La empresa electrónica Sony informó el pasado jueves de la compra por 1.175 millones de dólares que hizo por la plataforma de streaming de video estadounidense Crunchyroll, especializada en series de animación japonesas. Sony logró finalizar la compra tras meses de negociaciones.
Expertos aseguran que la compra por parte de Sony presume una especie de ataque contra Netflix. Y aunque Crunchyroll sea una plataforma pequeña en comparación con otros servicios de streaming especializados en animé, es probable que Sony quiera asegurar un sitio donde su nicho ya esté enganchado, ya que ellos podrán posicionar el sitio fácilmente para su expansión.
Crunchyroll presume de tener uno de los mayores catálogos de animación japonesa bajo licencia en el mundo. Propone también mangas y juegos móviles. Fundada en 2006, la plataforma ha superado este año los tres millones de abonados de pago, y 90 millones de usuarios inscritos en más de 200 países y territorios.
Sony prevé combinar los logros de Crunchyroll con Funimation, otra plataforma especializada en animación japonesa que compró en 2017.
Sony también produce películas japonesas. Su reciente largometraje “Demon Slayer”, que salió este otoño en Japón, está por de convertirse en el mayor éxito de la taquilla nipona de la historia, pisándole los talones a “El Viaje de Chihiro” de Hayao Miyazaki (2001) con una recaudación de más de 28.800 millones de yenes (228 millones de euros).
