Revista Cultura y Ocio

St Andrews y Edimburgo

Por Tienesplaneshoy @Tienesplaneshoy

St Andrews (Escocia)
En Stonehaven disfrutamos del desayuno más tempranero de todo el viaje. La mayoría comienzan en torno a las 8 de la mañana. Esta vez hemos podido pedirlo a las 7:30. Ya tenemos todo preparado, para nada más terminar, salir con dirección St. Andrews.
Nuestro itinerario en esta jornada es: Ubicación en Google Maps
St. Andrews es la cuna del golf, donde se encuentra el club más antiguo de todo el mundo. Aquí  Severiano Ballesteros, nuestro Seve, se hizo un mito, y consiguió 3 chaquetas verdes como ganador del Open Británico.
St Andrews (Escocia)
Es una de las ciudades más antiguas de toda Escocia. Además del golf, tiene otros atractivos, como su afamada universidad y los impresionantes restos de la catedral que fue más grande de toda el territorio escocés. Tiene castillo y una playa a la que acompaña una conocida banda sonora… ¿Recordáis la película Carros de Fuego? Esa es la playa.
St Andrews (Escocia)
Una vez estamos allí, lo primero que visitamos es la catedral o, más bien, lo que queda de ella. Casi 160 años se tardó en construir y se inauguró en el s. XIV. Su ubicación la hizo víctima en un par de ocasiones de deterioros por temporal meteorológico. Pero lo realmente trascendente del edificio se produce durante la reforma Protestante, cuando fue semiderruida. Desde que ésto ocurrió, hace más de 5 siglos, se planteó su posible reconstrucción pero, mientras se meditaba, la piedra caída se fue utilizando para otras obras en el lugar.
St Andrews (Escocia)
La visita es muy recomendable, es un lugar imponente, son pocos los muros que quedan, pero a través de ellos se puede uno imaginar lo impresionante que tuvo que llegar a ser.
St Andrews (Escocia)
Posteriormente fuimos a ver el Castillo. A nosotros, personalmente, al lado de los diferentes castillos que habíamos visto durante el viaje, éste no nos dijo nada especial, aunque sí se obtienen unas bonitas vistas desde su interior. Lo que quedan de él son las ruinas también. Este castillo tuvo funciones más administrativas que defensivas, siendo ocupado por la iglesia. Luego durante la Historia pasó de manos inglesas a escocesas constantemente…
Y es que si algo sacamos en claro en este viaje por tierras escocesas es que el tema de Inglaterra-Escocia ha sido durante toda la vida una guerra sin final.
Castillo St Andrews (Escocia)
Fijaos hasta donde llegaría la competición y la venganza que, en el transcurso de la Historia, los propios escoceses llegaron a derruir el castillo solamente para que los ingleses no lo pudieran tomar… 
 Castillo St Andrews (Escocia)Para llegar de la catedral al castillo comenzamos a callejear por San Andrews. Es un lugar muy muy agradable. Las facultades se encuentran repartidas por muchísimos edificios. Es una ciudad de carácter universitario.
St Andrews (Escocia)
Tras la visita del Castillo y el paseo por las calles vamos a ver la playa. Junto a ella, un campo de golf. En la playa podemos ver la escena de Carros de fuego, es fácil visualizarla… y nos parece un lugar muy bello.
St Andrews tiene un encanto especial, por cierto que sepáis que “San Andrés” es el patrón de Escocia.
St Andrews (Escocia)
Bueno, pues se nos está dando bien la mañana… hemos podido recorrerlo con tranquilidad, hacer fotografías y empaparnos bien del lugar. Así que tomamos destino Edimburgo mientras planificamos la logística de nuestra llegada.
Nos quedan nuestros últimos aprovisionamientos. En Edimburgo ya no los necesitaremos más, allí comienza el turismo urbano donde el "picnic" no formará parte de nuestros planes.  Pensamos que lo más interesante sería llegar en coche al hotel, dejar el equipaje, comer y entregar el vehículo en la agencia de alquiler. Luego ya nos buscaríamos la vida en transporte público para llegar al centro de Edimburgo.
Edimburgo (Escocia)Esto es importante y quizá deberíamos haberlo dicho antes. Si estáis pensando en ir a Edimburgo este verano y estáis leyendo esto, dejadlo, de verdad. Ya estáis perdiendo tiempo en reservar el alojamiento en esta ciudad. Este texto seguirá aquí después de vuestra reserva.
