Creo que todavía no hemos conseguido asimilar todo lo que aprendimos en el Seminario de Pastoreo con Oscar Murguía organizado por Leyla de BCCan en Sant Feliu de Pallerols el puente del 1 de mayo. No sé si llegaremos algún día a procesar tanta información, creo que todavía no comprendí del todo lo que Oscar intentó enseñarnos en el seminario de 2013.
No era la primera vez que iba con Sun a pastorear, pero no me cansaré nunca de ver cómo cada perro saca de su interior más profundo cosas completamente diferentes cada vez que se plantan en frente de las ovejas. Evidentemente no hablo de perros que trabajan a diario, que aunque la fuente de su instinto es la misma, han tenido tiempo para poder gestionar todas esas emociones y crecer mano a mano con ese aprendizaje natural desde que nacieron.
Un perro que se presenta delante de un rebaño por primera vez, conecta con su lado real y vital, vuelve a sentir esa pasión salvaje y desenfrenada por lo que lleva grabado a fuego en cada célula de su ser. Los que lo hemos visto lo hemos podido sentir. Esto hace que se nos ponga una cara de felicidad (y confusión) al ver a nuestros compañeros trabajar y a su vez descontrolarse por completo.
Es muy difícil poder explicar cómo trabaja un perro pastor a alguien que nunca lo ha visto o se ha parado a observar, e incluso a los que nos interesa, muchas veces nos invade un sentimiento de frustración tan grande que empezaríamos a pegar patadas al igual que niños pequeños en medio de una rabieta. Y luego, con las orejas gachas volvemos al aula que es el "prao" a ver si esta vez conseguimos captar algo, ese algo que se nos escapa siempre.
Cuando parece que hemos entendido algo, llega la verdadera luz en forma de perro y corrige al propio pastor y esto ya es la losa que faltaba para hundirte en la miseria de la ignorancia y el desconocimiento... porque esto no es lo que nos han enseñado a cerca de un perro.
Desde el primer momento que cualquiera de nosotros incorpora un perro a su vida, se nos enseña que el perro debe hacer siempre todo aquello que le digamos porque si no, esto indica que no es un perro educado y adiestrado y por lo tanto tú no eres un propietario con todas sus letras. Porque para que alguien valore tú trabajo con los perros, debes dedicarte a alguna disciplina y deberías poder destacar para que el reconocimiento te llegue y apoye de alguna forma los conocimientos que tienes. O esto es lo que deduzco de la información que me va llegando.
Para mi esto no tiene un sentido real, no acaba de encajar con mi modelo de vida ni con el ideal de lo que debe ser un perro.
Evidentemente valoro y me asombro de lo que se le puede llegar a enseñar a un perro, de las maravillas que pueden hacer, de los riesgos que corren por nosotros y de que nuestra existencia se empobrecería sin su inestimable ayuda y colaboración, y aunque sigo "flipando" cuando veo las exhibiciones de Disc-Dog o Dog-Dancing, no me siento atraída por ello.
Llevo (llevaba) muchos años lidiando con este sentimiento de que algo no encajaba con la forma que tenía de ver el mundo canino, por lo que he tardado bastante tiempo en decidirme a continuar mi formación en este ámbito. No conseguía saber qué es lo que quería y por qué no encajaba con lo que todos los demás hacían.
A veces, la información que necesitas llega cuando no la puedes aprovechar y eso me pasó a mi en Octubre de 2013 cuando acudimos a nuestro primer seminario de pastoreo con Oscar y Leyla.
Sun llegó a casa en Abril de 2013, 4 meses después de que nos dejara Simo. Fueron unos meses complicados, Simo se puso enfermo mientras yo estaba en Irlanda y sus últimos 7 meses en casa no los pude disfrutar.
Yakone se quedó "sola" y no lo llevaba nada bien, no tanto por ansiedad por separación si no porque no había vivido sola nunca, no conseguía encajarlo. Por otro lado también le detectaron que tenía Leishmania y desde entonces luchamos contra la enfermedad.
Quizá Sun no era el perro que hubiésemos elegido, pero llegó por casualidad y como muchos otros perros adoptados llevaba con él una pesada mochila de miedos e inseguridades. Después de haber recuperado a Simo y a Linux, Sun era mi siguiente reto. Ninguno de estos casos fueron algo premeditado o planeado, pero por alguna razón tengo mano para ello, así que de forma natural se empieza a dar un proceso de adaptación que da unos frutos de los que puedo estar muy orgullosa.
En este caso, Sun presentaba más problemas con las personas que con los perros aunque de estos últimos tampoco se fiaba mucho. Después de 6 meses en casa, su evolución había sido asombrosa pero nos quedamos atascados en algún punto y las herramientas que había adquirido con los años se me quedaban cortas.
No recuerdo muy bien cómo llegó a nosotros la información del Seminario de Pastoreo, quizá salió en alguna conversación con unos amigos que habían llevado a su pareja de Border Collies a pastorear o de aquella otra conversación sobre algún conocido que ya se las daba de pastor, pero al final acabamos todos acudiendo a un seminario u otro. La cosa es que lo que allí vimos y vivimos todavía me asombra a día de hoy.
La mejoría de Sun en esos dos días fue increíble. La auto-confianza y la seguridad que fue ganando a partir de esa experiencia así como las herramientas mentales que adquirió para solucionar problemas, han hecho de él 2 años después un perro muchísimo más equilibrado y sensato. Le han hecho un perro.
Todavía recuerdo cómo su expresión corporal cambió en el momento que las vio allí delante y su instinto le empujaba a hacer lo que hay que hacer. Nada más y nada menos.
Y en ese momento yo vi la luz.
Dentro del mundo de los perros de trabajo, el Pastoreo sólo es uno de tantos.
Me atrae su fuerza y su lenguaje, valoro el verdadero fin del mismo, que es el bienestar del rebaño por encima de todo, dado que es el medio de vida del pastor y su familia, y sobre todo me fascina el verdadero entendimiento del binomio perro- guía en el punto en el que deja de ser un perro que trabaja para o por un pastor para ser un perro que trabaja con su compañero y dónde todo tiene una finalidad y hay un intercambio de opiniones.
Quizá no es lo que la gente espera de alguien que se dedica a educar y adiestrar perros, pero es lo que yo espero de mi misma y ahora que he encontrado el camino, espero poder recoger lo que encuentre para poder construir un proyecto válido y que comulgue con mis ideas. Parte de todo este proceso de aprendizaje se lo tengo que agradecer a Leyla y Oscar, ¡esperamos el siguiente curso con muchas ganas!
