Marioneta de Abel Vílchez es una novela corta que sentí desde las primeras páginas que podría haber sido o puede llegar a ser una historia más larga y más completa por el conflicto planteado y por los personajes.
Una historia en la que fui testigo de delirios, alucinaciones, trastornos afectivos y trastornos de pensamiento que producen angustia, miedo y AGRESIVIDAD en el protagonista. Asombrada al comprobar que en pocas páginas Abel Vílchez nos muestra la mazmorra en la que viven las personas que padecen una enfermedad mental.
La ficha técnica del libro la podemos consultar en la página web de Editorial Letra Minúscula.
Argumento
Marioneta nos sumerge en la historia de un joven titiritero que, inducido por un amor idílico cae presa de una esquizofrenia paranoide y deja de lado el mundo real, se vuelve incapaz de notar que las fantasías que se han apoderado de él lo han transformado en el protagonista de un espectáculo de títeres absolutamente macabro.
Mi opinión personal (sin destripes)
Una marioneta es un títere, un muñeco movido por hilos u otro procedimiento. Es una persona que se deja manejar. El término en plural significa un teatro representado con marionetas.
Y una persona con una enfermedad mental que pierde el contacto con la realidad y sufre trastornos de percepción, dejándose llevar por voces y presencias imaginarias es una auténtica marioneta que vive en su teatro de marionetas. Vive con sus miedos, en un aislamiento permanente. Una creación muy acertada por el autor para mostrarnos este tipo de psicosis que sufren personas enfermas, personas con un estado consciente que muestran, aparentemente, normalidad.
Una creación también acertada para evidenciar cómo los pensamientos tanto en personas enfermas o sanas consiguen doblegar nuestra facultad de decidir y ordenar nuestra propia conducta.
Es difícil escribir una novela corta ya que el autor debe centrarse únicamente en un conflicto que involucre al personaje principal, en este caso a Elías. Y Abel Vílchez lo consigue en Marioneta, en una sola oración vi nacer el conflicto y lo que sería este personaje. Consigue que la trama de su novela sea muy clara.
«Según Elías, el títere con aspecto de mimo conversaba con él, así que decidió llamarlo Mimo»
En una novela corta deben existir pocos personajes para no fatigar al lector y el autor lo realiza demasiado bien centrándose en el personaje principal y en tres secundarios con unos papeles muy marcados. Yo confieso que los sentí reales aunque quede confundida con uno de ellos, Edu (el único y mejor amigo de Elías), por esperar algo más de este personaje en el desenlace de la historia. No os cuento más sobre esto ya que puede que a mi se me pasará algo y que quizá vosotros, futuros lectores, podréis ver y aclararme.
Me ha gustado mucho la limitación de escenarios, los justos para tener inmerso al lector en la novela. Siendo el principal escenario la tienda y taller de Elías.
La historia se desarrolla en un corto periodo de tiempo pero observé e intuí que esta venía de largo, y queda muy bien reflejado en la novela por los noticieros que veía Edu y por un párrafo que causó desazón y angustia en mi como lectora.
«Mientras el cuerpo se desangraba, Elías se limpió la sangre que lo había salpicado, después recogió el brazo y se acercó a lo que parecía ser un cajón cubierto con una sábana, pero que, en realidad, era un congelador. Lo abrió, dentro había una pierna y un torso de mujer. Metió allí el brazo de María»
La novela avanza rápidamente para tener inmerso al lector, repitiendo ideas claves con un lenguaje sencillo y natural para conseguir un buen ritmo y llegar a un final impactante.
Me gusta que estas novelas me golpeen emocionalmente con un buen giro final aunque sea el esperado por mi, y Marioneta me atizo bien fuerte y me sorprendió.
Recomiendo leer Marioneta de Abel Vílchez para entender cómo es la realidad de personas con enfermedades mentales y para disfrutar de un thriller dónde un amor platónico es el detonante del nacimiento de una enfermedad y de unos macabros crímenes.
Desde hace varios años, Abel Vílchez se ha interesado por contar historias. Es un guionista aficionado, y sus ganas de contar historias lo han motivado para empezar a realizar pequeñas producciones independientes, como su primer cortometraje: Un amor a distancia. Estas mismas ganas lo han empujado a publicar su primera novela corta, Marioneta, con la que nos quiere mostrar cómo nuestros pensamientos tienen mucho poder sobre nuestra voluntad y, además, que solo con nuestra imaginación podemos llegar a cumplir cualquier deseo que tengamos.
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