
Se irán los amantes, los hermanos, los compañeros, los amigos… y permanecerá el silencio abandonado allí, llenando el espacio de todo lo que pudo o debió decirse y nadie se apresuró a pronunciar.
Si me das la espalda llévate el silencio, no lo quiero aquí conmigo.
¿Qué otorga y a quién el que calla?, ¿qué parte me darás a mí de tu silencio que llega a parecerse tanto a aquel que brindas a quien no sabe quién eres, ni de que color es tu voz porque no te escuchó nunca? ¿O es solo para mí?, qué detalle, amigo mío.
Peor es el silencio en el que se pertrecha el que no quiere escuchar se diga lo que se diga y ocurra lo que ocurra.Háblame o escúchame, salgamos de este silencio. Salvo que te interesen más sus palabras que las mías.
