Esta silla, desde entonces, no ha vuelto a ser ocupada. Se asegura incluso que tan pronto como un profano osa sentarse en ella es expulsado inmediatamente por los ángeles. La Virgen, al poner sobre los hombros del santo arzobispo la casulla que únicamente él debía vestir, se la dio como procedente de los tesoros de su Hijo.
Vimos también en la capilla del santo patrono de Toledo la losa rodeada de mármol rojo sobre la que la reina del cielo puso sus pies (…) Una reja protege a la piedra santa. Pero se ha dejado un espacio bastante grande para que los fieles puedan tocarla con la punta del dedo, que después llevan piadosamente a los labios.
(Charles Davillier. Viaje por España. 1874)




Fuente: http://miratoledo.blogspot.com.es/2017/01/san-ildefonso.html&version;
Si te ha gustado este artículo, por favor, dale a "Me Gusta"