Edimburgo es un horror para reservar en agosto, a parte de caro está todo llenísimo. Empezamos a mirar y teníamos algunos alojamientos que parecían aceptables, pero en abril ya estaba todo ocupado. Así que acabamos aquí: Claremont Hotel.
A ver, no es un Hotel para exigentes, si lo sois, olvidadlo. Cuando llegamos al hotel y descargamos las maletas, según nos dirigían a la habitación escaleras abajo por pasillos serpenteantes, la cosa no pintaba muy allá. Cuando se abrió la puerta la primera impresión fue de susto.
Claremont Hotel Edimburgo (Escocia)Susto porque esa habitación parecía de un campamento de “Los Albóndigas VI”. La habitación era enorme, el tamaño estaba relacionado con el número de camas que tenía dentro ¡Cinco! Nos veíamos durmiendo en plan comuna hippie. Creíamos haber reservado una habitación doble, pero eso era hippilandia, cinco camas y una tele de 32 pulgadas lcd (con poca señal, eso sí).
Nos relajamos al confirmar con la persona del hotel que esas cinco camas eran solo para nosotros. Al final fue hasta cómodo. 
El hotel es un básico, las camas no son las más cómodas, el baño era pequeño, pero eso sí, una presión del agua de nivel ¿El desayuno? Malo. Nunca pedimos allí el full breakfast, estábamos cansados, pero lo que vendría a ser el continental era tristillo. Tanto como lo era el lugar en el que se servía, en los bajos. El recinto del desayuno sin luz natural, parecía ser lo que en los años 70 podría haber sido una discoteca con lámpara redonda, asientos de terciopelo y espejos. No sé si nos explicamos, un toque rancio de disco-pub de “ayer” . 
El hotel está a unos 20 minutos andando del centro neurálgico de Edimburgo. A la ida de subida, a la vuelta de bajada. Bueno, para tres días puede ser aceptable. A su favor, diremos que es un sitio tranquilo y poco ruidoso, tiene wifi, y además te guardan las maletas después de hacer el check out de la habitación hasta que te vayas, algo realmente práctico que te hace ganar mucho tiempo.
Princess Street Edimburgo (Escocia)
Lo cierto es que en Edimburgo casi no tocas el hotel nada más que para dormir, pero si os veis con dificultades para la reserva, no sois exquisitos y hay disponibilidad puedes llegar a plantearartelo ante una necesidad, solo ante una necesidad y no nos hacemos responsables.
Tomamos el sándwich en “la cama de comer” (entendedlo, podíamos permitirnos el lujo de tener una cama para cada cosa) y salimos en busca de la agencia, que está en una zona industrial a dejar el vehículo. Era el momento también de llenar el depósito, con esta compañía la política es dejar el vehículo hasta arriba de gasolina.
Al llegar a la agencia, inspeccionan el vehículo, todo está correcto. Ha llegado la hora de despedirse de él, nuestro compañero durante una semana, víctima de nuestra experiencia ¿Cuántas veces no habremos abierto y cerrado sus puertas? Claro, tanta parada y las veces que conductor y copiloto iban a la puerta equivocada... Nos hemos encariñado, somos mucho de encariñarnos…. 
Pero no os hemos contado que a mitad del viaje, allá por Inverness nos dimos cuenta de que lo que nos habían cobrado en el momento del alquiler no coincidía con el presupuesto que nos mandó William Wallace (no el de Braveheart, el de la agencia; lo comentamos en los primeros capítulos). Nos habían cobrado algo más. Se nos planteaba el dilema de reclamar o no… Nos daba pereza y respeto, a ver cómo explicamos 7 días después esto y no en el momento que ocurrió, recién llegados que ni nos percatamos…
Aquí, el que no escribe, saca su inglés de los últimos 20 años y, mientras la mujer insistía en despedirnos, él insistía en que quería hablar dentro. Qué orgullo y satisfacción. No podría recrear la conversación en la empresa, ni la cara con la que nos miraban, pero yo creo que por no tener que escuchar el terrorismo lingüistico que debíamos estar haciendo nos hicieron un presupuesto que al final era más económico que el inicial que nos mandaron por correo… What a wonderful day!
Edimburgo (Escocia)
Bueno, pues ya eramos dos españoles recién llegados a Edimburgo y con dinero extra, en una zona industrial, sin plano, sin coche, sin nada, intentando buscar el autobús. La oficina en la que dejamos el vehículo, y a la que llegamos gracias al GPS está comunicada por un autobus. Ahora no recordamos el número (es un fallo) pero cualquiera os indicará sin dificultad. La distancia más o menos a recorrer desde la oficina al Carlton Hill es esta.
