Cuando no tenía dinero pasaba el día con gente que criticaba a los demás.
Ahora que tengo un poquito de dinero lo único oigo a mi alrededor cuando alguien habla de otro es: «Me encanta», «Qué bueno», «Un máquina.»
Los fracasados se dedican a odiar. Los exitosos a admirar y encontrar a gente a la que admirar.
Los fracasados presupuonen que la malicia. Los existosos, la bondad.
Los fracasados se centran en lo que no les gusta. Los exitosos son ciegos a lo que no les gusta.
Los fracasados son incapaces de perdonar detalles en los que los exitosos ni se fijan. Los fracasados siempre tienen una excusa para justificar el éxito de los demás, los exitosos un motivo para llegar más lejos.
Y la explicación a todo esto es muy sencilla: los fracasados son adictos a la dependencia. Porque la esclavitud te quita el mayor de los pesos del universo, el de la responsabilidad.
Por eso, incluso cuando un esclavo se escapa y por error gana dinero, enseguida busca con qué esclavizarse: reuniones, compromisos, micro-control.
Solo quieren dinero si es creando servidumbres. Lo que sea salvo quedarse a solos, porque la soledad es el más sincero de los espejos.
La esclavitud es el precio para exculparse por llegar al lugar donde creen que no merecen estar.
Mi consejo: si quieres ser libre, aprende a quererte, porque no existe amo más cuel que uno mismo.
Eso es lo primero que haría si estuviera en una situación de esclavitud. Lo segundo, aprender a eliminar cualquier obstáculo entre lo que quiero y lo que tengo:
Curso de gestión de objeciones. 450 €.
Y lo tercero, apuntarme al newsletter. Que, francamente será la mejor decisión que hayas tomado en años
La entrada Si eres tonto este mensaje te parecerá cursi se publicó primero en Luis Monge Malo.
