El proyecto Bordó es una intervención de renovación comercial que trasciende la mera funcionalidad gastronómica para convertirse en un manifiesto arquitectónico del proceso vitivinícola. Diseñado como el marco escenográfico para la propuesta culinaria del chef Facundo Kelemen (reconocido Bib Gourmand, Michelin), la arquitectura está concebida para que el comensal experimente, de forma subliminal y sensorial, la identidad profunda del producto terminado: el plato y el vino.
La estrategia proyectual, desarrollada por Paolini Arquitectos, se articula a través de la deconstrucción y rematerialización de los cuatro elementos esenciales que definen la calidad de la vid y, por extensión, del vino: tierra, sol, agua y aire.
Tierra (acceso y salón principal): El acceso se configura como un umbral cambiante y telúrico, preparando al visitante para el recorrido. Los materiales del salón principal se seleccionan por su nobleza y alusión matérica al suelo (terracotas, maderas oscuras y pétreos), anclando la experiencia al origen del producto.
Sol (cava privada): La cava, santuario del añejamiento, es el espacio donde el sol se hace visible. Se conceptualiza mediante un diseño lumínico y material que evoca la calidez concentrada y la energía vital necesaria para la maduración, creando un ambiente íntimo de guarda y contemplación.
Agua (cielorrasos): La fluidez y el movimiento del agua se expresan en el diseño de los cielorrasos. Mediante superficies dinámicas o texturizadas, se introduce una cualidad de ligereza e inconstancia que contrasta con la solidez de la tierra, aludiendo a la hidrología esencial del terroir.
Aire (barra y disfrute): El aire, catalizador del disfrute final, se materializa en el sector de la barra. Este espacio se destina a la socialización y la música, liberando la experiencia gastronómica en un ambiente de efervescencia y ligereza, culminando la secuencia de los elementos.
El proyecto abordó el desafío de una preexistencia de casa antigua, en donde se buscó recuperar la relación simbiótica con el espacio urbano que otorga la vereda. Esto se logró mediante la generación de una “vereda expandida” en el espacio de la terraza. Este espacio exterior ofrece una propuesta de menú diferenciada, articulando la vida del restaurante con el pulso de la ciudad.
La fachada actúa como el producto terminado: una composición de líneas puras y materiales nobles en un tono bordó profundo, que sintetiza la riqueza cromática del vino. La coronación formal mediante una “lengua” y ornamentos dorados es una clara alusión gráfica a la etiqueta, sello de identidad y calidad.
Internamente, la distribución se organiza en tres nodos clave que enmarcan al verdadero protagonista: el plato y el vino. Primero, la cava con una invocación a la naturaleza y el origen, con detalles en el mobiliario que sugieren la raíz de la vid. Segundo, el salón principal, un ambiente de inmersión táctil y visual en los elementos primarios. Y tercero, la barra, un espacio concebido para la celebración y el disfrute.
Información general
Nombre del Proyecto: Bordó
Oficina de Arquitectura: Paolini Arquitectos
Superficie construida: 200 m²
Ubicación: Buenos Aires, Argentina
Equipo de Diseño: Paolini Arquitectos
Paisajismo: Tou Tou
Constructora: Brickline
Equipamiento gastronómico: Ingeniería Gastronómica
Carpintería a medida: MRM diseños
Iluminación: EUROLAMP
Créditos Fotografía: Mechi Fahs