Parece mentira, pero tanto andar por pueblecitos y carreteras ha hecho que aun a la hora de cruzar o interiorizar en que acera se coge el autobús estemos muy verdes… 
Al ver el autobús que buscábamos, corremos, casi levantando la mano, viendo que lo cogíamos, que era el nuestro.. sí… los ferrys nunca los cogimos a la primera pero el autobús sí, es nuestro, sin esperas… Un señor se ríe mucho, se ríe tanto y tanto, vamos a la acera equivocada a cogerlo. El autobús se va y el mundo nos mira divertido… 
No nos planteamos sacar ninguna tarjeta de transporte, vamos a estar 3 días y Edimburgo se puede recorrer perfectamente a pie. Pensamos que no es necesario hacerlo.
Lo que más nos cuesta en el trayecto del autobús es identificar nuestra parada, porque realmente no tenemos un destino seguro. Como habíamos entregado en coche al mediodía, teníamos algunos puntos de referencia, bueno, aquí la que escribe ninguno, porque soy bastante mala para la orientación, pero mi compañero ahí suele estar bien.
Carlton Hill Edimburgo (Escocia)
Por suerte nos bajamos bastante cerquita del Calton Hill, un excelente mirador sobre el que divisar una panorámica de la ciudad de Edimburgo, perfecto para unos recién llegados.
Calton Hill es una colina que se eleva 98 metros por encima de la “Nueva Ciudad” (New Town de Edimburgo, al final de Princes Street).
Y es que Edimburgo se divide en dos zonas perfectamente diferenciadas, la “nueva” y la “vieja”, con una calle principal cada una que las atraviesa. En New Town, Princes Street. En la Old Town la famosa y preciosa Royal Mile.Edimburgo (Escocia)
Volviendo a Calton Hill, llamada popularmente como la Atenas del Norte, a parte de ser un mirador de excepción como os comentamos, auna una serie de monumentos.
El monumento de Nelson, levantado en su honor en el s. XIX, tras su victoria en la Batalla de Trafalgar. Se puede acceder a su interior tras subir unos cuantos escalones para tener una nueva toma “A vista de pájaro” de la ciudad. No está incluida en la Explorer Pass y nosotros nos conformamos con la vista desde la propia colina por lo que no subimos.
El Monumento Nacional lo encontraréis al lado del Monumento de Nelson, es impactante por su tamaño. Se comenzó a construir (aunque nunca se acabó) en homenaje a todos los caídos durante las guerras napoleónicas. Además también se encuentra el observatorio de la Ciudad.
Edimburgo (Escocia)
En Calton Hill se celebra cada año la primavera y la fertilidad de sus tierras, el 20 de abril, el Festival del Fuego de Beltane (no les gusta ni nada en Edimburgo los festivales). Entonces la colina es tomada por un montón de gente, siendo el principal protagonista el fuego y los tambores. La verdad es que esto es lo que hemos leído que ocurre y la imagen que viene a nuestra mente con tal descripción es un poco tribal, suponemos que no lo harán con los kilts puestos, porque tiene que ser un espectáculo.
Una vez hecha esta primera toma de contacto con la ciudad y con las buenas expectativas de que ahora el camino era cuesta abajo (adoro las cuestas abajo), cogimos Princess Street. 
Princess Street como os comentamos es la calle principal de la parte nueva de Edimburgo. Dicho así, parece que nos referimos a una zona de reciente construcción, pero nada más lejos de la realidad. La “New Town” fue una ampliación del casco antiguo de Edimburgo (Old Town) y que se produjo en dos etapas, en el s. XVIII y XIX. La necesidad de llevar a cabo está extensión venía obligada por la superpoblación y la llegada de la ilustración, ante lo cuál no se deseaba que se produjera un éxodo. El principal problema era que Edimburgo lindaba con un lago que tuvo que ser secado. 
Nos contaban cómo desde los callejones de la Old Town se tiraba el agua ladera abajo e iba a desembocar al lago, antes de la ampliación. Hoy en día donde éste estaba donde hoy se encuentran los jardines de Princess Street (Princess Street Gardens).
Una vez estéis en Princess Street podréis ver el desnivel en altura que existe entre la antigua y nueva ciudad de Edimburgo.
