
Además de la infraestructura que siempre ha existido en Rio de Janeiro, también nos encontramos con muchos elementos urbanos hechos especialmente para los Juegos Olímpicos. La villa olímpica es un ejemplo de esto donde habita la mayor parte de competidores del torneo. Esta Villa lo que permite es desviar un flujo de gente hacia una zona más apartada que puede haberse resuelto de buena o mala manera aunque urbanísticamente funciona.El boulevard olímpico es donde la mayor parte de gente que va a ver los Juegos Olímpicos está concentrada. Aquí, vamos a encontrar salas de eventos, conciertos urbanos, naves equipadas con entretenimiento para la gente y un sin fin de elementos urbanos espontáneos que surgen para esta competición. Urbanísticamente se puede decir que se resolvió el flujo peatonal de forma excelente. Controlaron todos los accesos, cerraron varias calles dando exclusividad peatonal, habilitaron tranvías y el dispositivo de seguridad y orientación al turista no tiene precedentes. Había muchos funcionarios dispuestos a ayudar y siempre con muy buena voluntad. El despliegue de medios de parte de la ciudad es digno de ser destacado.Sin embargo, tuvimos un problema al llegar a nuestro hotel la primera noche, y no fuimos los únicos. Definitivamente los hoteles no estaban preparados para recibir un flujo de personas tan alto durante estos Juegos Olímpicos. Nuestro hotel sobrevendió varias habitaciones lo que resulto en un desastre masivo ya que muchos tuvieron que ser relocalizados en otras ciudades vecinas como Niteroi. Si no tenemos en cuenta este percance al inicio de nuestro viaje, el resto de cosas funcionaron a la perfección.Otra duda que teníamos era si iba a ser posible visitar los puntos de interés más importantes de la ciudad como son el Pan de Azúcar, el Cristo Redentor o la Catedral. Si uno se organiza bien, es posible visitarlo todo sin que las esperas se hagan excesivas. No esperamos más de 40 minutos para entrar al Pan de Azucar ya que la organización y la velocidad de los teleféricos es digna de admirar. Cuando uno llega al lugar y ve la cantidad de gente que hay, piensa que estará ahí todo el día, sin embargo, en Rio de Janeiro han resuelto de forma excelente los flujos de personas.
