Revista Cultura y Ocio

Santa Wiborada, una pionera.

Por Santos1
La santa de hoy es una pionera en varios aspectos, una figura trascendental en la Iglesia suiza y lo sería en media Europa durante siglos. Lamentablemente su memoria y personalidad están olvidadas, como suele pasar con varios santos de envergadura, así que aquí la rescatamos:
Santa Wiborada de San Gall, reclusa y mártir. 2 de mayo.
Su vida, ilustrada, fue escrita en 1075 por Herimann, un monje de Saint Gall. Según esta, Wiborada, cuyo nombre significa "consejera", nació en Klingna, Suiza, cerca del año 861. Sus padres, en algunas "vitae" tratados como nobles, en realidad eran comerciantes acaudalados. Gente recia, piadosa y caritativa. Tuvo un hermano llamado Hitto, con el que tuvo profundos vínculos de amor y de espíritu. Este era presbítero e instruyó a Wiborada desde niña en la lectura, las ceremonias de la Iglesia. Aún joven ya la cicha conocía a los clásicos, los Padres de la Iglesia, las Escrituras, versando sobre teología con soltura, pues aprendió latín y griego con gran aprovechamiento. Era una joven de carácter, soltura y determinación. Cuando tenía 16 años tomó la decisión de no usar joya alguna, ni vestidos de colores ni telas ricas. Se enfundó en un sayal negro de por vida. Nada pudieron los ruegos o amenazas de los familiares, su opción radical por Jesucristo comenzaba a forjarse. Sobre esta misma edad quiso ir en peregrinación a Roma junto a su hermano, con gran descontento de sus padres, que intentaron disuadirlos, por miedo a los salteadores y mala gente que solían mezclarse con los peregrinos para robar y timar.
Partieron el Lunes de Pascua de 906, recorrieron varios santuarios, visitando las reliquias más famosas del camino, aprendiendo y haciendo la caridad con los pobres que encontraban. En este viaje comienzan sus primeras experiencias místicas, mayoritariamente sobre la misericordia de Dios y la felicidad del paraíso. De regreso a casa, Wiborada halló que sus padres le esperaban con varios pretendientes para que eligiera entre ellos. Todos jóvenes, de buenas familias y piadosos. Preparan un banquete para acoger a los hijos recién llegados, pero la joven se abstiene de cualquier bebida y comida opípara, probando tan sólo pan y vino rebajado con agua. ¿Y los pretendientes? Pues a casa todos, que Wiborada tiene claro su destino: se consagrará a Cristo en una vida absolutamente retirada, para poder cultivar su relación con este sin molestias. Algunas leyendas posteriores añaden que Wiborada fue calumniada por su saber, acusada de heterodoxia y sometida a la prueba de fuego, o sea, caminar sobre ascuas o planchas ardientes y probar su inocencia si salía ilesa. Así fue, y decepcionada del mundo, se determinaría a abrazar la visda religiosa. Pero viendo su entrega a Cristo desde niña, esta versión se hace inncesaria y hsta absurda.

Santa Wiborada, una pionera.

Santa Wiborada escucha misa desde su ventanita.

Pero, como era muy joven, el obispo de Constanza, Salomón, le aconsejó esperase un tiempo. Como todo buen místico, Wiborada era una mujer práctica y no se quedó de brazos cruzados, así que junto a su hermano, fundó un hospicio y hospital junto a la casa paterna. La misericordia de Dios experimentada en visiones se hace realidad atendiendo a los enfermos, mendigos y pobres enfermos. Esto le alcanzó ser amada por muchos, y tenida en cuenta a la hora de emprender un proyecto, en una duda espiritual, un remedio, etc. El primero de ellos, su hermano Hitto, que profesaría en San Gall y se venera como santo (24 de noviembre). Poco a poco su fama de muejr sabia y santa se fue extendiendo, llegando a ser consejera de religiosos, nobles, comerciantes, etc., haciendo honor a su nombre. Trabaja de sol a sol, ora y estudia casi toda la noche, restando horas al sueño.
A los 20 años toma el velo monástico con las benedictinas de San Jorge, haciendo allí el noviciado, pero con el corazón siempre puesto en su vocación: la soledad eremítica. Le obligan a hacer votos temporales, por agradar a sus padres, que aún creían se arrepentiría. Finalmente llegó el día, con 23 años se trasladó a una minúscula celda junto a la iglesia de San Magno, la iglesia de la abadía de San Gall. Una celda con una ventanita a la iglesia para seguir el culto y recibir la comunión, y otra al exterior, para seguir con su labor consejera, trabajar y recibir el alimento sería su mundo a partir de entonces. A la par, en la iglesia de San Jorge se emparedaría la joven Rachildis, a quien Wiborada había curado de una enfermedad. La ceremonia de emparedamiento comenzaba con la celebración de la misa, el obispo conducía a la reclusa a la celda y ambos recitaban salmos mientras los canteros ponían las piedras que cerraban la puerta para siempre. Allí quedaba el recluso, también los hubo hombres, separado del mundo casi absolutamente y unido a Dios. Moría al mundo para entrar a lo profundo de Dios. Es Wiborada la primera mujer en elegir este tipo de vida consagrada, conociéndose antes solamente el caso de San Hartmut abad (17 de julio), que abandonó la dignidad abacial para retirarse a una celda sin puertas y solo una ventanita. Al ser Wiborada la primera mujer, es de suponer que la ceremonia que he descrito antes o no haya sido tal cual y sea un desarrollo posterior o haya sido creada para ella. Wiborada continuó su obra de consejera, sanadora y profeta. Entre sus dirigidos estuvo el joven San Ulrich de Augsburg (4 de julio), que la visitaba a menudo y al que ella le profetizó sería arzobispo y santo.

