La situación era desesperada: en India, una familia en la que los varones están inválidos tiene muchas menos posibilidades de salir adelante. Así que Mumpy ideó un plan: suicidarse para que su familia pudiera aprovechar sus órganos. Se lo confesó a Monica, que debió entender que una idea tan inocente y descabellada sólo podía ser una fantasía infantil.Desgraciadamente, eso no detuvo a Mumpy. Días después, la niña de doce años ingirió un pesticida llamado Thiodan. Avisó a su padre de que había soñado que alguien la envenenaba. Consternado, el cabeza de familia la llevó de hospital en hospital. En cada intento, el médico le decía que no podía hacer nada por ella. Y en cada intento, la salud de la niña empeoraba. Al poco, murió.
