A pesar del infausto número que engalana su título, Trece mentiras cortas no es un mal libro. Se puede leer en un día sin problemas. Son cuentos muy entretenidos, bien escritos, con más de una frase divertida o ingeniosa. Algunos son muy sencillos ("El oso en la cama", "El profesor pajarito"), otros más complejos como "Mi papá es el Loco Cienfuegos" o "La noche en que su voz se quebró" donde mezcla tiempos y diálogos de los personajes con buen resultado. Me gustó el detalle de "dejar sueltos" los epígrafes al inicio y el decirle al lector "ayúdalos a encontrar su lugar" en cada cuento . Qué molestos esos autores que le colocan epígrafe a cada cuento en otros libros. "Ley de Newton", "La filmación" y "Junta de vecinos" están también entre los que más me gustaron. "Los santos óleos" está en algo pero como que ya es mucho final sorpresa y finalizada en pregunta para mi gusto. Un punto en contra es que las influencias a veces son demasiado notorias. En "Encuentro en el bar" aunque el tema es entretenido, es muy parecido a "El doble" de Borges, sin contar que el tema del doble ya está un poco visto ¿no? (Saramago, Ribeyro, Cortázar, Dostoyevski). Donde si se excede es en "La piedra de los débiles" es casi una copia del ribeyriano "Ridder y el pisapapeles", aunque por lo menos reconoce que ese cuento "lo influyó ":"Ahora, la única vez consciente en que recordé un relato de Ribeyro mientras escribía uno mío (quizá como un homenaje a él) es un relato que se llama “La piedra de los débiles”, que salió publicado en Trece mentiras cortas. Ridder y el pisapapeles está allí de manera consciente..."
Y "El choque posterior", aunque entretenido, tiene una historia muy parecida a una canción de Arjona y creo que eso le quita sorpresa al final sorpresa. Al margen de eso, no quedad duda que su prosa es limpia, sencilla y bien elaborada. Yo si leería otro libro de él. En su ultimo cuento del libro, titulado "el ultimo cuento de este libro", el autor comenta que le tiene miedo a los finales y que piensa que un buen final salva al resto. No se si será cierto, pero el relato es muy agradable y el libro tiene nota aprobatoria, cumpliendo la teoría del autor, como dice la tía Martha Hitlerman en la contraportada del libro.