Edimburgo (Escocia)
El paseo desde el Calton Hill por la calle era tranquilo hasta la llegar a la altura de la estación de autobuses y trenes. De golpe, nos encontramos con las primeras muestras del Festival que cada año se celebra en Edimburgo.
El Festival Internacional más grande del mundo que se compone de otros tantos festivales enfocados a las artes, éstos se conocen como Fringe. Si algo tiene de peculiar ésto es que se celebra mayoritariamente en la calle. La ciudad recibe durante este mes un alto número de turistas que no quieren perderse su ambiente alocado y divertido.
así se celebra, el Festival Internacional, El Festival cinematográfico, El festival de Jazz y Blues, El festival de la Gente, el Festival del Libro, El fringe y el popular Military Tattoo. Decir una fiesta de festivales es redundante, lo sabemos pero es que es lo que se merece.
Festival Edimburgo (Escocia)
El primer contacto con las actuaciones de las calle nos cautiva, nos quedamos como niños, disfrutando de la magia, en este caso, de forma literal, que nos regalan a todos los que pasamos por allí. Viendo la multitud de gente que hay y lo fácil que puede ser desorientarte o perderte (recordad que estamos recién llegados) decidimos establecernos un punto de encuentro, por si en algún momento, entre foto y foto, y actuación y actuación, nos perdemos. La estación de trenes.
Monumento Walter Scott Edimburgo (Escocia)Tras esta parada que nos hace generar muchas endorfinas, continuamos por Princess Street. Esta calle actualmente es una vía comercial, donde se encuentran las principales cadenas de ropa, etc. Pero al poco de salir encontramos a nuestra izquierda los jardines de los que antes os hablamos (donde antes estuvo el lago). 
Estos Jardines son un punto de encuentro en Edimburgo. En estas fechas son un lugar de descanso también. Transcurren paralelos a la calle y muchísimas personas caminan o descansan en ellos.
Nos encontramos en seguida un monumento levantado en honor a Walter Scott (Famoso escritor y poeta escocés autor de obras como Rob Roy o Ivanhoe). 
En el parque hay un especie de quiosco, como los que conocemos aquí para bandas municipales, y unas gradas donde se celebran conciertos.
Desde el mismo parque y según avanzamos por él, empezamos dejarnos llevar por el ambiente. Se hace muy raro tras 8 días recorriendo paisajes poco frecuentados encontrarte este Edimburgo festivalero, y cada vez podemos ver más cerca el famoso e imponente Castillo de Edimburgo en lo alto.
Castillo de Edimburgo (Escocia)
Tras este primer contacto con la New Town, decidimos que había llegado el momento de conocer la otra parte de Edimburgo. No tiene pérdida, desde donde estéis, podéis ver perfectamente donde está… (derecha o izquierda es indiferente, siempre acertareis si vais hacia arriba).
Edimburgo (Escocia)Nos encontramos en el camino un elemento decorativo temporal. En 2012 mientras nosotros disfrutábamos de Escocia, en Londres, se celebraban los Juegos Olímpicos y, en Edimburgo, tenían un símbolo en su honor.
La llegada a la Old Town y, como consecuencia de ello a la Royal Mile, fue impresionante. Nos sorprendió. Pero vino con una gratísima sorpresa. Nos encantó.
La calle estaba llena de gente, gente muy distinta los unos de los otros, disfrazados de rosa, gente tirada en la calle, gente que repartía panfletos, turistas, no turistas. Representaciones teatrales. La gente se acercaba, se reía, marionetas, un caos desordenado perfecto, en un lugar de fachadas oscuras y pavimento empedrado cautivador. Tan cautivador que encontramos un cachito de bordillo en el que sentarnos y dejar que la vida de Edimburgo nos rodeara.
Tras esta experiencia comenzamos a ascender por la Royal Mile camino del Castillo pero el paso estaba cortado y lleno. La hora indicaba que empezaban los preparativos para el comienzo del Military Tattoo (no, no tuvimos entradas, así que no os podemos comentar nada diferente sobre él).
Royal Mile Edimburgo (Escocia)Sí, deciros que el Military Tattoo (que tiene un nombre así como alternativo) se trata de un festival que se celebra en el interior del maravilloso Castillo de Edimburgo, en el que se juntan todas las bandas militares de los países que pertenecieron a la Commonwealth. También han participado en la celebración numerosos países como invitados. Creemos que es un espectáculo único y muy codiciado. 
En nuestro caso, lo que vimos fue ir llegando a las bandas con sus coloridos y recargados atuendos en autobuses que llegaban en procesión.
