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Swingdigentes: “Autogestión, arte y calle”

Publicado el 04 diciembre 2014 por Alfonso65 @AlfonRoldan

Swingdigentes: “Autogestión, arte y calle”

Foto de EVA FILGUEIRA.

Son siete tipos que se conocieron en las calles de Madrid. Quedamos en la plaza de Ópera porque ahí comenzaron hace ya tres años y ahí montan unos espectáculos impresionantes. Un saxo, dos guitarras, una flauta travesera, dos bailarines y una “percusión reciclada” porque la batería está prohibida en la calle. Con tanto jaleo, decidimos que contesten a nuestras preguntas El Sebas y Roborop. Son ritmo, ritmo, ritmo puro. Viento, percusión, guitarra, baile, swing, jazz… Fusión a la enésima potencia que une al más variopinto de los públicos atraído, eso sí, por algo nuevo, diferente, vibrante.
Se autodefinen como una “compañía callejera de música y baile”, y si no los conoces es porque no estás pisando calle. Han recorrido medio mundo en su furgoneta, de Madrid a Croacia, pasando por Fuenlabarada o Euskadi, y ahora nos presentan un documental sobre su trabajo. La sala Caracol de Madrid ha tenido que prorrogar sus actuaciones porque el boca a oído sigue siendo el mejor medio de comunicación con el apoyo de las redes sociales.
Son siete tipos variopintos, diferentes, con formación distinta a los que la pasión por la música y el baile ha unido, lo cual demuestra que no es tan complicado entenderse. Los hay de Madrid, de Valencia, de Vigo, de México… El más joven tiene 21 años y el más mayor 33.
José Antonio Filgueira, es el maestro de ceremonias y el encargado de la percusión; Jorge López, Frodo, toca la guitarra, como El Sebas, o sea, Sebastian Rodríguez. Darío Santamaría es la flauta travesera y Nata Estevez, el saxo. Y a modo de unos actuales Gene Kelly y Fred Astaire, los bailarines y sus acrobacias: Roberto Manzano, Roborop y Fernando Velert.

"Que haya arte en la calle es un valor añadido para la ciudad"


P. Sois siete tíos que os metéis en una furgoneta a recorrer medio mundo. Os tendréis que llevar bien…Roborop. Juntar a siete personas que no se conocen a ganarse la vida puede ser complicado, pero nos une la pasión por la música y el baile. Si no fuera porque amamos la música y el baile no estaríamos juntos.P. Cada uno sois hijos de vuestro padre y vuestra madre. ¿Cómo terminasteis convergiendo en este proyecto?Sebas. Esa es un poco la magia y el encanto de esta historia que surgió aquí, en la calle, en la plaza de Ópera hace ya tres años. Cada uno veníamos de mundos diferentes pero se dio el momento, en parte, gracias al ambiente generado en la calle el 15-M cuatro meses antes. En aquellos días hubo cierta permisividad y las calles estaban revolucionadas.R.Yo en aquel momento estaba con Fantastic, un bailarín austriaco que estaba con un proyecto europeo muy serio de artistas de calle. Un proyecto con todos los permisos pero que aquí en Madrid, con malas formas, no le quisieron compulsar. Uno de sus objetivos era agrupar artistas de calle de diversos lugares. Ese fue también el origen de Swindigentes. Fantastictuvo que volverse a su país y nosotros seguimos…P. Sois artistas de calle. ¿Pasasteis el famoso casting del Ayuntamiento para poder trabajar?S. Ni nos presentamos, ni lo pasamos, ni estuvimos de acuerdo con él en ningún momento.R. Quisimos hacer una contrapropuesta, así que nos fuimos con una cámara y un micrófono para buscar a la alcaldesa o alcalde más idóneo para Madrid. O sea, decidimos hacer un casting para alcalde de la capital. Incluso entrevistamos al jurado. Todo ello se puede ver en el documental que hemos colgado en la red.

Swingdigentes: “Autogestión, arte y calle”

Foto de EVA FILGUEIRA.

