Revista Opinión

Sobre las grandes movilizaciones de masas

Publicado el 11 septiembre 2021 por Manuhermon @manuhermon
Es sorprendente, pero a mucha gente que proviene de la lucha antifranquista, ‘se le hace el culo agua’ cuando ve ‘las masas en las calles, un pueblo en lucha por su independencia’, dicen. Al margen de las cifras, que muestran en Cataluña una parte de medio pueblo, las masas en las calles agitando banderas y consignas es una película que recuerda bastante lo que veíamos en el franquismo, imágenes difundidas por el nazismo y todos los fascismos, grandes maestros en movilizaciones de masas. Uno de los rasgos característicos fueron las movilizaciones en las calles, acompañadas de gran proliferación de símbolos, banderas, chapas, papeles, y colores, los azules de Falange, naranja de Bulgaria, verdes rumanos y ‘escamots’ -de los Jerec y GCR de la época Maciá-, camisas pardas de las S.A., negras de los italianos, amarillo… el fascismo sabía de la importancia militarista de uniformar a los propios, y como consecuencia marcar a los ajenos.
A quienes apoyan las movilizaciones por la independencia no se los ocurre pensar que el movimiento tenga demasiados paralelismos con los fascismos europeos del primer tercio del siglo XX, ven gente moviéndose bien encuadrada, enarbolando banderas y solo interpretan como única posibilidad la deseada por sus mentes, aquello que tienen marcado como sueño mitológico tintado de paraíso. No conocen la historia de Europa, ni del mundo, que muestran que los movimientos sociales tienen muchos objetivos posibles, incluso aunque coincidieran en algunas formas, su dirección y finalidad puede ser muy diversa. Recuerden que el partido nazi, el NSDAP, presentará en 1920, en Múnich, su programa de 25 puntos, dice el punto 1): ‘Exigimos la unión de todos los alemanes para constituir una gran Alemania fundada en el derecho de la independencia de que gozan las naciones’. Derecho a la Independencia en los Países Catalanes, fondo y forma similares.
Ante cualquier movilización para caracterizarla y saber algo útil sobre ella deberíamos preguntarnos quien ejerce la dirección, que objetivos pretende, sobre qué bases teóricas se apoya, en que filosofía, puntos de vista e ideas se sustenta el movimiento, que opiniones difunde, propaganda y agitación, cuál es su comportamiento, con qué métodos organiza y hace proselitismo, como intenta convencer y de qué forma lucha, contra qué y contra quien se enfrenta, a qué y quienes considera enemigos, a quienes aliados, y quienes amigos, a quien favorecen sacar las gentes a la calle y los objetivos que pretenden lograr a quienes perjudican…
La base ideológica de los convocantes y organizadores de esas movilizaciones, ANC, Ómnium, AMI… junto con los cientos de páginas web que realizan esa tarea son independentistas, aunque quizás ese calificativo esconda otros menos populares, pero que están en la base fundamental de sus ideas, de su cosmovisión del mundo. Como se puede apreciar en sus páginas y documentos que publican en la actualidad y de los que se enorgullecen por su amplia difusión, son catalanistas seguidores y defensores, en general, de Valentín Almirall, Pompeu Genera, Sempere i Miquel, J.M. Batista i Roca, Bonaventura Riera, Bartomeu Robert, Daniel Cardona, Martí i Juliá, Prat de la Riba, Joan Bardina, Rovira i Virgili, los hermanos Badia, Torras i Bages, Miquel Coll, Mosén Armengou, Bosch i Gimpera, Casas i Carbó, Pompeu Fabra, Angel Guimerá, Pi i Sunyer, Puig i Sais, Rosell i Vilar… buena pléyade de racistas y xenófobos supremacistas, esa lista de catalanistas con otros muchos crearon una doctrina racial, que las élites secesionistas utilizan como apoyo intelectual, y que por supuesto está en el fondo de las movilizaciones por la secesión.
