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Reseña de "El cielo roto" de Fernando Barrejón

Publicado el 09 febrero 2014 por Hojasdealisio @HojasdeAlisio
Es cierto que cualquier libro que recree la época del al-Ándalus, tarde o temprano, caerá en mis manos. Me parece un tiempo fascinante y si, además, ese relato nos sumerge en las calles de Granada, qué decir? Recuerdo la primera vez que vi esta ciudad. Era un mes de Febrero pero hacia calor y me acercaba a la ciudad dejando Málaga a mis espaldas. A derecha e izquierda se extendían olivares y almendros y de repente, Sierra Nevada (Sulayr como la llamaban los musulmanes), surgió de la nada como un verdadero espejismo, majestuosa y espectacular. Y a sus pies, una maravilla de ciudad. Cuando más tarde, fui paseando por el Albayzín, visité la Alhambra, me acerqué al Sacromonte...no pude evitar enamorarme perdidamente de Granada. En definitiva, la sinopsis de "El cielo roto" me arrebató y caí en su embrujo porque es una novela histórica escrita con pluma de poeta que, además, nos habla del misterio de "Los libros de Plomo del Sacromonte" que son considerados una falsificación de los moriscos de buena posición para crear un puente entre el Islam y el Cristianismo. Fue el resultado de un pueblo angustiado por las prohibiciones que, básicamente, les estaban resquebrajando la identidad y que deseaba evitar la persecución religiosa y crear una nueva religión sincrética.
Fernando Barrejón
Fernando Barrejón nació en Fuente el Fresno (Ciudad Real) el 10 de julio de 1946. Cursó estudios en Ciudad Real y Madrid, y desde 1987 reside en Andalucía.
Su obra literaria, intimista y poética, se compo­ne de artículos de diversa temática, colaboraciones en prensa, varios libros de poemas como "La canción de Abu Yusuf"relatos cortos como "Bio­poética de la infancia"una primera novela de ju­ventud de corte futurista titulada "El crisalidario" y, últimamente, novelas de género histórico co­mo "El collar de la loba" y ahora "El cielo roto".
https://www.facebook.com/fernando.barrejon
Sinopsis


Yahia sabe que, pese a ser el médico más respetado e influyente en la Granada de 1492, debe tener cuidado con lo que hace ahora que los Reyes Católicos son sus nuevos soberanos. Sobre el papel, las Capitulaciones de Santa Fe garantizan que los naturales de Granada podrán seguir con su fe y sus costumbres, pero la realidad en las calles granadinas no es tan sencilla. Muchos, como el propio Yahia, se han convertido al cristianismo por precaución —aunque siguen practicando el islam en la intimidad familiar—; pero otros se resisten y luchan por mantener sus tradiciones. La convivencia pacífica y respetuosa entre musulmanes y cristianos impulsada por el arzobispo fray Hernando de Talavera se ve frustrada por la llegada a la ciudad del cardenal Cisneros, cuyos métodos provocan que la sangre llegue a correr por las calles de Granada.

A lo largo de más de un siglo, esta novela cuajada de personajes reales narra las venturas y desventuras de los moriscos, desde su origen hasta su final. El prodigioso hallazgo de los libros de plomo del Sacromonte involucrará a Yahia y a sus descendientes en una aventura generacional, que llevará a Alonso de Luna, tataranieto de Yahia, desde Granada a Estambul, pasando por diferentes países europeos, con el fin de interpretar y preservar esa herencia sagrada que suponía un mejor entendimiento entre musulmanes y cristianos.

Fernando Barrejón, a través de un exquisito uso del lenguaje y  de una recreación fiel y seductora del contexto histórico, nos traslada y nos hace partícipes de un apasionante y decisivo capítulo de nuestra Historia. Visual, sembrada de detalles y descripciones, el autor nos ayuda a imaginar una época en la que la convivencia y la paz eran conceptos frágiles.


