
Regreso tras pasar unos días en Budapest, una ciudad, un país (si quieren) que me impresionó por:
-. La arquitectura de sus edificios, algo por lo que alcanzó a merecer el apodo de "La pequeña París".
-. El patriotismo de los húngaros, que nos parecerá encumbrado, sobre todo a nosotros, desde el prisma de los españolitos, de quienes casi podría decirse que hemos renegado de nuestra bandera. Esta característica de los Rumanos también les lleva a idolatrar a los compatriotas, los suyos, los que alcanzaron fama y prestigio, paseando el buen nombre de su país por toda la aldea global.
-. La piratería de sus taxis: algo demencial, así que cuidado: pidan recibo, ticket y lo que sea necesario.
Volviendo a los embajadores de Hungría por el mundo, no son más de los que pudiera tener cada país, aunque pesan mucho, por lo que hablaremos de algunos de ellos a lo largo de próximas ediciones de FORELATOS...
Hoy citaremos a Rubik y a su cubo mágico, un objeto emblemático a lo largo de las últimas décadas, diseñado por Rubik Ernő*; escultor, arquitecto y diseñador de la Escuela de Artes Comerciales de Budapest, quien aún vive.
En su cubo caben la friolera de:
43.252 003 274 489 856 000 posibles combinaciones...
¡Como para hacer saltar una mente, por brillante que esta sea...!
*El doble acento en Rubik Ernő no es un error: en Hungría existen 14 vocales, Es uno de los idiomas con más vocales en el mundo, por lo que resulta muy difícil de pronunciar.
