Revista Insólito
Jaime sonrió. Todo iba bien. Él no se fiaba ni de su sombra y con esa sensación de autocomplacencia se alejó de la ventana, se acercó al mueble bar y se sirvió un zumo..Froilán de Lózar | Xabier Gereño 16CAPÍTULO XII1Karina, al volante de su coche, se dirigía al centro de la ciudad, recapacitando sobre lo que acababa de suceder
