Revista Educación

Sobre la identidad

Por Siempreenmedio @Siempreblog
Sobre la identidad

Hace unos días llegué a un interesante artículo sobre el llamado rojipardismo en la izquierda, en la que leí un párrafo que me llamó especialmente la atención:

El elemento común a todos los rojipardos, que se ha hecho más evidente en los últimos años, es su concepción competitiva de la identidad. [...] En la actualidad, asistimos a un incremento de las identidades, que algunos han llamado posmodernidad, que rompe con los marcos identitarios tradicionales y permite que el individuo complejice su identidad a partir de nuevos polos identitarios que antes no eran tenidos en cuenta o no eran tan relevantes por cuestiones históricas

Vicente Barrachina, El renacer de la reacción rojiparda.

Esto me llamó especialmente la atención porque, casualmente, andaba entonces leyendo el último libro del periodista Pedro Vallín, C3PO en la corte del rey Felipe, que recoge algunos de sus artículos publicados en el diario La Vanguardia y en el que habla en algunos de ellos precisamente de ese mismo tema: del concepto de identidad y de cómo nos ubicamos en el mundo. Por ejemplo:

[...] la intensidad y abundancia de las adhesiones y disensiones en los debates sobre transexualidad, nacionalismo económico y elogio del agro indican que tocan una de las evidentes ansiedades del presente: la identidad colectiva y la escasez de certezas firmes. Responden a un hambre de identidad política e ideología fuerte porque ambas, la pertenencia y la causa, son bálsamos contra la incertidumbre y la complejidad: ofrecen certezas sobre quiénes somos y qué debemos hacer. Además, nos señalan como parte de una lucha épica, de una causa mayor que nosotros mismos que nos desborda en términos históricos. Y nos enfocan hacia un enemigo.

Pedro Vallín. Gramática parda en la galaxia Podemos. Artículo en C3PO en la corte del Rey Felipe.

Cualquier nostalgia de identidad fuerte y bien contorneada es en el fondo reaccionaria e iliberal, es una negativa a asumir que la política trabaja para una sociedad plural y compleja, a veces atomizada en sus intereses y desvelos, y tan caprichosa como quiera en su definición individual, si acaso necesitara una. Es rebelarse contra el hecho de que el ciudadano de una democracia no nos debe explicaciones. Ese es el resultado de dos frutos básicos del progreso occidental después de la Ilustración: la libertad y la extensión del bienestar material. En el empeño por definir un nosotros, siempre late la pulsión de acabar con ellos.

Pedro Vallín. Guillaume y las identidades. Artículo en C3PO en la corte del rey Felipe.

Para redondear las casualidades, o las rimas, en el grupo de Whatsapp que habitamos quienes escribimos en este blog se compartió la siguiente publicación humorística:

Sobre la identidad

Y uno, que iba dándole vueltas en la cabeza al tema de las identidades, se dio cuenta de cómo esa necesidad de tener una identidad que nos iguale a unos (canarios) y nos diferencie de otros (godos) nos modela y nos define hasta en las cosas más insospechadas. Lo que pasa es que, en mi caso, nunca he sentido esa necesidad. Jamás me he sentido especialmente canario por encima de otra definición. Ni español. No siento esa pulsión patriótica de exaltar lo que solemos llamar "lo nuestro". Nunca me he sentido más o menos hombre que otros por hablar, pensar o comportarme de cierta forma, ni he pensado que otros hombres lo sean menos que yo por los mismos motivos. Si es que eso de ser más o menos hombre acaso significa algo o tuviese alguna importancia, cosa que dudo. Por eso no entiendo ni comparto los sentimientos nacionalistas de ningún tipo. Sin embargo, sí que hay otras identidades con las que me identifico de forma inequívoca: me considero antifascista, feminista, transinclusivo, antiracista, de izquierdas. Y esas identidades, paradójicamente, también establecen un otros, un enemigo.

Personalmente, me da exactamente igual que un canario diga vosotros o autobús; también me da igual con quién se acueste cada uno o con qué género se identifique. Lo que no me da igual es que no se respeten los Derechos Humanos, que exista una desigualdad sistémica que condene a millones de personas a la pobreza o que se discrimine a colectivos por su género, por su cuerpo, por su color o por su orientación sexual; entre otras cosas porque hoy, posiblemente, me unan más cosas con una limpiadora de hogar colombiana o con una prostituta transexual que con un autónomo blanco cishetero. Las identidades que suman antes que las que restan. Las identidades múltiples antes que las monolíticas. Si eso es la posmodernidad, bienvenida sea.


Volver a la Portada de Logo Paperblog