¿Quién no ha oído hablar nunca de la mafia de los subasteros y de las miles y miles de subastas que quedan desiertas porque ningún interesado acaba presentándose agobiados por el sistema? ¿O de lo mal que funcionan los juzgados en estas cosas (y en otras, claro está) y las malas caras de los funcionarios y sus pocas ganas de colaborar dando información a quien la pide? Pues bien, todo esto, o al menos una buena parte, puede tener los días contados gracias a la posibilidad de participar en las subastas judiciales online.
¿Serán efectivas las subastas judiciales online?
Subastas judiciales online, el mayor enemigo del subastero profesional
Lo serán en la medida en que el sistema se implemente correctamente. No dudo que habrá muchos problemas al principio porque estas cosas de la Administración nunca están bien pensadas desde el comienzo, pero creo que se puede afirmar que las subastas judiciales online son, al menos, el principio del fin de las malas prácticas de algunos subasteros.
Dos ejemplos de mala praxis de los subasteros que no podrán seguir haciéndose con las subastas judiciales online:
1.- Dos subasteros pujan después de haber llegado a un acuerdo. Uno puja muy alto para desalentar a cualquier otro participante. El otro puja mucho más bajo ofreciendo un precio mínimo. La subasta la gana el que ha pujado alto, pero se retira antes de hacer efectivo su derecho y de ese modo la subasta se le adjudica al que ha pujado poco, en perjuicio de posibles terceros interesados.
2.- El subastero se acerca al principal interesado en el bien subastado, amenazando con pujar alto si no se llega a un acuerdo con él y le dan un importe «X» en concepto de «comisión». A esto lo llaman poner el cazo y es un burdo chantaje que sigue funcionando.
Cuando esté en marcha el sistema de subastas judiciales online, bastará con estar registrado mediante firma electrónica y haber depositado una fianza del 5% del bien por el que se está interesado.
Ramón Cerdá
Subastas judiciales online, ¿el fin de los subasteros? was last modified: noviembre 2nd, 2015 by Ramón Cerdá