Santa Wiborada, una pionera.

Martirio de Santa Wiborada.

Desde ese momento Wiborada se dedicó a la encuadernación y copia de libros, para ganarse el pan y agua de los que se alimentaba. No iba a la reclusión para ser una carga al monasterio, sino todo lo contrario. Su obra de conservación y copia de libros y manuscritos la hizo famosa e inició una tradición intelectual en dicho monasterio. Si ya tenía una vasta biblioteca, a partir de Wiborada se expande hacia otros monasterios, que quieren copiar libros pertenecientes a este recinto. Primero envían los libros, luego enviarán monjes a aprender, bajo la enseñanza de Wiborada. Su pequeña celda se convierte en un importantísimo sitio de intercambio de libros y saber. Otro aspecto en lo que es pionera: Es la primera mujer europea que se conozca en dedicarse a la copia y difusión de libros. Pero no solo con su obra contribuyó Wiborada al acervo cultural del monasterio y de Europa, sino con sus visiones. En una de estas, en 925, obtuvo la revelación de que los húngaros invadirían el país y el monasterio sería saqueado, por lo que aconsejó se salvaran copias de todas las obras, así como los tesoros, ornamentos y reliquias que se conservaban. Pero el mayor tesoro del momento se quedó allí. Ella misma, que rehusó huir, aunque el Abad Engilberto intentó convencerla para que escapara, pero ella insistió en quedarse para rezar por los habitantes de la ciudad.
Efectivamente, en 926 los magiares llegaron al monasterio y lo hallaron vacio, salvo una mujer encerrada. Enfurecidos por no hallar nada que saquear, pues conocían de la riqueza del monasterio, rompieron las tejas de la ermita, hallaron a Wiborada de rodillas, orando, y a golpe de hacha le destrozaron la cabeza. Luego incendiaron el monasterio. A los pocos días, un reducido grupo de monjes volvió al monasterio a inspeccionarlo y encontraron el cuerpo de la mártir desangrado y con la cabeza rota e irreconocible. Fue enterrada provisionalmente hasta que se reparó la iglesia incendiada en la iglesia del monasterio y fue trasladada a la iglesia abacial, comenzando su culto inmediatamente. Posteriormente su hermano sería enterrado allí también y venerado como santo, así como su compañera, la Beata Rachildis (23 de noviembre) que sí se había ido con los monjes, y luego regresó a su celda, donde vivió otros 21 años.. En el primer lugar de enterramiento su hermano plantaría hinojos que siempre se mantenían verdes, aún en las heladas invernales.
Y vuelve a ser pionera Wiborada, pues fue la primera mujer en ser canonizada formalmente por un papa, fue Clemente II, en1047, con un proceso canónico muy parecido al actual. Curiosamente, no lo lo necesitaba, pues al ser mártir el proceso no sería necesario, pues la Iglesia enseña que los mártires entran directo al cielo. Otra curiosidad, y no son pocas: el primer santo canonizado oficialmente fue San Ulrich, su dirigido. Wiborada es patrona de las bibliotecas, librerías y libreros, clubes de lectura, sirvientes y cocineros.
Fuente:
-"Santa Wiborada. Mística y mártir, patrona de los bibliotecarios". JAIME MARTÍNEZ GONZÁLEZ. 2005.

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