Muchos de los asistentes a las movilizaciones desconocen las teorías que elaboraron esos personajes, aunque sus libros y proclamas están difundidos por todos los rincones de Cataluña, bibliotecas, colegios, fundaciones, redes sociales, ayuntamientos, diputaciones… lo más que hacen muchos asistentes es escuchar la historia de esos que consideran sus héroes, que escribían cosas que fueron consideradas deleznables en muchos países del mundo, por toda persona ilustrada o progresista, eran las mismas que escribían Hitler, Mussolini, Ledesma Ramos… y sus acompañantes. Muchas personas no creerán lo que lean aquí, mejor y más documentado es ir a las obras originales, pero no alimenten más la coartada del desconocimiento. Rosell i Vilar pretendió hacer estudios de mejora genética de población con apoyos institucionales, sociales, gubernativos, crearon para ello la Societat Catalunya d’Eugénica para ver resultados de mejora en la raza catalana y lo dañino que resultarían sus mezclas con murcianos y resto de españoles, aquello era tan salvajada como los experimentos nazis dirigidos por Mengele, y sí, se encuentra tras los ornamentos de la secesión.
Son 200 años documentados con sus grandes libros y cientos de revistas sobre el carácter bereber español, moros más que os pese, contra los semitas, castellanos repugnantes, vagos… murcianos y almerienses peligro gravísimo degenerados, españoles productos de razas inferiores… son demasiados rasgos fascistoides para poder ocultarlos, así que ahora han decidido salir a la calle con toda claridad y ostentación, al igual que siempre lo hicieron los fascismo, con la seguridad que los da el supremacismo. Aquí se citan solamente unas pocas frases para contextualizar, de los muchos libros editados disponibles y de cientos de artículos de revistas que pueden obtenerse en ‘Arca revistas catalanas’, la preparación de la última ofensiva se aplicó en los años 80, creando una realidad sufrida por muchos catalanes desde hace 30 años. Ideología y comportamientos fascistoides unidos en un movimiento organizado, se puede caracterizar como fascista, ello a pesar de que no todas las personas que luchen por la independencia lo sean. La cuestión es que las élites catalanistas definieron las bases ideológicas, los comportamientos, objetivos y organización, ellos han creado el movimiento independentista, que define a cuantos participan implantándoles sus rasgos.
En las movilizaciones independentistas han participado fundamentalmente funcionarios públicos de la Administración del Estado, subsector catalán, empleados de oficinas institucionales, empleados de enseñanza y sanidad, periodistas y empleados de medios de comunicación, de servicios culturales y sociales… vinculados a los poderes fácticos en manos independentistas que totalitariamente dirigen Cataluña. Muchos jóvenes mostrados en miles de fotos pueden asimilarse como de clase media alta, pijos, que diría Marsé, proceden de universidades y colegios religiosos que aportan bastantes de estos activistas. La iglesia fue en el pasado factor decisivo en la creación ideológica del tradicionalismo, carlismo, nacionalismo, siendo hoy uno de los principales focos independentistas, organizando, agitando y movilizando, como lo hizo en Euskadi, utilizando los niños de escuelas infantiles como unidades de agitación y adoctrinados con prácticas similares al fascismo. A estos grupos se suman los importantes haces independentistas procedentes del interior rural, territorios coincidentes históricamente con los de implantación de tradicionalistas-carlistas. ¿Y los obreros dónde están?
Si hablamos de cifras, parece claro que nunca se llegó ni por asomo al millón de personas. Ni en Cataluña, ni en Madrid en la Plaza de Oriente franquista, ni en la visita del Papa en Colón. Que tantos críticos salgan en cada manifestación española para desbrozar cifras y que en las Diadas se haya tardado tanto en dar algunos datos con cierta racionalidad, es un síntoma de miedo social, de miedo a los que te rodean y pueden marcarte. Dar como fiables datos facilitados por la prensa local, pagada con anuncios y subvenciones, o la Guardia urbana que forma parte del poder institucional, es confesar la extensión del movimiento y su poca confianza en la racionalidad de los metros cuadrados ocupados por los asistentes y número de personas posibles por metro cuadrado con la facultad de poder andar.
