Lo que en principio nació como una serie, tras su cancelación por parte de Amazon se ha convertido en una miniserie. Esto no parece haber representado ningún problema para su creador ni para su protagonista, quienes consideran que una única temporada de ocho capítulos era lo ideal. Y no puedo estar más de acuerdo, ya que esta innovadora propuesta que mezcla superhéroes con cine negro, y que tan bien funcionaba en los cómics, se ha convertido en una de las mejores ficciones de dos mil veintiséis, y alargarla con más entregas no habría mejorado lo ya visto. Además, pese haber llegado a su fin de forma presuntamente prematura, se puede ver sin problema, ya que todas las tramas principales quedan bien atadas, dejando la puerta abierta a nuevos casos, que por lo visto no llegarán.
Cabría destacar dos aspectos clave. El primero es la posibilidad de ver la serie en color o en blanco y negro, y tras probar ambas formas de visualización, sin duda recomendamos la segunda. La inmersión al tratarse de una historia de mafiosos y detectives es más auténtica, provocando una sensación de nostalgia muy estimulante. Y por último, lo más importante, haber contado con Nicolas Cage interpretando un papel que de entrada no parecía hecho a su medida, pero que ha clavado con descaro, soltura y ese punto medio exacto entre la fortaleza y la decadencia que el actor domina a la perfección. En resumidas cuentas, un cúmulo de aciertos que han convertido un experimento televisivo en una serie imprescindible de los últimos años.
Mi puntuación: 8/10

