Revista Opinión

Tangana Real al salir de misa (*)

Publicado el 06 abril 2018 por Alberto Garcia @ensurincon

el villano arrinconado, humor, chistes, reir, satira, Felipe VI, Juan Carlos I, Letizia


El caballero del fondo, con mitra y báculo, ni se enteró de lo que sucedía en su templo.  La feligresa de la derecha inmortalizó el rifirrafe desde otro ángulo.



En principio debemos aclarar que es un follón tener dos reinas: una emérita y la otra no, una suegra y la otra nuera, una abuela y otra madre, una noble y otra plebeya. Lo mismo que es un lío tener algún cuñado poco recomendable, un padre gran cazador y amante de la Fiesta Nacional o hermanas mayores que tú, sin poder ser reinas por leyes sálicas… que no sádicas.
Tampoco es lo mismo ser infanta que ser reina y ver como una plebeya se convierte en reina -–y no reina por un día– por casarse con tu hermano, mientras tu continuas de infanta de por vida. Debe ser duro tirando a jodido.
De estas cosillas, y de otras, nacen las tanganas familiares que puede surgir durante una comida familiar, en un evento o simplemente al salir de la misa de Pascua. Asistes a misa, comulgas, rezas y de repente a la salida algún familiar te saca de quicio. Y ya se ha liado, con el “cuerpo de Cristo” sin terminar de llegar al estómago vas y te endemonias. Luego te arrepientes... pero ese mal momento no te lo quita ni Dios.


Aún así todo ello entra dentro de la normalidad, una Familia Real es al mismo tiempo una familia real. Y ya sabemos que pasa cuando acumulas abuelos, padres, hermanos, nueras, yernos, cuñados, tíos, sobrinos y primos… pues que no siempre te dan ganas de poner la mejilla para recibir un beso. Y para rematar no son sólo padres, hermanos, cuñados, etc ¡son al mismo tiempo reyes, infantas, duques y condes! Nada como la familia, sobre todo la familia política, para poner sal y pimienta en tu vida, si además de política es Real tienes asegurada la fiesta de por vida. "En todas las casas cuecen habas", pero en Zarzuela pensábamos que tenían cocinero para esos menesteres.
Si te hartas siempre te queda el recurso de abdicar, renunciar de todo y de todos para tener una vida real en vez de Real. Pero es duro, es difícil dejar de vivir como un rey... o como una reina.

(*) De cualquier manera la imagen encierra todavía un misterio sin resolver: ¿Los otros abuelos, la familia no Real? ¿Donde estarán, donde andarán?

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