El hombre consulta al rabino y este le contesta con verdadera sabiduría. Pero intrigado por la simplicidad del mobiliario, al final añade:- ¿Le puedo hacer una consulta más?- Si, desde luego.- ¿Donde están sus muebles?- ¿Dónde están los suyos?- ¿Como que dónde están los míos? Yo estoy de paso – dice el hombre sin acabar de comprender.- Yo también – le contesta el rabbino Anthony de Mello
