivas, y también encontraremos abundancia de flashbacks que enraízan sus personalidades en un pasado que permite explicarlas por entero. Por su lado, el antagonismo recaerá en la sociedad secreta paramilitar Ícaro, dedicada a abducir y aislar a estos evolucionados como forma de proteger y garantizar la normatividad social, llegando al punto de adiestrarlos y convertirlos en armas vivas contra sus congéneres. En ella encontramos a los hermanos Sawyer: Nathan, tan genial como cruel, cuyo odio zelote a aquellos que ve como monstruos y engendros de la naturaleza lo convierten en un verdadero azote para éstos; y Eduardo, una mente simple e ingenua que, a la sombra de la titánica figura de su hermano, ha crecido con sus mismos valores, hasta que la casualidad le hace toparse con Laia. El romance que surge entre ambos, de corte claramente shakesperiano, será uno de los motores principales de una trama que, aunque lineal, aumenta en complejidad y ambición a medida que la novela va abarcando horizontes cada vez más amplios de la ficción propuesta.

Foto de Javier Conejo en el monte, en el que un hombre joven con gafas, pelo coto, rizado y oscuro, así como la barba, viste una sudadera azul claro.

Javier Conejo

Foto de Ainoa Veas: mujer joven con gafas de pasta oscuras, pelo bastante corto y oscuro, de piel blanca.

Ainoa Veas

"- En esta sala te otorgaremos un número y ése será tu nombre, no mereces nada más, sólo responderás a esa denominación. Se te estudiará y chequeará, se te pondrá a prueba, llevaremos tu cuerpo y tu mente al extremo de sus posibilidades y una vez sepamos exactamente cómo funcionas, te mejoraremos - la última palabra retumbó por toda la sala -. ¿Ha quedado claro?- Sí... - contestó la joven mientras concentraba todos sus esfuerzos en no romper a llorar."
Si hay algo a destacar respecto a la narrativa de la obra, sería su gran equilibrio. Como ya se ha mencionado antes, el estudio psicológico de sus personajes es muy acertado, capaz de justificar por entero y sin fisuras hasta a sus voces más histriónicas y patéticas, que el lector acaba por aceptar sin problemas pese al choque inicial gracias a la abundante presencia de un narrador omnisciente que logra, con su discurso, hacerlos creíbles e incluso empatizar con ellos. Esto convive en perfecta armonía con escenas de acción intensa, narradas con gran habilidad y muy entretenidas, y también con ciertos momentos más oscuros, tétricos, en que se exploran los momentos más bajos de algunos personajes, junto con alguna pérdida irreparable y dramática. Es de destacar, aquí, la profusa información que los autores han reunido sobre diversos métodos de manipulación, tortura y coerción, tanto física como psicológica, y que plasman con descarnado realismo tanto desde la perspectiva del torturador como del torturado. Como un todo, es un artefacto ameno e interesante, notablemente bien redactado, y bastante por encima de la calidad media de la literatura en su particular terreno.
De ponerle una gran pega, ésta sería su final. Aunque la peripecia de la novela es en sí misma satisfactoria y no defrauda en absoluto, culmina en un punto abierto que recoge ciertos cabos deliberadamente sueltos de la trama e introduce nuevas incógnitas que deberían ser contestadas en una hipotética segunda parte. 
A la espera de que se produzca, Expediente 616 es una excelente manera de introducirse en un universo tan fantástico como duro e inmisericorde, que desde luego deja con ganas de esa expansión que su final augura. Buena literatura de entretenimiento, tanto para fans del género como para aquellos que quieran leer algo divertido pero complejo, que se toma en serio a sí mismo.

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