Cuando Bryan Singer fue despedido del rodaje de Bohemian Rhapsody, Dexter Fletcher fue el encargado de acabar la película, aunque no fue acreditado por ello. El resultado fue -en mi opinión- fallido, la cinta fue un gran éxito de público -apoyándose en la popularidad de los éxitos de Queen- e inexplicablemente compitió en la mayoría de los premios importantes de la pasada temporada. Ahora, Dexter Fletcher se encarga desde el principio de Rocketman y demuestra ser un realizador solvente. El proyecto sobre la vida de Elton John es muy similar al biopic sobre Freddie Mercury y se puede decir que tiene las mismas virtudes que aquella -un repertorio musical de sobra conocido- y los mismos defectos. La presencia como productor ejecutivo del famoso cantante -como lo fueron los integrantes de Queen- nos hace sospechar que el guión -de Lee Hall- puede ser algo complaciente con la figura representada en la gran pantalla. Lo contado sobre Elton John es esencialmente similar a lo que vimos sobre Mercury: los dos son genios a los que conocemos en su infancia, que llegan al éxito y consiguen la fama con relativa facilidad, y cuyos principales obstáculos vitales son la incomprensión de sus familias -sorprende ver a Bryce Dallas Howard en el papel de madre-, sus problemas con las adicciones -drogas y alcohol- y los desengaños amorosos -relacionados con su homosexualidad-. En ambos casos se pasa un poco por encima de estos problemas, aunque aquí sí se afronta de forma explícita el consumo de drogas y las relaciones homosexuales, lo que probablemente ha limitado el éxito en taquilla de la película. Taron Egerton interpreta a Elton John de forma brillante -canta todas las canciones- y es secundado por Jaime Bell y Richard Madden. Donde Rocketman supera de largo a Bohemian Rhapsody es en su propuesta visual y narrativa, mucho más pulida, que antepone el musical al biopic. Así, las canciones y la fantasía se apoderan de una historia algo superficial para sustituir el desarrollo dramático por la letra de los temas y dejar que la música marque las emociones de cada momento de la historia. El resultado es efectivo, imaginativo -en la línea del clásico All That Jazz (1979) de Bob Fosse- y mucho más interesante que la descafeinada biografía de Freddie Mercury.
Revista Comunicación
Cuando Bryan Singer fue despedido del rodaje de Bohemian Rhapsody, Dexter Fletcher fue el encargado de acabar la película, aunque no fue acreditado por ello. El resultado fue -en mi opinión- fallido, la cinta fue un gran éxito de público -apoyándose en la popularidad de los éxitos de Queen- e inexplicablemente compitió en la mayoría de los premios importantes de la pasada temporada. Ahora, Dexter Fletcher se encarga desde el principio de Rocketman y demuestra ser un realizador solvente. El proyecto sobre la vida de Elton John es muy similar al biopic sobre Freddie Mercury y se puede decir que tiene las mismas virtudes que aquella -un repertorio musical de sobra conocido- y los mismos defectos. La presencia como productor ejecutivo del famoso cantante -como lo fueron los integrantes de Queen- nos hace sospechar que el guión -de Lee Hall- puede ser algo complaciente con la figura representada en la gran pantalla. Lo contado sobre Elton John es esencialmente similar a lo que vimos sobre Mercury: los dos son genios a los que conocemos en su infancia, que llegan al éxito y consiguen la fama con relativa facilidad, y cuyos principales obstáculos vitales son la incomprensión de sus familias -sorprende ver a Bryce Dallas Howard en el papel de madre-, sus problemas con las adicciones -drogas y alcohol- y los desengaños amorosos -relacionados con su homosexualidad-. En ambos casos se pasa un poco por encima de estos problemas, aunque aquí sí se afronta de forma explícita el consumo de drogas y las relaciones homosexuales, lo que probablemente ha limitado el éxito en taquilla de la película. Taron Egerton interpreta a Elton John de forma brillante -canta todas las canciones- y es secundado por Jaime Bell y Richard Madden. Donde Rocketman supera de largo a Bohemian Rhapsody es en su propuesta visual y narrativa, mucho más pulida, que antepone el musical al biopic. Así, las canciones y la fantasía se apoderan de una historia algo superficial para sustituir el desarrollo dramático por la letra de los temas y dejar que la música marque las emociones de cada momento de la historia. El resultado es efectivo, imaginativo -en la línea del clásico All That Jazz (1979) de Bob Fosse- y mucho más interesante que la descafeinada biografía de Freddie Mercury.