Datos técnicos:
Título: El cielo roto
Autor: Fernando Barrejón
Editorial: Suma de Letras
Encuadernación: Rústica
Páginas: 391
Fecha de Publicación: 23/10/2013
ISBN: 9788483655405
Precio: 18€
Disponible en E-book.
ISBN: 9788483655627
Precio: 7,99€
Aquí puedes leer los primeros capítulos.
Opinión personal
"El cielo roto" no es una novela histórica al uso ya que tiene una carga mística y poética considerable. El autor, ya comenta en la introducción, que el tema de "Los libros del plomo", inicialmente, no le atraía demasiado pero conforme se fue adentrando en él, empezó a involucrarse y a dudar de su falsedad. Se le fueron planteando una serie de enigmas a los cuáles no ha encontrado respuesta y lo refleja en la novela con un final que admite muchas apreciaciones.
A lo largo de varias generaciones, que abarcan más o menos un siglo y medio, Barrejón nos dibuja una época muy importante que marca un hito en la historia de España. La novela empieza con la caída de Granada y termina con la expulsión de los moriscos. Boabdil "El Chico", conocido como Muhámmad XII "El desdichado", hace entrega de las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos y parte hacia el exilio en Las Alpujarras. Recordemos la leyenda que cuenta que al alejarse, se volvió para ver por última vez su ciudad y rompió a llorar mientras su madre Aixa, la sultana, le dijo: " Llora como una mujer lo que no supiste defender como hombre". Con "Las Capitulaciones de Santa Fé", que se otorgaron tras la rendición, se garantizaba a los musulmanes la práctica de su religión y el respeto hacia su ley, lengua y tradiciones. Sin embargo, la realidad fue muy diferente y es en este punto cuando conocemos a Yahia Aljibbis Alhakim, conocido como "el médico de los pobres" y el más importante y respetado de Granada, el cuál se avanza a su tiempo y empieza a temer por el futuro de su pueblo. Quiere confiar en el buen talante de los cristianos pero intuye un mañana difícil. Yahia es un "cristiano viejo" (se bautizó por consejo de su padre, hombre tolerante pero precavido) aunque en realidad, viva su vida como un musulmán. En definitiva, practique la taquiyya  (o disimulo) que es una mentira permitida en el Islam para sobrevivir en épocas difíciles desdibujando las costumbres que esta religión implica. Sin embargo, Yahia intenta colaborar con el arzobispo fray Hernando de Talavera para que ambas comunidades, la cristiana y la musulmana, cohabiten pacíficamente. La llegada del Cardenal Cisneros, figura funesta de la Inquisición (me parece que es una redundancia, no?), confesor y consejero de Isabel "La Católica", rompe esta armonía provocando una serie de disturbios a la vez que incendia la ciudad.
Todo ello significó el fin de una época. Se dieron levantamientos en las tahas de las serranías y los Reyes Católicos, que habitaban entonces en Sevilla, censuraron a Cisneros e intentaron aplacar los ánimos pero el levantamiento del Albayzín fue el primero de los muchos problemas que se sucedieron a partir de entonces para la población árabe: conversiones forzadas, levantamiento de iglesias donde existían mezquitas, prohibición de la lengua árabe y un largo etcétera.
En un lenguaje claro y preciso pero muchas veces emotivo y pasional, poético y cercano, el escritor nos invita a viajar con él en estos difíciles tiempos. Sus personajes con identidades muy conseguidas, sus descripciones detallistas, su amable recreación de aquella Granada que un día fue la capital del reino nazarí y emirato próspero, punto de encuentro comercial entre la Europa del medievo y el Magreb, te sumergen realmente en el relato y te imaginas en aquellas calles, entre aquellas gentes. Con este autor, vives la historia y consigue, asimismo, hacerte testigo de cómo los hechos fueron acaeciendo y  de cómo hubieran podido evitarse, también. Barrejón logra que, en muchos instantes, vayas un paso por delante de la Historia y que asistas a los acontecimientos con una mezcla de pena y de impotencia al igual que sus protagonistas. 
La tolerancia religiosa es omnipresente en el corazón y la mente de los personajes importantes de este libro al contrario de lo que la época imponía. Musulmanes y cristianos, cristianos y musulmanes intentan tender puentes, cultivar el respeto hacia el otro. Sin embargo, la Iglesia católica  intentó imponer la fe por la fuerza (al igual que ahora ocurre en otras religiones) y resultó devastador a todos los niveles.
El descubrimiento por parte de uno de los amigos de Yaiha, Ben Baqui, en la torre Turpiana, de un cofre con unas reliquias y un pergamino, abre la posibilidad de que discípulos árabes de Jesús viajásen a la península para extender el cristianismo. Así Yahia y su círculo, deciden volver a esconderlo en el mismo lugar, para evitar que los cristianos piensen que son falsos y año tras año viven en la esperanza de que su próximo descubrimiento los ampare. Y a lo largo del relato, conocemos varias generaciones de descendientes de Yahia (los cuáles son personajes reales como Miguel de Luna y Alonso del Castillo) que esperan ese instante. "Los libros plúmbeos" descubiertos en el monte Valparaíso (actual Sacromonte) son un rayo de luz que se aúna a los anteriores hallazgos (el cofre fue oficialmente encontrado por los cristianos en 1588) para vivir en cohabitación pacífica. Dichos libros, 22 planchas de plomo, se consideraron un evangelio apócrifo revelado por la Virgen María en árabe para ser divulgado en España. En la novela, uno de los bisnietos de Yahia incluso recorrerá Europa buscando descifrar e interpretar esa herencia siempre en pos de una convivencia anhelada. Sin embargo, Felipe III acabó ordenando la expulsión de los moriscos, que veía en ellos una comunidad aislada peligrosa para la monarquía.
"El cielo roto" es una buena novela, consistente y bien documentada, que se lee con agrado e interés. Mantiene un ritmo parejo a lo largo del relato que espolea el deseo de profundizar más y por encima de todo, tiene la peculariedad, de reflejar un momento de la historia de España bastante desgraciado y oscuro y, a su vez, es una llamada a la reflexión sobre la diversidad. No importa demasiado si los "Libros de Plomo" fueron urdidos por los árabes o no,  si son falsificaciones o si son verdaderos, sinó que las decisiones pudieron haber sido otras si hubiera existido una tolerancia, un respeto y un interés por el otro.
Conclusión final


El final abierto que nos ofrece Barrejón, que cada lector puede interpretar de una manera, cierra el círculo perfecto que conforma este libro. Me ha encantado el misticismo que envuelve toda el relato (esa espiritualidad impregnada en cada capítulo de la obra y que, en muchos momentos, es un halo de esperanza y de luz en el devenir del relato), la caracterización de los personajes, a los cuáles tienes la sensación de conocer (el autor consigue una cercanía inusual, una complicidad tenaz con algunos de ellos), la inmersión en la Granada reconquistada (parece que "vives" sus calles, sus sonidos, sus gentes) y la prosa rebosante de poesía, de filigranas y de requiebros que consigue este escritor. A mi parecer es una novela muy interesante que invita largamente a la reflexión e imprescindible para los amantes de la novela histórica.



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