
Sigue a la luz hasta el final del túnel. Allí hay una puerta metálica. La abre.
- En alguna parte empieza a sonar una música. ¿Una cumbia?
- ¿Bailas?
- Perdone, Pi.Von, pero no estoy acostumbrado a bailar con robots.
- No soy un robot, petardo, soy una robotina y me llamo Lelah, la copiloto del Burlador de Hebillas. Pi.Von está con los cacharros en la cocina.
- Da igual. Siéntate aquí con nosotros, Xan. Estamos a punto de llegar al punto álgido de nuestro regreso al futuro. Penetraremos en el agujero de gusano, o como yo prefiero decir, será el momento de nuestro polvo cósmico.
Delante del ventanal, algo empieza a temblar. En pocos segundos se transmite al resto de la nave.
- Enciende los altavoces exteriores, Lelah.
El piloto se arranca con su voz estridente. Retumba el sonido en toda la cabina.
- Ábrete, verme. Ábrete demo. Ábrete trosma, langrán, mangallón, lareta, moinante, galopín, badulaque. Ábrete xa dunha vez, burato do inferno.
- No te asustes, Xan. Hay confianza. Al agujero le ponen mucho mis cariñitos.
- Puedo entenderlo, Moaña, pero casi me dan más confianza mis sillas eléctricas. Sus calambrazos son más previsibles.
- Ahora llega el momento del descorche, para indicar que salimos del agujero de gusano. Los groseros le llaman "el momento pedorro".
- ¿Según tu leyenda, tuviste un momento apurado con unas botellas cuando trabajaste en una pizzería en Nueva York?
No hay respuesta. La luz sigue creciendo al otro lado del cristal, demasiado blanca como para distinguir nada. Xan entorna los ojos.—¿Ya estamos?
Moaña no contesta. Sonríe mirando hacia el ventanal.
Al final dice solemne, como esperando un aplauso que aún no ha llegado:—El futuro te espera, pionero.
Negro.

Capítulos anteriores
Capítulo 1: Soñador de Imperios
Capítulo 2: Un gusano en la Gran Manzana
Capítulo 3: Escapado, enchufado, enredado
Capítulo 4: Hijos de la Apatía
Capítulo 5: Sillas de matar sin vender
Capítulo 6: El Stradivarius de la muerte
Capítulo 7: Por amor a Nebraska 7
Capítulo 8: Un ser del espacio te invita a cenar
Capítulo 9: Las reliquias también toman café
