
SB CIUTAT DE TARRAGONA (****)Plaza de la Imperial Tarraco 543005 Tarragona
Habitación: 531
Fecha de entrada: 12/05/2022
Tarifa: 77€ (SA)
Ubicado en el corazón de la ciudad, posiblemente en la plaza más conocida de la ciudad mediterránea, sobre la estación de autobuses y en el cruce de caminos de casi todas las direcciones. Un edificio algo curvo para hacer el dibujo de la rotonda, de cinco alturas sobre una más alta planta baja, envuelto en placas de mármol rosáceo, con grandes ventanas tintadas en oscuro a juego con la carpintería casi marrón. En una de las esquinas del edificio, sobre una amplísima acera en el cruce de una gran avenida con la plaza encontramos una circular puerta de acceso automático. Toda la planta baja es de cristal por lo que la luz inunda literalmente todo el espacio de la recepción, que es enorme, amplia, de techo alto, rematado en una estrella tubular metálica. .
El espacio del dormitorio es amplio y generoso. A la derecha, bajo un cabecero que ocupa todo lo larga que es la pared en madera de color gris se empotra la cama doble cubierta por un plaid en tono verdoso a juego con el canapé. La cama, vestida en blanco ofrece cuatro almohadones y un suave y ligero nórdico. Cómoda y agradable. A cada lado, sendas mesillas con un par de cajones en cada una. Sobre una, un directorio con los servicios del hotel y el mando de la televisión. Sobre la otra, un teléfono. En ambas, interruptores para la luz y dos lámparas de noche, incrustadas en el cabecero de metal con tulipa de tela blanca. Escasa potencia para leer en la cama, aunque juego lumínico bastante efectista, a juego con una lámpara de pie, del mismo estilo situada junto a la ventana y otra sobre la mesa de trabajo. En toda la habitación no hay más que un enchufe disponible, sobre la mesa de trabajo, bastante lejos de la cama. En la pared del fondo está la ventana, protegida por un visillo blanco y un foscurit en color gris metalizado. Carpintería de aluminio oscuro que no encaja bien y que, pese a ser un quinto piso, deja pasar bastante del sonido de la calle. Junto a la ventana hay una butaca de piel marrón bastante cómoda. Detrás de ella una lámpara de pie. En la pared de la izquierda hay un espacio para poner abierto el maletero que se encuentra en el armario. Y a continuación un largo escritorio en madera gris verdosa, a juego con el resto del mobiliario sobre el que hay una potente televisión de pantalla plana, un bloc de notas y un bolígrafo del hotel. Bajo la mesa, además de una papelera de plástico y una cómoda silla de madera y piel blanca, hay un minibar vacío.
El ruido de la calle entra pronto por la ventana, y la insonorización interior podría ser mejorable, especialmente en el pasillo. Aún así, el establecimiento es tranquilo y no se escuchan muchos ruidos durante el descanso. El dispositivo del aire acondicionado está bastante deteriorado y por más que lo manipulamos no conseguimos encenderlo. La temperatura de ese día en la ciudad permite no necesitarlo, pero no somos capaces de saber si funciona correcta y silenciosamente.El baño se encuentra dividido en dos zonas. La primera, abierta al pasillo de entrada, rodeada de espejos de techo a suelo, se ve rematada por una encimera de mármol blanco sobre la que se ubica un exento lavabo cuadrado de color blanco, quizá poco profundo para manos grandes, y un grifo monomando, un cubo metalizado con pañuelos de celulosa, dos vasos de cristal, y una bandeja de plástico blanco en la que envueltas en papel blanco y letras azules, se ofrecen las amenities: una gamuza limpiazapatos, dos set dentales y un peine. Además, anclado en el espejo hay un dispensador de jabón de manos que sale convertido directamente en espuma. Debajo de la encimera hay una papelera metálica, una barra metálica de la que cuelgan dos toallas de manos algo envejecidas y duras, y un secador de pelo de buena potencia. En el techo hay tres generosos puntos de luz algo fría, que reflejada en los espejos convierte la estancia en algo sumamente luminoso, especialmente para el maquillaje. 
Una puerta corredera de cristal blanco, que corre con dificultad, permite acceder a un espacio con las paredes recubiertas de porcelana en tono arena a juego con el mármol del suelo. A la izquierda el inodoro, completo, y a la derecha, justo enfrente de este, el bidet. Enfrente a la puerta, una bañera protegida por una mampara de cristal cuya junta está algo envejecida por la humedad. De la pared cuelga un toallero con dos generosas toallas de baño con el logo del hotel de mejor calidad que las del lavabo. El pie de ducha completa el conjunto de lencería. En el interior de la ducha, en la pared, encontramos otro feo dispensador de jabón en forma de espuma, un grifo monomando y la ducha rematada en una regadera de teléfono algo roñosa y deteriorada. Caudal, presión y temperatura más que correctas.
Por la mañana, muy temprano, en recepción hay una máquina de café, agua y zumos a disposición de los viajeros más madrugadores. Y una fría despedida de una joven extranjera tras el mostrador.
Calidad/precio: 8Servicio: 7Ambiente: 8Habitación: 7Baño: 7Estado de conservación: 7Desayuno:Valoración General: 7
