A veces la linea que diferencia entre actores y directores se hace muy fina, y algún valiente se atreve a trabajar en este mundillo desde un punto de vista diferente. El experimento puede salir mejor o peor, pero a veces nos sorprenden con películas realmente buenas.
Hace unos años Mel Gibson dio este pequeño saltocomo director, y después de Braveheart (entre otras) dejó más que demostrado que también podía dirigir. Este año vuelve a arriesgarse con Hasta el último hombre, con 6 nominaciones a los Oscar.Basada en hechos reales, cuenta la historia de Desmond Doss, un joven estadounidense que se alista para luchar en la segunda guerra mundial pero con una pequeña peculiaridad: en vez de luchar y matar al enemigo, él acudirá a la guerra para salvar al máximo número de personas posibles.
Protagonizada por un Andrew Garfield que ya ha superado su complejo arácnido, l
a película muestra la guerra desde una perspectiva muy cruda y realmente gráfica. No puedo decir que cubra un nuevo aspecto nunca visto las películas del género, pero es una cinta que impacta: desde las actuaciones de Garfield y Hugo Weaving hasta los planos sobrecogedores del campo de batalla, pasando por la fotografía. Desde mi punto de vista, lo único que sobra es la actitud tan tópica y chula de los mandos superiores del ejercito. No se puede hacer una película bélica sin caer en el tópico o es que realmente son todos así?A pesar de este detalle totalmente perdonable, es una película digna de ver. Pero es suficiente para ganar el Oscar a mejor película...? dentro de poco saldremos de dudas.
(imagen de cinencuentro.com)