Revista Cultura y Ocio

Scream 7

Publicado el 06 marzo 2026 por Gerardo Pérez Sánchez @gerardo_perez_s
SCREAM 7

Hace ya tres años escribí sobre “Scream 6”. Ahora, al llegar a las salas de proyección la séptima parte de la saga, no puedo sino repetirme y no reprimirme. En definitiva, me limito a emular lo que hacen sus productores y el realizador de la cinta, unos reincidentes que insisten en estirar un chicle que desde hace tiempo no da más de sí.

Fue en 1996, tres décadas atrás, cuando se estrenó “Scream”, cuyo título en España se alargó hasta convertirse en “Scream. Vigila quién llama”. Se trataba de una cinta calificada de terror aunque, en realidad, parecía más pensada como mero entretenimiento juvenil. Su realizador, Wes Craven, se había ganado por aquel entonces un nombre dentro de tan particular género, con cintas como “Las colinas tienen ojos” (1977), “Pesadilla en Elm Street” (1984) o “Shocker, 100.000 voltios de terror” (1989). “Scream” obtuvo cierto éxito en cuanto a su elevada recaudación (más de ciento setenta millones de dólares con un presupuesto de apenas quince) y popularizó una colección de disfraces para “Halloween” y Carnaval. Ello derivó en la creación de un serial que alcanzó su cuarta entrega siempre bajo la dirección de Craven, además de algunos experimentos televisivos. Aun así, parecía un proyecto completamente amortizado.

Sin embargo, ante la crisis de ideas y la falta de asunción de riesgos que padece la industria cinematográfica norteamericana, la salida escogida consiste en echar la vista atrás y repescar para la taquilla referentes anteriores. A veces se lleva a cabo colocando al producto un barniz de nostalgia. Y, a veces, envolviéndolo en una pretendida adaptación a la época actual. El hecho cierto es que las productoras prefieren volver a rodar sobre lo filmado que apostar por propuestas novedosas e historias originales.

Esta mera reiteración de fórmulas y situaciones termina por provocar más hastío que interés. Quizá quien no haya visionado las anteriores narraciones halle un mínimo de innovación, pero los que conocimos los títulos de antaño asistimos con distancia y desinterés a unos tensiones y tramas que no transmiten sensación alguna. Detrás de la cámara, Kevin Williamson aterriza en la sala “Scream” al séptimo intento. Previamente, tan sólo había filmado en 1999 “Secuestrando a la Srta. Tingle”, otra muestra de terror desenfadado protagonizada por Helen Mirren y Katie Holmes. Sí participó, no obstante, como guionista y productor de dichos largometrajes e, incluso, de la serie de televisión del mismo nombre. Por lo tanto, su responsabilidad global en esta innecesaria ampliación de una historia carente de ideas queda fuera de toda duda.

Dicho esto, mientras tales inversiones resulten rentables, por más que sean dúplicas de otras y persistan en aciertos y errores, continuarán abordándose. “Scream 6” obtuvo cerca de ciento sesenta millones de dólares a nivel mundial. Teniendo en cuenta que su coste no superó los treinta y cinco, a la productora le salen los números, incluso añadiendo los gastos de publicidad y marketing. Aquí radica la única razón de la existencia de “Scream 7” que, si se comporta de igual manera desde el punto de vista económico, precederá a una octava, aunque cinematográficamente no aporte nada de nada.

Se mantienen desde el principio Courteney Cox, célebre por la serie “Friends”, y Neve Campbell (“Juegos salvajes”, “El rascacielos”). Los demás compañeros de reparto se incorporaron a partir de 2022: Mason Gooding (“Aftermath”), Jasmin Savoy Brown (“Dreams in Nightmares”) o la más conocida Mckenna Grace (“Un don excepcional”, “A pesar de ti”).



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