La
Organización Panamericana de la Salud publicó un estudio que resalta que el 18% de los pacientes con chinkunguya
pueden presentar los síntomas hasta los 18 meses, e incluso pueden
presentarse a los dos y tres años después del inicio de esta
enfermedad. Según el informe la mayoría de los pacientes sienten
una mejoría en su estado de salud general, como en los dolores
articulares. Sin embargo, posteriormente puede ocurrir una
reaparición de los síntomas y algunos pacientes pueden presentar
síntomas reumáticos, dolor en articulaciones y huesos previamente
lesionados e inflamación en muñecas y tobillos. Estos síntomas son
más comunes dos o tres meses después del inicio de la enfermedad.
Algunos pacientes también pueden desarrollar trastornos vasculares
periféricos transitorios, tales como el síndrome de Raynaud, sobre
todo en los dedos de las manos y pies. Además de los síntomas
físicos, la mayoría de los pacientes sufrirá síntomas depresivos,
fatiga general y debilidad. La enfermedad puede volverse crónica
cuando los síntomas persisten por más de tres meses. La frecuencia
con que los pacientes reportan síntomas persistentes varía
sustancialmente según el estudio y el tiempo transcurrido entre el
inicio de los síntomas y el seguimiento. Algunos pacientes
desarrollan artropatía/artritis destructiva, semejante a la artritis
reumatoidea o psoriasis. Otros síntomas o molestias durante la fase
crónica pueden incluir fatiga y depresión. Aunque el paciente se
recupere, el período de convalecencia puede ser prolongado. En
ocasiones puede durar hasta un año o más, el dolor articular
persistente puede requerir tratamiento analgésico, incluyendo
terapia antinflamatoria prolongada.
Revista Salud y Bienestar
La
Organización Panamericana de la Salud publicó un estudio que resalta que el 18% de los pacientes con chinkunguya
pueden presentar los síntomas hasta los 18 meses, e incluso pueden
presentarse a los dos y tres años después del inicio de esta
enfermedad. Según el informe la mayoría de los pacientes sienten
una mejoría en su estado de salud general, como en los dolores
articulares. Sin embargo, posteriormente puede ocurrir una
reaparición de los síntomas y algunos pacientes pueden presentar
síntomas reumáticos, dolor en articulaciones y huesos previamente
lesionados e inflamación en muñecas y tobillos. Estos síntomas son
más comunes dos o tres meses después del inicio de la enfermedad.
Algunos pacientes también pueden desarrollar trastornos vasculares
periféricos transitorios, tales como el síndrome de Raynaud, sobre
todo en los dedos de las manos y pies. Además de los síntomas
físicos, la mayoría de los pacientes sufrirá síntomas depresivos,
fatiga general y debilidad. La enfermedad puede volverse crónica
cuando los síntomas persisten por más de tres meses. La frecuencia
con que los pacientes reportan síntomas persistentes varía
sustancialmente según el estudio y el tiempo transcurrido entre el
inicio de los síntomas y el seguimiento. Algunos pacientes
desarrollan artropatía/artritis destructiva, semejante a la artritis
reumatoidea o psoriasis. Otros síntomas o molestias durante la fase
crónica pueden incluir fatiga y depresión. Aunque el paciente se
recupere, el período de convalecencia puede ser prolongado. En
ocasiones puede durar hasta un año o más, el dolor articular
persistente puede requerir tratamiento analgésico, incluyendo
terapia antinflamatoria prolongada.