En 2010 daban un millón de asistentes, mientras la empresa Lynce especializada en contar desde el aire, daba menos de 80.000. Cada año las cifras se engordaban más y más, dos millones declaraban los organizadores y todos giraban a su alrededor, aunque ellos mismos reconocieran que solo hubiera 400.000 inscritos. Cifras superiores al millón en diferentes años son rebajadas por medios extranjeros a 300.000, por estadísticos de la UAB a 290.000, por El País a 160.000… La abundancia era justificación del mensaje y los objetivos, típico fascista. En todo caso siempre fueron muchas personas y movilizaciones de masas importantes. Que el movimiento no haya tenido accidentes dignos de mención, tiene que ver con varias razones:
1) Por descontado el movimiento es amplio, numeroso, porque había gente independentista, tradicionalmente un 15% hacia 2010, al que se han sumado todos los descontentos con la crisis y la corrupción española, no la catalana, lo cual puede haber doblado el número de los secesionistas, a los que se agregan los nuevos conversos ante una ventana de oportunidad de cambios que abrió la debilidad institucional, tanto europea y española, como catalana.
2) Los organizadores de movilizaciones masivas se han cuidado muy mucho de no practicar violencia, entre otras razones porque hubiera recortado considerablemente sus apoyos. Pero al mismo tiempo habría que destacar, la otra cara de la moneda, los otros no incordiaron ni se opusieron de ningún modo, las fuerzas contrarias a la secesión, al menos la mitad de los catalanes, o el Estado español, no puso en marcha medios represivos violentos, ni de ningún otro tipo. Cuando se critica por tantas cosas la democracia española, habría que reconocer que al mismo tiempo las altas dosis sociales e institucionales de tolerancia, no existen muchas experiencias actuales de este calibre permisivo en el resto de países del mundo.
3) Su carácter festivo también lo explica que este movimiento es a favor de la corriente, está impulsado y protegido por los gobernantes, apoyado, organizado y financiado por la Generalitat y los poderes catalanes, que lograron convencer de que el objetivo de la independencia resolvería SU corrupción, y todos los problemas que tuviera cualquier individuo catalán. Evidentemente el movimiento está arropado por una pléyade de funcionarios y responsables situados en altos niveles de instituciones y organizaciones de la sociedad civil catalanista, -con buenos sueldos oficiales u oficiosos, alto prestigio publicitado y difundido y cotas de poder permeables hacia arriba y abajo-, la mayoría de estos individuos forman parte de élites minoritarias respecto al conjunto de la población, abrumadoramente con apellidos catalanes, aunque la población en su inmensa mayoría cuenta con apellidos castellanos.
Los secesionistas han logrado el apoyo moral de mucha gente que defiende su derecho, pero penaliza a los que criticamos con argumentos. Evidentemente este trabajo no se dirige preferentemente a los independentistas históricos, quienes llevan toda la vida haciendo su trabajo de raca, raca; el problema se formula pensando en antifranquistas que prestan su apoyo a la secesión ¿Ustedes recuerdan huelgas obreras, en las fábricas o tajos que fueran financiadas por la Generalitat, o los gobiernos de turno en cualquier país? ¿Recuerdan durante la transición las luchas callejeras por la democracia, amnistía y Estatut de autonomía? había cargas brutales de la poli, coces de los caballos, porrazos, chorros de agua, carreras, detenciones, despidos, pelotazos de goma y a veces balas de verdad… Recientemente veíamos manifestaciones de movimientos sociales, de las mareas, la indignación 15-M en Barcelona, recibiendo palos de la policía catalana, dirigida por la actual élite independentista. ¡Qué poca permisividad existe para según qué cuestiones!
Históricamente los fascistas utilizaron movimientos de masas espectaculares, en general transversales, con altos componentes obreros en Alemania, o en otros países tras tomar el poder. Concedían gran importancia al encuadramiento, siempre el grupo por encima del individuo, la asistencia a la movilización había que organizarla, familiar o sectorial, en cada localidad barrio o ayuntamiento, en cada fábrica y colegio, con los autobuses en las puertas y los trenes preparados en las estaciones. Masas organizadas y transportadas para realizar espectaculares acontecimientos, una de cuyas finalidades era dotar de legitimidad a los poderes políticos, por encima de la prestada por la legalidad democrática representada por el voto. También quieren imponer respeto a los otros, a los no adeptos, adversarios y enemigos, y además fomentar la emoción de unidad familiar en torno a los jefes que les asignan sector, horario, movimiento, además fomentan sensaciones de construcción de la nueva patria, normalmente utilizan música para organizar los haces, -los agrupamientos-, y fomentar el encuadramiento paramilitar, integración familiar, sectorial, local... En España las manifestaciones del franquismo en la postguerra, eran apoyadas, organizadas y pagadas, por instancias del poder político, y económico.
