Revista Opinión

Si Europa no reacciona pronto, se hundirá

Publicado el 19 enero 2017 por Franky
Europa está muerta, pero no lo sabe. Si estuviera viva habría reaccionado con brío y furia tras el Brexit, pero no ha hecho nada porque es un gran cadáver gestionado por cadáveres. Muy pronto asistiremos a su funeral y los asesinos de este hermoso proyecto de integración habrán sido los políticos. Europa ha perdido la sensibilidad y la capacidad de ilusionar, volviéndose una pesadilla. Los ingleses, a la hora de abandonar Europa, liderados por una Theresa May que quiere ser la nueva "dama de hierro", se han vuelto arrogantes y exigen las ventajas de poder comerciar libremente, pero sin deberes ni obligaciones comunes. Si lo consiguen, la salida de los ingleses de la Unión Europea va a enriquecer a ese país y lo va a hacer más justo y próspero, tras sentirse liberado de las trabas burocráticas, injusticias y desequilibrios antidemocráticos y anticiudadanos que patrocina y promueve la Unión. La actual Unión Europea es producto del tipo de liderazgo que los norteamericanos han derrotado en las urnas, encarnado por Hillary y Obama, un liderazgo socialdemócrata que degrada la democracia, agudiza los desequilibrios, aumenta las injusticias, relega a los ciudadanos y fortalece únicamente el poder y la arrogancia de la "casta", una política miserable que está llamada a desaparecer, denostada por los ciudadanos, indignados ante gobiernos demasiado poderosos, que se niegan a ser controlados, y cansados de pagar impuestos. El nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ya ha denunciado el error mayúsculo de Ángela Merkel al abrir las puertas de Europa a los inmigrantes, sin filtros ni garantías, mientras asegura que el Brexit traerá a Gran Bretaña prosperidad y desarrollo y anima a otros países europeos a que también abandonen la Unión. --- Si Europa no reacciona pronto, se hundirá Si Europa estuviera viva, ante el desafío del Brexit habría reaccionado como un resorte y relanzado su proyecto de unidad y colaboración entre países, cautivando a los ciudadanos y diseñando políticas de desarrollo y prosperidad, pero Europa, que es un cadáver sin saberlo, no ha reaccionado y sigue adelante con su decadente danza de poder político abusivo y burocrático, sin respeto alguno hacia los olvidados ciudadanos y las reglas de la democracia verdadera. Europa parece ignorar que si no reacciona con urgencia, su edificio, enfermo de aluminosis, se derrumbará en breve.

El mayor problema de Europa y el mayor error de su inepta y degradada clase política es haber acosado y casi destruido a las clases medias, la sólida base de la sociedad europea sobre la que se asentaba el proyecto de unidad. Lo único que Europa ha potenciado es la burocracia y lo que ha fortalecido no es la ciudadanía, ni la democracia, sino el poder de los gobiernos. En los países más corruptos y con gobiernos más degradados, como España, la clase media y la ilusión por la Unión están devastadas.

Ante el desafío del Brexit, si Europa hubiera estado sana y pujante, habría reaccionado generando ilusión, reforzando su proyecto de unidad, ganándose la voluntad de la ciudadanía y estableciendo objetivos y metas atractivas que hicieran pensar a los británicos que han abandonado un paraíso, pero no ha hecho absolutamente nada de eso y sigue adelante con su política suicida de apoyar y apoyarse en los políticos, despreciando al pueblo.

Por ese camino, con el encefalograma plano y las constantes vitales en ruina, cuando Trump apueste por el proteccionismo y acose a Europa como si fuera un competidor, el camino del Brexit será emprendido también por Francia, Holanda y hasta por Austria y Alemania, entre otros, lo que terminará por dinamitar la Unión y por certificar la defunción del actual cadáver europeo.

El proyecto europeo está tan esclerótico y decaido que necesita con urgencia una reactivación y un relanzamiento, pero los políticos, alienados y atolondrados por el alejamiento de sus ciudadanos, el exceso de poder y la corrupción, ni siquiera se dan cuenta. Políticas como la incorporación de Rusia al proyecto común, la lucha frontal contra la corrupción y la elevación del relegado ciudadano hasta que vuelva a ser el protagonista de la política son urgentes e imprescindibles, como también lo son reducir el poder de los políticos y los burócratas, reforzar la unión política, dotarse de una defensa común y establecer políticas comunes que garanticen la igualdad de oportunidades, la lucha conjunta contra el terror y un desarrollo económico basado en la competitividad, en la satisfacción de los ciudadanos, el apoyo mutuo y en la explotación del mercado único para beneficio de los europeos, algo parecido a lo que va a hacer Trump en Estados Unidos, donde las empresas van a ser forzadas a que prioricen el mercado interior y creen puestos de trabajo para eliminar el paro y la pobreza.

Pero mientras los ciudadanos europeos se sientan divorciados de los políticos, marginados y sin ilusión, el futuro de Europa es más negro que el de Somalia.

Se percibe con claridad que Trump, a pesar de los ataques de la prensa mundial, es un ser humano vivo y lleno de pujanza, que ha triunfado como empresario y que sabe lo que debe hacer, pero los políticos europeas se vé que son cadáveres corrompidos por la endogamia, el egoísmo, la corrupción y las continuas traiciones al ciudadano y a la democracia.

Si, como muchos esperamos, la política de Trump empieza a revitalizar la economía norteamericana, entonces las carencias, errores y miserias de Europa saldrán a la luz, causando bochorno a los europeos y generando una frustración que será difícil de neutralizar desde los cementerios burocráticos de Bruselas y Luxemburgo.

A Europa se le avecinan tormentas y duras crisis, sobre todo de índole política y moral, que pondrán a prueba el valor de sus desgraciados líderes, su estructura y sus músculos, hoy escleróticos y enclenques.

Francisco Rubiales



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