
Las luminarias de Eleanor Catton es una novela que no tenía muy claro que me fuera a gustar. Por un lado, su trama me resultaba un tanto extraña al mezclar la fiebre del oro en Nueva Zelanda con unas desapariciones y el descubrimiento de una fortuna, todo ello relacionado con la astrología. Pero, por el otro, su sinopsis me generaba curiosidad y me animaban a leerla las buenas reseñas que algunos lectores iban dejando en redes sociales y blogs. Así que, cuando vi un ejemplar en muy buen estado y a un precio irresistible en una librería de segunda mano, entendí que había llegado el momento de descubrir por mí misma qué nos ofrecía la autora con esta original propuesta. ¿Quieres conocer mi opinión?
La compleja historia de Las luminarias comienza con la llegada de Walter Moody (un joven emprendedor), a un hotel de una localidad costera de Nueva Zelanda azotada por la fiebre de oro en pleno siglo XIX. La casualidad hace que se tope con los asistentes a un reunión secreta que está teniendo lugar en uno de los salones de dicho hotel y que empiece a entablar conversación con algunos de ellos. Así, poco a poco va descubriendo que, justo antes de arribar a esta región, sus habitantes se enfrentaban a varios sucesos misteriosos que incluían la desaparición repentina de un joven adinerado, la huida de un capitán de barco, o el descubrimiento de una gran fortuna en la cabaña de un hombre que, además, aparece muerto. De alguna forma, todo parece estar relacionado con Anna Wetherell, una prostituta que fue arrestada el mismo día en el que ocurrió todo lo demás y que sufrió unos extraños desmayos.
Junto al señor Moody, el lector va enterándose de los diferentes acontecimientos según el punto de vista de las personas relacionadas de un modo u otro con los protagonistas de los sucesos, lo cual hace que la trama se vaya complicando conforme pasas páginas, al presentar saltos temporales en la narración, contradicciones en los discursos de varias personas, etc. Aunque, al mismo tiempo, curiosamente la historia también va avanzando y componiendo poco a poco un tapiz más acertado de lo que ocurrió, por qué ocurrió y cuál fue el verdadero papel de todos los implicados.
Debo advertir de que el ritmo de Las luminarias es muy lento, y se trata de una novela que al principio desubica mucho y tarda en despertar la curiosidad del lector con respecto a los misterios. Sin embargo, cuando consigue implicarte, la historia te absorbe y engancha hasta poder entender todo el escenario, además de ponerte un poco en modo detective, desconfiando de todos los personajes e intentando revelar la verdad. El libro también tiene un poco de componente místico, sobre todo al relacionar ciertos pasajes con teorías o creencias astrológicas, pero básicamente es una narración sin nada de fantasía, bien escrita y (creo) correctamente contextualizada. Además, si como yo no tienes ni idea de nada relacionado con la fiebre del oro en Nueva Zelanda, ayuda también a aprender algunos datos históricos de esta época.
Las luminarias no es una historia para todo el mundo, pero a mí me ha sorprendido para bien, hasta el punto que ya he agregado a mi lista de libros pendientes un par de títulos más de Eleanor Catton, y así seguir conociendo mejor a esta autora.