Revista Cultura y Ocio

Reseña: «El descontento», de Beatriz Serrano

Publicado el 23 enero 2026 por Delecturaobligada @DelecturaOblig

Una novela incómoda sobre trabajar, aguantar y aprender a no romperse del todo.

Por: Alberto Berenguer / Instagram: @tukoberenguer; @delecturaobligada

Reseña: «El descontento», de Beatriz Serrano

Hay libros que con una historia sencilla, cercana y cotidiana llegan a enganchar. El descontento, de Beatriz Serrano, es uno de ellos. Una novela breve con 240 páginas que se leen casi sin respirar en esta edición que he comprado de Booket. Una historia afilada, cotidiana y dolorosamente reconocible. De esas que empiezas pensando “un capítulo más” y terminas cerrando con la sensación incómoda de que alguien te ha leído el pensamiento.

La historia gira en torno a Marisa, una mujer en la treintena, con carácter, voz propia y una ironía que funciona tanto como escudo como arma. Es un personaje muy bien perfilado, muy dinámica, carismática, contradictoria y profundamente humana. Marisa no es simpática todo el tiempo, ni falta que hace. Es cercana precisamente porque incomoda. Porque exagera lo que muchos sentimos y callamos. Porque encarna ese cansancio vital que no siempre tiene una causa concreta, pero sí un origen claro: el trabajo convertido en eje absoluto de la existencia.

Beatriz Serrano pone el foco en el estrés crónico, la soledad funcional, la presión constante por rendir, estar disponible, cumplir expectativas y sobrevivir a una burocracia que asfixia. Y aquí es imposible no sentirme interpelado como docente. Que se lo digan a quienes trabajamos en centros educativos, donde la exigencia no termina nunca y donde parece que, si no estás disponible las veinticuatro horas del día, no eres buen profesional. A eso se suma la poca confianza por parte de las familias, la violencia verbal y las exigencias de los alumnos. Como si poner límites fuera una falta grave. Como si cuidar la salud mental fuera un lujo o, peor aún, una sospecha.

La novela retrata con mucha lucidez ese bucle peligroso en el que el trabajo va desplazando todo lo demás: la vida personal, el descanso, los vínculos y, finalmente, la salud. No porque el empleo sea necesariamente horrible, sino porque la obligación de ir a trabajar, día tras día, ocho horas, cinco días a la semana, se convierte en una losa existencial. Y eso, Serrano lo expresa sin adornos, sin moralejas explícitas y con un humor ácido que aligera, pero no disimula, el fondo amargo.

Uno de los grandes aciertos de El descontento es su estilo. La autora escribe de forma directa, precisa y muy eficaz. Va al grano. No se dispersa. No intenta gustar a todo el mundo. El ritmo es rápido, el lenguaje es cotidiano y el tono oscila con naturalidad entre la ironía, la crudeza y una tristeza soterrada que atraviesa toda la novela. Hay escenas, especialmente todo lo relacionado con el famoso team building, que funcionan como un espejo deformante pero certero del mundo laboral contemporáneo. Así pues, aparecen dinámicas absurdas, sonrisas forzadas, discursos vacíos y una violencia emocional tan normalizada que casi pasa desapercibida.

Marisa vive anestesiada entre ansiolíticos, vídeos de YouTube y rutinas que no conducen a ningún sitio. Entiendo que haya lectores que echen en falta una evolución clara del personaje o que su inmadurez, su tono borde y su queja constante resulten irritantes. Sin embargo, Marisa no está escrita para caer bien, sino para incomodar y reflejar una realidad poco amable. Porque no todas las historias hablan de superación, ni todo malestar encuentra una salida. Porque, a veces, sobrevivir ya es bastante.

Reseña: «El descontento», de Beatriz SerranoLa escritora Beatriz Serrano. Fuente: La Vanguardia.

El descontento no idealiza la depresión ni la ansiedad, pero tampoco las maquilla. No ofrece soluciones fáciles ni discursos de autoayuda. No pretende “enseñar” nada de forma explícita. Su valor está en poner palabras a una sensación generacional: la de estar funcionando en piloto automático, cumpliendo con todo, mientras por dentro algo se va vaciando. La de haber sacrificado sueños sin saber muy bien cuándo ni por qué. La de llegar a preguntarse si esto era el plan y si esta es la vida que quiero tener.

Es una novela que se ríe del lenguaje corporativo, de la productividad como religión y de esa idea perversa de que el trabajo define quiénes somos. Y lo hace con inteligencia, con sarcasmo y con una honestidad que a ratos duele. No es una lectura cómoda, pero sí necesaria. Y, sobre todo, muy actual.

He terminado el libro con la sensación de haber leído algo pequeño en tamaño, pero grande en intención. Una historia que se queda rondando, que genera conversación y que invita a parar y pensar.¿Estamos viviendo o simplemente cumpliendo horarios? ¿Qué precio estamos pagando, en salud y en vida, por el trabajo y la aprobación social?.

Beatriz Serrano debuta con una voz muy clara, muy consciente de lo que quiere contar y de cómo hacerlo. A mí me ha convencido. Y mucho. Tanto que ya tengo en el punto de mira Fuego en la garganta, recomendado por alguno de mis amigos.

Y ahora la pregunta va para vosotros: ¿lo habéis leído?.

⭐⭐⭐⭐

Puntuación: 4 de 5.

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