
Pero el pobre tenía el papel del envoltorio roto, así que para no dejarlo tan blanquito acudí a mis preciadas pinturas acrílicas. Y al barníz acrílico para darle brillo y protección.

Decidí hacerlo de vainilla y chocolate, pero ahora que lo pienso no sé si esa variedad existe en la marca (?) en helados sí y a mí me encanta, así que bueno, creatividad.

Y éste es el resultado sobre mi escote pecoso. Creo que lo añadiré a mi llavero. Ha quedado tan goloso que entran ganas de darle un lametón y todo, jeje.
