El escritor Antonio Nieto Díaz, rescata a su marinero de “El oro de París”, para llevarle a una nueva aventura. Al igual que su predecesora esta tiene como fin conseguir fondos para la asociación AdELA, que trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por la Esclerosis Lateral Amiotrófica. La recaudación íntegra de las ventas de ambos libros se destinará a este loable objetivo.
Este libro fue escrito una vez que el escritor llegó a la edad de jubilación, y abandonó su profesión de marinero, algo que comparte con su creación. Desde muy joven el mar le atraía y no paró hasta conseguir vivir su sueño.
Nuestro aventurero marino, que abandonó su anterior vida por amor, se siente atrapado por las garras de la rutina y un tanto desesperado por su apremiante situación económica. Tiene una familia estupenda pero escasea de algo vital, la ilusión. Rememora su pasado en el que fue partícipe de un gran descubrimiento, el oro de París; en un momento decide dejarlo todo e irse a España; lo que no sabe es que esta decisión precipitada será el inicio de una nueva aventura.
Cuando llega a España descubre que su amigo Perry ha desaparecido, y él no puede dejar ese misterio sin resolver, embarcándose en una peligrosa investigación que le llevará de nuevo a su anterior vida, el mar.
Aquellos lectores que os aventurasteis por adentraros en las andanzas de Antonio, nuestro personaje principal,intentando descubrir el oro que durante la guerra civil se fue hacia París, os encontraréis cómodos, ya que ambas comparten la misma línea de desarrollo. Personajes y ambientación muy sutiles, teniendo como principal objetivo la presentación de los hechos y todo aquello que le sucede a nuestro protagonista.
En este caso no me he sentido tan a gusto con la trama, ya que no me pareció demasiado coherente esa manera de dejarlo todo e irse, así sin más, sin objetivo claro y unos planes para sacar a su familia de la situación un tanto apurada en la que se encontraban, casi sin importarle. Me he sentido un tanto decepcionada por ese inicio, ya que sentí cierta rabia con la manera de comportase caprichosa de Antonio.
Esta es sin duda una novela de lectura ágil, perfecta para pasar un rato entretenido, corto, ya que la extensión de la obra tampoco permite mucho más. Es una historia en apariencia sencilla, no se entretiene en definiciones ni descripciones, sino que va directamente a la acción y los problemas; pero esa primera impresión tiene el contrapunto de las variadas y múltiples situaciones a las que tendrá que hacer frente Antonio para resolver el enigma de lo que le ha sucedido a su amigo, uniendo las pistas que van encajando fácilmente hasta llegar al final. Por lo tanto una novela sencilla, ágil, llena de aventuras que no es que nos absorba por completo, pero nos permitirá entretenernos durante un rato y sentirnos un poquito solidarios sabiendo que estamos contribuyendo con nuestro granito de arena a mejorar la calidad de vida de otras personas.
Este libro fue escrito una vez que el escritor llegó a la edad de jubilación, y abandonó su profesión de marinero, algo que comparte con su creación. Desde muy joven el mar le atraía y no paró hasta conseguir vivir su sueño.
Nuestro aventurero marino, que abandonó su anterior vida por amor, se siente atrapado por las garras de la rutina y un tanto desesperado por su apremiante situación económica. Tiene una familia estupenda pero escasea de algo vital, la ilusión. Rememora su pasado en el que fue partícipe de un gran descubrimiento, el oro de París; en un momento decide dejarlo todo e irse a España; lo que no sabe es que esta decisión precipitada será el inicio de una nueva aventura.
Cuando llega a España descubre que su amigo Perry ha desaparecido, y él no puede dejar ese misterio sin resolver, embarcándose en una peligrosa investigación que le llevará de nuevo a su anterior vida, el mar.
Aquellos lectores que os aventurasteis por adentraros en las andanzas de Antonio, nuestro personaje principal,intentando descubrir el oro que durante la guerra civil se fue hacia París, os encontraréis cómodos, ya que ambas comparten la misma línea de desarrollo. Personajes y ambientación muy sutiles, teniendo como principal objetivo la presentación de los hechos y todo aquello que le sucede a nuestro protagonista.
En este caso no me he sentido tan a gusto con la trama, ya que no me pareció demasiado coherente esa manera de dejarlo todo e irse, así sin más, sin objetivo claro y unos planes para sacar a su familia de la situación un tanto apurada en la que se encontraban, casi sin importarle. Me he sentido un tanto decepcionada por ese inicio, ya que sentí cierta rabia con la manera de comportase caprichosa de Antonio.
Esta es sin duda una novela de lectura ágil, perfecta para pasar un rato entretenido, corto, ya que la extensión de la obra tampoco permite mucho más. Es una historia en apariencia sencilla, no se entretiene en definiciones ni descripciones, sino que va directamente a la acción y los problemas; pero esa primera impresión tiene el contrapunto de las variadas y múltiples situaciones a las que tendrá que hacer frente Antonio para resolver el enigma de lo que le ha sucedido a su amigo, uniendo las pistas que van encajando fácilmente hasta llegar al final. Por lo tanto una novela sencilla, ágil, llena de aventuras que no es que nos absorba por completo, pero nos permitirá entretenernos durante un rato y sentirnos un poquito solidarios sabiendo que estamos contribuyendo con nuestro granito de arena a mejorar la calidad de vida de otras personas.