Revista Coaching

Síndrome de Hubris: la enfermedad del poder.

Por Juan Carlos Valda @grandespymes

Síndrome de Hubris: la enfermedad del poder.

¿Escuchaste hablar? ¿Te suena conocido?

Desde hace tiempo se habla de la enfermedad del poder, de lo que les sucede a veces a quienes arriban a un lugar de poder, y el poder los marea....

Veamos de qué se trata.

"En su origen mitológico, Hubris era eso, la maldición de los dioses a los humanos tan exitosos que pretendían competirles, los enfermaban haciéndoles creer que era dioses y morían de éxito por ambicionar siempre más hasta llegar al imposible".

La palabra hubris o hybris, de origen griego, significa orgullo, presunción o arrogancia. Los griegos utilizaban este término para hablar del comportamiento humano caracterizado por una arrogancia desafiante frente a los dioses, por una ambición desmesurada.

Pero éste es un fenómeno que no afecta sólo a los poderosos. Está muy extendido en el mundo de la empresa y hace que quienes lo padecen pierdan el contacto con la realidad tras alcanzar un puesto de responsabilidad. Nadie está a salvo. Más rápido aún se sienten los síntomas cuando el ascenso a la cima ocurre en poco tiempo. ¿Quién no ha escuchado frases tales como " a éste se le subieron los humos", " se emborrachó con el poder", " subió muy rápido y se cree una maravilla", " antes era sencillo ahora es un soberbio "?

Entre los síntomas que puede producir el mal de Hubris destacan:

  • Un enfoque personal exagerado al comentar asuntos corrientes.
  • Confianza exagerada en sí mismo, imprudencia e impulsividad. Sentimiento de superioridad sobre los demás.
  • El rival debe ser vencido a cualquier precio.
    La pérdida del mando o de la popularidad termina en la desolación, la rabia y el rencor.
    Desprecio por los consejos de quienes les rodean.
    Alejamiento progresivo de la realidad.

Seguramente, a medida que lo vas leyendo, consideres que no es algo que te suceda, y que probablemente observes en otros.

Pero: ¿seguro que te es ajeno, que estás exento?

La idea de enfermedad del poder puede ser parte de lo que le sucede a todo aquel que arriba a una posición de poder, donde toma decisiones que impactan en otros, que concentra un potencial en su acción que ayuda o daña a otros con su accionar. O alguien que se percibe con potencial influencia sobre otros.

Dueños, hijos familiares, jefes, supervisores, asesores. Todos son proclives a la enfermedad del poder.

Cuando un fundador se cree dueño de la verdad

Cuando los hijos creen ser dueños de la otra verdad.

Cuando reina la imposibilidad de conversar e intercambiar visiones.

Cuando no se prevé la transición generacional.

Cuando decidimos solos sin colaboración.

Cuando confundimos liderar y ser capitán del barco con ser dueños del barco y de la vida de los otros.

Cuando preferimos que la empresa que soñamos muera con nosotros, antes que nos sobreviva.

Cuando no creemos en la idea de legado a las futuras generaciones.

Cuando...y agregue a la lista lo que considere.

Al igual que toda enfermedad, se puede prevenir.

Estamos hablando de prevenir algo que se desencadena en el interior de las personas y la organización.

Por lo tanto la propia organización tiene que prever dispositivos que inhiban que el ejercicio de poder tenga dichas consecuencias.

Equipos de trabajo.

Reuniones de equipo

Trabajo por objetivos

Medición de resultados

Evaluación de desempeños.

Encuentros sistemáticos de las diferentes generaciones.

Practicar el cara a cara.

Reglas para abordar diferencias y conflictos.

Sanciones ante los excesos: reglas de convivencia compartidas.

Las personas y los negocios tienen que generar sus propios diques de contención a los excesos y abusos.

También tiene que aprender a no confundir el éxito momentáneo con un supuesto derecho a transformar todo en un reinado que somete las voluntades bajo el pretexto del éxito logrado.

En estos tiempos difíciles de pandemia, con la sensibilidad a flor de piel, la incertidumbre y la necesidad de respuestas para atravesar un mar complejo, se requiere estar a la altura en el manejo de las emociones y actitudes, de modo de evitar caer en la enfermedad del poder.

El futuro de la empresa, la familia, los proveedores, clientes, y la sociedad toda, agradecidos.

Fuente http://rabinovichasesor.com.ar/articulos/hubris-en-la-empresa-la-enfermedad-del-poder/

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