Revista Diario

Siesta y colegio, ¿algo incompatible?

Por Belen
Siesta y colegio, ¿algo incompatible? Como ayer os contaba, mi peque tiene ya 3 años y 5 meses. Sus hábitos de sueño poco han cambiado en los últimos meses, se han mantenido muy estables. Duerme unas 9 horas por la noche (ya seguidas, ¡¡bendito sea Dios!!), y luego hace una siesta después de comer de unas dos horas. En primavera tuvo unas semanas donde redujo el tiempo de la siesta, aumentando el tiempo de la noche. Pero debió ver que ese cambio no le gustaba y volvió a los tiempos que os cuento.
Sé, por amigas, conocidas, vecinas, que conforme se van acercando a los 4 años poco a poco pierden el hábito de la siesta. Incluso muchos padres ante la proximidad del inicio de la fase escolar, "fuerzan" (como detesto esta palabra) a los niños para evitar que se echen la siesta. El año pasado por estas fechas recuerdo a varias mamás comentarme esto mismo, por un lado que aunque ellas querían que se echaran siesta, por conveniencia para todos (niños más descansados para enfrentar una larga tarde-noche de verano, padres más tranquilos, paz a mediodía en casa), no había manera, los niños tenían las pilas cargadas y la mayoría de los días ya no querían dormir. Otras mamás querían a toda costa que fueran perdiendo el hábito de la siesta de cara al inicio de las clases. Punto este último que no acabo de entender ya que en el primer año de educación infantil las tardes son para descanso y juego. De hecho, hemos de llevar almohaditas y colchas para que los peques duerman (el que así lo quiera) un reparador descanso.
El caso es que llegados casi al mes de agosto, mi hijo sigue con su hábito de siesta, ni lo reduce, ni prescinde de él, ni le cuesta más irse a dormir. Come, a su misma hora que en invierno (aquí lo de los horarios o lo mantenemos a rajatabla, cual disciplina militar, o estamos perdidos), 10 minutos más de dibujos por aquello de reposar la comida, y a su cama directo. Un cuento, media vuelta y ya está frito. Dos horas después, cual reloj suizo despierta fresco como una lechuga y preparado para seguir la marcha.
Y por eso me pregunto, ¿es incompatible la siesta con el inicio del colegio?. Pues a día de hoy diría que no, pero los niños cambian tanto en tan poco tiempo que lo digo con la boca pequeña. Yo creo que mi peque duerme pocas horas de noche, y supongo que cuando vaya al cole esto cambiará por el cansancio, la actividad añadida. Y entonces puede que cambien los hábitos. Pero a día de hoy la siesta nos permite a ambos descansar y tener una sobremesa de lo más agradable.

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