Cuando estéis en la Roya Mile, casi a la altura de la fortaleza, (en la foto superior se puede observar) encontrareis un edificio que parece un templo, de hecho fue construido en el s- XVIII por la Iglesia escocesa como templo parroquial. Destaca su potagonista torre gótica sobre el resto de los edificios (es el más alto de la ciudad). Actualmente, se denomina The Hub, un bar restaurante que también, es centro de información y en esta época vende tickets para los festivales.
A parte de los numerosos actos que se celebren en recintos, previo pago de su importe, deciros que gran parte del festival está en la calle, para que todos los disfruten, compuesto de multitud de representaciones artísticas. 
Lo que pudimos visitar en The Hub (ya que estaba estringido el paso a las plantas superiores, no sabemos si por las fechas o porque generalmente es así) no nos dijo nada. Arquitectónicamente, en cambio, su exterior sí nos sorprendió.
Tras conseguir escapar como podíamos de los policías que nos cortaban el paso, salimos de los alrededores del castillo, esta vez, Royal Mile abajo. Un paseo mirando simultáneamente todo y nada, que dicho así no suena bien, pero que realmente era todo lo contraio… una gozada.
Royal Mile Edimburgo (Escocia)
Llegaba la hora de cenar. Acostumbrados a tener un par de sitios para elegir en nuestro viaje a Escocia, en Edimburgo se abría un mundo de posibilidades, lo cuál complica bastante la elección. No estábamos por la labor de dar demasíadas vueltas, la experiencia nos ha enseñado que eso solo te lleva a dudar más, cansarte, acabar famélico y con locales petados sin sitio.
Edimburgo (Escocia)Cogimos una bonita calle empinada y curva que salía de la Royal Mile, en Corck Burn Street. allí habíaEccovino (un nombre muy escocés, estaréis pensando, nosotros también). Un lugar muy agradable por dentro, donde cenamos pasta, que estaba bien pero, sobretodo y ante todo, muy a gusto.
varios locales, uno de ellos tenía una ventana abierta con una mesita en el quicio. De esos rincones que uno ve en una revista y piensa que jamás encuentra algo así disponible para sí mismo. Así que, sin dudarlo, entramos y la ventana fue nuestra. El lugar se llama
Cuando salimos de allí, bastante cansados, por cierto, no quisimos volver aún a nuestro hotel de “Los Albondigas VI”. La luz estaba cayendo, el cielo se teñía de azul añil y las farolas se iban alumbrando.
En la calle, el ambiente seguía a tope, menos actuaciones callejeras, pero mucho jaleo, risas y tumulto. Costaba pensar en una retirada a pesar de que las fuerzas iban cayendo. La Royal Mile seguía en ebullición.
En las puertas de The Tron Kirk, una iglesia situada en plena Royal Mile, que ya no tiene función de templo, cuyo origen data del s.VII y funcionó como tal hasta mediados del s.XX. La gente entraba y salía y no llevaban caras de oración precisamente. De hecho parecía que sonaba música poco celestial del interior. No pudimos resistir la tentación de acercarnos y, entre todos los demás, nos metimos.
The Tron Kirk Edimburgo (Escocia)
En la puerta dos “típicos” porteros elegantes de discoteca se encontraban a cada lado, pero la mayor sorpresa estaba por llegar. En el interior, unos espectáculos de burlesque coloreados con luces moradas, rosas, azules que incitaban más al pecado que a otra cosa acaparaban la atención de todo el mundo. Mesitas redondas y unas chicas que cantaban y bailaban mientras se quitaban la ropa eran la atracción. Realmente curioso.
Como veis, las iglesias en Escocia, o están en ruinas o han sido reutilizadas de formas diversas. Nos inquietaba un poco que durante el día habíamos visto la Catedral de San Giles (en la Royal Mile) por el exterior, pero dejamos su visita interior para el día siguiente… La Catedral… ¿Nos depararía un Full Monty? o, por el contrario ¿ería una catedral de la de toda la vida?… Ya no sabias que pensar. 
Tras pasear un rato por la nocturna Royal Mile, decidimos volver a nuestro hotel, a unos 20 minutos de allí paseando. Al día siguiente queríamos estar temprando en el Castillo, del cuál habíamos escuchado maravillas y que su visita podría ser larga. Además, queríamos que el día nos diera para ir a algunos rincones más que queríamos ver…
¿Tienes Planes Hoy?
Edimburgo (Escocia)


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