El día menos pensado las tazas nos salen por las orejas... ¡Qué nos gustaaaaan! A la que toma té, porque toma té, y a la que toma café, por idem de lo mismo..., el caso es que taza que vemos, taza que nos enamora y taza que nos llevamos "pa" casa del tirón. Y son tan monas que ¡¡hay que lucirlas!! Las usamos, sí, no lo negamos, pero después de un buen fregoteo, nos da pena guardarlas en el armarito de la cocina de rigor y que queden escondidas a nuestros ojos. Ya sabemos que los demás de sendas familias ni se fijan en ellas, todo sea dicho de paso... Quizás una de las Julias, que ya apunta maneras, las observa de reojo captando su belleza. Pero luego sigue con su móvil dale que te pego a los pulgares... ¡Que hay cosas muy interesantes que contar a los amigos! Pues ya está; para lucir nuestras tazas, nada mejor que colgadores o expositores de todo tipo, cada uno en su estilo, pero perfectos escaparates para estas monerías hechas de loza. Foto Foto Foto Foto Foto Y vosotr@s ¿Las tenéis a la vista... ¡o en el baño!? Foto Nuestra opción sigue siendo la cocina o el comedor, la verdad...