
Siento un silbo en mitad del color Y es como una brisa abrigando, como una distancia;Hay algodonales donde el blanco es un peligroY donde el día fulgura hasta hollar todas las miradas.
Esta pequeña reverberación es un sopor para olvidar, me dicen.
He conocido la soledad levitando en los abismosY he podido, entonces, clausurar el pasado.
Pero vengo amontonando noches para conseguir un descanso.
Los ojos están empozados y quieren parir gritos que alcancen a la ausencia.
No ha sido una perdida fatigar el cuerpo, encender memorias, marcar los oloresY aunque todavía no hay palabras fatales para desalojar todos los llantosEsta trinchera conoce el desierto, los lugares donde habita el espanto.
Siento un silbo en mitad del colorY es como una hojarasca rodando, como ramas quejándose.
No todo cabalga con el motor de la errancia,No siempre la evolución fue el trabajo de amar o buscar a los diosesAlgunos llevamos un corazón andariego:Un silbo, un soplo abriendo las puertas.
Cada estación tiene un paisaje para cumplir con la soledad,Cada vida su verso, su pastizal, su arena, su miedoAl finalSu pedazo de mar, sus tinieblas, su tristeza totalInvocando.
Siento un silbo…Es, me dicen, Sólo el viento que pasa.
