He huido dos veces en mi vida, la primera hace algunos años y la segunda hace dos meses. La primera vez que huí fue de un departamento chiquitito en Acoxpa. Recuerdo que era de mañana, recuerdo que él salió de la habitación rumbo a la universidad, fue cuando aproveché para llamar a una amiga, ella vino con el auto y yo metí todas mis cosas en bolsas negras, las metimos en la cajuela y nos fuimos lejos, rumbo a casa de mi madre, un par de días después volé hacia Buenos Aires, a lo que yo llamo mi primer exilio, esa ciudad me salvó la vida, ahí crecí, sané, cambié. Yo había logrado huir de esa jaula violenta en la que llevaba semanas o quizá meses llorando, atragantándome con mi propio llanto, sola, aislada, como prisionera de esa trampa amoroso-política. Un tipo militante que sólo hablaba de la revolución, que estableció marcos normativos para mis sentimientos, pensamientos, incluso para mi ropa. En fin, otra de esas historias. Leer completo en https://unasrojas.wordpress.com/2019/04/13/se-cayo-el-hilo-rojo-de-mi-muneca-izquierda/comment-page-1/#comment-89
Revista América Latina
Se cayó el hilo rojo de mi muñeca izquierda
Publicado el 25 diciembre 2019 por Adriana Goni Godoy @antropomemoriaSus últimos artículos
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