Mientras unos, los secesionistas, se organizaban y movilizaban, los otros miraban, consentían y callaban; en ese otro grupo, al menos la mitad de los catalanes, el gobierno español, millones de españoles, entre ellos miles de intelectuales, escritores, filósofos, sociólogos, catedráticos, profesores, miles de empresas, decenas de partidos y sindicatos, fundaciones, etc. etc. Muy poca gente en este país ha contraargumentado a los secesionistas en los últimos años, no conviene enredar, mejor no provocar, decían, mientras tanto las mentiras se extendían y sumaban gente no independentista al proceso, así engordaba el movimiento a favor de la independencia recogiendo todo lo contra, lo antisistema, la indignación y desesperación anticrisis, los movimientos sociales catalanes desaparecieron, fueron engullidos por el movimiento secesionista,… Naturalmente que los independentistas tienen el derecho a decir lo que quieran y a manifestarse, pero el resto también tendría el mismo derecho.
¿Alguien imagina hoy en la puerta del Congreso una foto de altos cargos del PP y PSOE arropados por cientos de alcaldes enarbolando sus bastones de mando alrededor de Rato para apoyarle por sus problemas con la justicia? La foto la vimos en Barcelona hace pocos días, por cierto publicada en los medios de prensa habituales, poco comentada en los medios y redes progresistas, ¿para no provocar? La entrevista de Rato con el Ministro de Interior llenó las redes sociales de comentarios, la de Mas con Pujol en estos días antes de la última inspección a la familia y a las sedes de CiU, solo ha recogido la negativa de Mas a informar de ella por, ‘carecer de interés’. Serán unos cabrones, pero los catalanes sienten que son sus cabrones, eso puede explicar la tradicional permisividad soberanista con las mafias catalanas.
Aunque muchos no lo sepan, se están comportando de parecida forma a como lo hacían los fascistas italianos, los nazis alemanes, o los falangistas jonsistas españoles, con similar organización, el mismo pegamento de odio a los otros, igual ferocidad, parecidos sistemas de propaganda, adoctrinamiento y movilización, similares patrones de heroicidad juvenil, comparables sueños futuristas, semejantes prácticas de matonismo, insertados en similares grupos sociales que antaño… como aquellos fascistas italianos del primer tercio de siglo XX, como los fascistas españoles de los años treinta, o como los franquistas de postguerra. Si además basan su actuación en una ideología que prima elementos diferenciadores respecto a los demás individuos, como nacionalismo excluyente, identidad cultural excluyente, religiosidad y tradicionalismo en el que buscan signos identitarios de diferencias… si además se consideran superiores a quienes no comparten tales elementos, si su ideología y comportamiento son fascistoides, seguro que lo serán.
Históricamente los fascistas utilizaron movimientos de masas espectaculares, en general transversales, con altos componentes obreros en Alemania, o en otros países tras tomar el poder. Concedían gran importancia al encuadramiento, siempre el grupo por encima del individuo, la asistencia a la movilización había que organizarla, familiar o sectorial, en cada localidad barrio o ayuntamiento, en cada fábrica y colegio, con los autobuses en las puertas y los trenes preparados en las estaciones. Masas organizadas y transportadas para realizar espectaculares acontecimientos, una de cuyas finalidades era dotar de legitimidad a los poderes políticos, por encima de la prestada por la legalidad democrática representada por el voto, también trataban de imponer respeto a los otros, a los no adeptos, adversarios y enemigos, y además fomentar la emoción de unidad familiar en torno a los jefes que les asignan sector, horario, movimiento, además fomentan sensaciones de construcción de la nueva patria, normalmente utilizan música para organizar los haces, -los agrupamientos-, y fomentar el encuadramiento paramilitar, integración familiar, sectorial, local... En España las manifestaciones del franquismo en la postguerra, eran apoyadas, organizadas y pagadas, por instancias del poder político, y económico.
El partido nazi, NSDAP, presentará en 1920 en Múnich su programa de 25 puntos, dice el punto 1): ‘Exigimos la unión de todos los alemanes para constituir una gran Alemania fundada en el derecho de la independencia de que gozan las naciones’.

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