Nos encontramos frente a uno de los tipos más ignorados del mundillo del rock indie. Say Hi es una banda de Seattle de la que -tras pasar distintos músicos- sólo queda su fundador, Eric Elbogen. Este es su séptimo disco y segundo para Barsuk, un álbum donde el creador escapa de su ecosistema ficticio y ofrece su versión más minimalista para un mundo real.
Aquí tenemos un buen puñado de temas desnudos y crujientes. Por alguna razón impenetrable, la música de Eric Elbogen ha ganado en sinceridad y no resulta tan forzada como en álbumes anteriores bajo la piel de Say Hi To Your Mom. No es que haya abandonado las preocupaciones habituales del pop: chicas, la falta de ellas y todas sus consecuencias. De hecho, lo mejor de este álbum se abraza al tópico. La voz de Elbogen es fuerte y doliente, con una tensión que hace creíbles esta colección sobre pérdida y angustia.
La música se mueve desde el blues al country con filigranas electrónicas. Sin decidirse nunca por un sonido en concreto pero manteniendo en todo momento una reciprocidad absoluta. Posture, Etc se dibuja sobre un fondo sombrío en el que el piano toma el papel de protagonista y Sister Needs a Settle genera ese tipo de urgencia disfrazada de pasividad que acaba por comerte el estómago.
No todo es oscuridad, el disco se inicia con la pegadiza Dots on the Maps y continúa con Devils, que con su amenazante línea de bajo se retuerce en la mejor tradición del dirty-rock. Take Ya’Dancing posee un optimismo al que cuesta resistirse; un rasgueo de guitarra que se te mete dentro y te hace sonreír sin motivo aparente. Tema para ilustrar los primeros días de una primavera que está por llegar. Incluso podría ser un tema de Strokes.
Um, Uh Oh es un trabajo que no puede ser degustado en tapas en modo de single, sino que debe de ser entregado como plato único, un festín que se saborea en todo su conjunto y en el que se revelan tramas ocultas conforme avanza la escucha.