"El esquema de la industria cultural al uso se está cayendo"

P. Pero habéis seguido haciendo música en la calle.S. En ningún momento hemos dejado de tocar en Madrid. Hemos vivido todo tipo de situaciones, nos han perseguido, nos han puesto multas. La regulación que se ha hecho ha sido con una mala política, identificando arte en la calle con mendicidad y molestia para turistas y comerciantes, lo cual es una visión muy limitada. En mi opinión, que haya arte en la calle es un valor añadido para la ciudad. La política del Ayuntamiento de Madrid es hostil con la música en la calle.P. Se os ve radicales contra la regulación…S. En mi opinión el Gobierno no tiene que regular nada en lo relativo a la música callejera. Lo que debe hacer es permitir que la gente se busque la vida en la calle, y con más motivo en la situación de crisis que vivimos. Ya juzgará la calle qué espectáculo le gusta y cual no. El juez es la calle.R.Si el público no echa dinero, no vas a repetir. Te buscas otra cosa. Si consideran ruido a la música y no a los coches, al trote de caballos, a los martillos neumáticos…, desde los juglares a las barracas los artistas actuaban en la calle.P. En la calle tenéis al público a escasos centímetros, ¿cómo vivís esa comunicación?R. Es un feed-back, sientes su sonrisa, sus aplausos y ellos ven nuestro sudor cuando bailamos. Es un contacto que va más allá de lo que transmite una pantalla. Es algo muy vivo, muy cercano. Recuerdo como una vez una señora me regaló un poema; otra, después de vernos, me dijo que era la primera vez que reía después de haber fallecido su marido…, y eso te toca muy dentro. Además, muchas personas no van ya a un teatro o una sala por los precios que tienen…P. Habéis recorrido medio mundo haciendo espectáculo de calle, ¿es muy diferente el público?S. Hay públicos muy diferentes, curiosamente en lugares en que la gente es más fría, la recompensa económica es mayor, y lugares en que el público es más cálido, la recompensa económica es menor.P. Hablas de recompensa económica, ¿qué precio tiene lo que hacéis?S. Tiene el precio que el público decide. Es un trueque, ofreces un espectáculo y, sin forzar, esperas un intercambio.R. Esto es muy diferente a un trabajo normal. Aquí la gente te paga y además sonríe, sabes que lo hacen de corazón. En un trabajo normal los jefes nunca pagan sonriendo.P.Ahora habéis estado actuando, en Madrid, en la Sala Caracol, que ya no es la calle ¿o sí es la calle aunque esté cubierto?S. Nuestra primera idea al hacer el espectáculo enana sala fue la de intentar trasladar la calle ahí. La entrada es libre, y a la salida ponemos el sombrero y la gente pone el precio.

Swingdigentes: “Autogestión, arte y calle”

Momento  captado por @frlorente con Sebas (izquierda) y Roborop.

P. Es lo que llamáis un “experimento sociológico”, ¿va bien?S.Siempre que hemos actuado en sala con esta idea ha funcionado muy bien.P.Entonces…, vivís de esto?S.Sobrevivimos. Lo fundamental de nuestros ingresos proviene de este proyecto.R. Yo me siento más orgullosos de recibir ingresos con este proyecto que impartiendo clases de baile, donde la gente se lo toma como si fuera aeróbic. A mí eso no me llena.P.¿Pero aspiráis a ser una banda comercial, digamos, “al uso”?S. El esquema de la industria cultural al uso se está cayendo. Estamos en un momento de transiciones, como en otros asuntos. En música también estamos en un momento de cambio.P.¿Cómo veis la cultura en este país?S. Es el momento de buscar nuevos caminos, como lo que estamos intentando desde nuestra modesta posición, tal como se puede ver en el documental que se puede ver en youtube. Nuevos caminos como lanzarse a la calle a ver qué ocurre…, aunque sea perseguidos por multas y policías.R.También hay que entenderles… Les gusta tener todo regulado y controlado porque lo que no controlan les da miedo.
Mañana, jueves 4 de diciembre vuelven a la sala Caracol. 
PINCHANDO AQUÍ podéis ver su película documental, BUSKING LIFE.
Y aunque tienen su canal de video, éste, no pude reprimirle y grabar unos segundos de un solo de Sebas, y esto que os pongo abajo:

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