
[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo
Gustavo Cerati: “Llegó un momento en que no quisimos seguir inflando más al monstruo que habíamos creado. Las doscientas cincuenta mil personas en la 9 de julio fueron algo problemático porque, ¿adónde podíamos ir después?”
Los días post-Canción Animal se diluían en una mezcla de euforia e incertidumbre para el triunvirato Soda. Los picos de popularidad y poder de convocatoria de la banda estaban en sus máximos históricos. El cómo manejar estas fuerzas desencadenadas era la gran espada de Damocles sobre la cabeza de Cerati, Bosio y Alberti. Lo más fácil y seguro era seguir la estela del disco de los leones en celo y dejarse de experimentos. Para cualquier mortal eso estaba claro. Pero Gustavo Cerati no era cualquier músico advenedizo. Su respuesta al gran disco superventas: Dynamo.
La prehistoria de Dynamo la podemos encontrar en dos hechos trágicos durante la grabación del disco Colores Santos. Fallecen los padres de Gustavo Cerati y Daniel Melero. Ese dolor y su traducción al espectro electrónico sembró la semilla del binomio Cerati/Melero más allá de un proyecto individual, abriéndole las puertas de Soda Stereo al tecladista, gran responsable del giro estilístico del que sería su futuro gran álbum. Pero primero tenían que profundizar su querencia por los cables.
Soda tenía un nuevo estudio, Supersónico, el cual “no pretendía ser un estudio acústico minucioso, sino un lugar lleno de errores, para aprovecharse de ellos y convertirlos en virtudes”, comentaría Zeta Bosio. El trío tenía mucha ganas de estrenarlo, lo cual se dio con el trabajo en las grabaciones de la serie de conciertos en el Teatro Gran Rex, con Mariano López como ingeniero. La mezcla de esos directos fue el primer proyecto en el estudio, en el cual decidieron dar el paso y a atreverse con los loops y la experimentación con los aparatos. Rex Mix fue el resultado, un trabajo de remezclas con la inclusión del tema inédito: No Necesito Verte (Para Saberlo), en cuyo clip se pudo ver por primera vez a Zeta con la cabeza totalmente afeitada.No era una sorpresa que el siempre inquieto Cerati fuera el más entusiasmado con este nuevos registros. Bosio y Alberti es posible que sintieran vértigos ante la audacia de Gustavo, pero terminaron por contagiarse del afán rompedor del guitarrista. La dinámica de trabajo durante las sesiones se basó particularmente en la espontaneidad, en la frescura de las tomas iniciales, surgidas a partir de un esfuerzo grupal surgido de ideas primigenias, desarrollando las estructuras y texturas durante horas.
El disco shoegazing de Soda Stereo


Después de este disco ya nada fue igual. Fue su canto de cisne, el sonido más hermoso que existe justo antes de morir. Sueño Stereo ya fue otra cosa, una gran coda quizás, pero el clímax llegó con Dynamo.
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