Ocurre a través del mecanismo de la identificación, es decir, se sustituye el objeto perdido o abandonado, identificándose con él, introyectándolo en su yo. Esto lo vemos por ejemplo cuando al niño se le muere el gatito, y entonces se niega a comer si no es en el plato del gatito, camina en cuatro patas... En la depresión hay una pérdida afectiva y real del objeto amado y lo introyecta entonces en su yo. Por ello los rasgos que se representan en la persona que lo padece son la autohumillación, la autocrítica y amargos reproches, porque realmente es contra el objeto que representa la venganza que de él toma el yo, por haberlo abandonado.
Revista Psicología
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