Revista Cocina

Tercera carta-Conociendo a la familia

Por Dolega @blogdedolega
Por Dolega 16 julio, 2013 Cartas a mi niet@ No hay comentarios

Sin título

En cuanto llegues a este mundo, empieza una nueva etapa en tu vida y conocer a los que te rodean te ayudará, sin duda, a adaptarte a esta familia que te ha tocado en suerte…Bueno lo de suerte es cuestión de opiniones, pero te puedo garantizar que las hay peores.

En el mismo momento en que te veamos, serás dos bebés diferentes, me explico:

El bebé A que tiene los ojos de la abuela materna, la boca del abuelo materno, las manos idénticas a la bisabuela materna y los pies clavaditos al tío materno y

El bebé B que tiene los ojos idénticos a su padre, la forma de la cara de su abuelo paterno, las manos de su tía paterna y la boca de su bisabuelo paterno.

A pesar de que tu otra abuela y yo digamos todo eso con absoluta convicción, tú ni caso. Existe una altísima probabilidad de que seas una especie de puzzle genético entre tu madre y tu padre y es difícil ver, en cinco minutos, todas tus características.

Tu padre, sin embargo fue la excepción que confirma la regla, cuando lo vimos nadie sabía a quién demonios se parecía. Esperábamos un bebé rubio y grande por aquello de que tu abuelo y yo habíamos sido los típicos niños rubios de anuncio y apareció tu padre, que parecía primo hermano del indio Jerónimo, con unas melenas negras por los hombros, los ojos negros y expresión de venir a cobrar alguna deuda pendiente. Solo le faltaba el sombrero y el caballo para hacer honor a su parte de raza indígena. Todos sonreímos al verlo y él empezó a llorar y no paró hasta los dos años y medio.

En individual no somos nada del otro mundo, para que mentir, pero en conjunto somos bastante resultones.

Tu abuelo es ese señor grande con el pelo blanco que habla como si tuviera un amplificador en el esternón. Esto es debido a que su capacidad auditiva es bastante reducida. Vamos, que está como una tapia. Tú ya lo conoces porque lo has escuchado desde que se te desarrollaron los oídos; él y los portazos te son totalmente familiares a estas alturas de tu corta estancia entre nosotros.

A su favor te puedo decir muchas cosas, pero por ahora te diré que le encantan los niños. Eso te garantiza un inigualable compañero de juegos y que si le das un periódico ó revista, tienes asegurado un cuidador de parque por horas indefinidas y no temas por su profesionalidad como cuidador. Un ser humano que es capaz de andar y leer a la vez, sin caerse por las cunetas ni ser atropellado por un coche, es capaz de cuidar un niño en un parque, te lo aseguro. (Tu abuelo se ha ganado reconocida fama en todos los alrededores por esa extraña habilidad que tiene).

Tu tía es esa cara pecosa que hará que sonrías cada vez que la veas. Te aconsejo que le des trato de favor. Al principio solo te verás recompensado a nivel lúdico; es absolutamente incansable a la hora de entretener bebés, pero más adelante será una fuente inagotable de chucherías, golosinas y alimentos que tus padres querrán racionarte ó prohibirte y ella será tu máxima proveedora.

Hazme caso, tu tía es muy buen negocio.

Tu padre es ese con pinta de niño de doce años que está todo el rato hablando de zombis y del Real Madrid. Es el que te habla como si tuvieras ocho años y que te relata todos los planes que tiene para ti.

No vamos a destriparle la historia ni decirle que tiene que purgar todas sus cosas de hijo, que son una ó dos montañas. Lo dejaremos que piense que esto es fácil.

Del resto te iré contando poco a poco, pero sí es conveniente que sepas que tienes familia en medio mundo y tu herencia genética es de lo más variopinta, así que te aconsejo que descartes desde el principio el racismo y la xenofobia; te aseguro que sería tirar piedras sobre tu tejado.

¡Ahhh se me olvidaba!

Yo soy la que te mira embobada y se empeña en ponerte esa cosa calentita a la que tú le chupas los lazos y tus padres se empeñan en quitarte por si te ahogas.

Yo soy tu abuela Dolega, la de la toquilla.


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