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2012 Coaching personal // Música
TERCERA EDAD, TERCERA PIEL (y II)
Escrito por Miguel Benavent de B.
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Sigue…
Algunos rejuvenecemos cada día que pasa acercándonos más a la Verdad, que llevamos todos dentro desde siempre… aunque para ello deban pasar años hasta que tenemos la valentía de aceptarla tal como es! Otros, en cambio, se resignan a envejecer y solo logran aceptar la paulatina degradación del cuerpo y de la mente, almacenando rencor en su corazón por todo lo no vivido y demostrándolo en esa intolerante manera de ver y de vivir su vida, esperando que la vida se acabe y les regale el dejar de sufrir!
Tal como nacemos, vivimos… y así morimos! La vida no es más que un camino sin retorno hacia uno mismo! Y, así como en los ojos de un niño vemos su Alma rica, ilusionada y floreciente, en los de un anciano podemos ver ese Alma después de haber transitado por una larga vida! Si vemos tristeza en ellos no es por el sufrimiento o el desamor vividos, sino por no haber sabido encontrar el sentido a todo ello! Si, en cambio, vemos en sus ojos de anciano el brillo, la serenidad del Alma y la ilusión gratuita de un niño, es que supieron aprender de la vida y llegaron a sabios, pues descubrieron el verdadero amor y vivieron su vida plenamente!
Siempre había pensado que yo era un viejo prematuro! Pero alguien me comentó -hace un cierto tiempo- que yo actualmente estoy acabando de vaciar mi vida para encarar una nueva, al parecer mi tercera vida! Es por ello tal vez que me siento como un niño, pues actualmente estoy aprendiendo a amar de verdad y a dejar fluir la vida -o lo que es lo mismo, confiar en ella- como lo hace cualquier niño de corta edad! Ahora pienso que quizás eso sea la verdadera madurez, cuyo síntoma más evidente es la serenidad interior y la plenitud del amor, en todos los ámbitos de la vida! Es posible que esa tercera vida sea ya mi tercera edad, en la que uno alcanza la plenitud de la vida, habiendo aprendido parte de las lecciones que todos debemos aprender! Siempre fui un alumno aventajado, pues mi crecimiento en cada momento de mi vida llegó bastante antes de lo que dictaba mi edad! Y es que la edad tiene poco que ver con todo eso, con nuestra manera de ver, sentir y vivir la vida! Cada uno de nosotros tiene su propia historia y su experiencia personal, lo que le lleva a vivir y sentir la vida de una cierta manera, independientemente de su edad y más de acuerdo con lo aprendido en ella!
Ahora ya sé que los años son solo años, la verdadera edad se lleva en el corazón, como el amor! El tiempo pasado -y aprovechado- es lo único que separa a un niño de un viejo! Pero si sonríes a la vida, si sigues a tu Alma inquieta, si amas intensamente ya sin miedo y si eres capaz de ilusionarte ante cada nuevo día que llega a tu vida, es que está renaciendo el eterno niño que todos llevamos dentro, -a cualquier edad- y que todos soñamos con volver a ser!
