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The Leftovers: esa maravilla demencial

Publicado el 03 diciembre 2015 por Breakingmen
Los especialistas hablan de reinas negras de la televisión y a todos se les llena la boca hablando de Viola Davis, una actriz maravillosa que me parece artificial, histriónica y desmedida en “how to get away with a murder”(premios inmerecidos aparte). Tal vez arrastrada por la asquerosa vulgaridad de la serie, ella sobresale por su calidad y por la rueda de marketing impulsada por Shonda Rhimes.
Pero a mí Regina King sí me parece una digna candidata a reina. Yo la conocí en "Southland", aquella espectacular serie de policías que siempre ha pasado un poco de puntilla por desgracias y en la que ella capitalizaba gran parte del talento (que era mucho) http://breakingmen.blogspot.com.es/2013/11/una-de-polis-y-cacos-dificil-mejorar.html
Antes había trabajado en "Ray", con unas críticas fabulosas. Pero el reconocimiento le vino este mismo año con su Emmy por “American crime”,otra serie imprescindible donde ella realmente borda el papel de hermana activista y comprometida con la libertad de su hermano encarcelado por motivos raciales. Sus conversaciones en la cárcel y esos ojos magnéticos son suficientes para justificar la serie.
The Leftovers: esa maravilla demencial
Ahora la estamos disfrutando en "The Leftovers", ensamblada en un reparto sobresaliente y ya consolidado al que dota aun de más valor. Aquí hace el papel de madre de una desaparecida en un pueblo donde no había desaparecido nadie, y esa mezcla de agresividad, mesura y valentía que imprime a sus personajes, encaja a la perfección en esta serie ciclotímica y genial.
Porque "The Leftovers" es una serie que te deja al borde del precipicio semana tras semana. Sin excepción esta vez. Si aceptas la maraña en la que te enreda, mezcla de locura, subrealismo y unos personajes maravillosamente desarrollados y complejos, la serie te expone a una hipersensibilidad a escala industrial. Todas las historias importan, todas convergen y tienen sentido y todas están dotadas de una carga de emotividad extrema. Y juega con el tiempo, los personajes y los sentimientos como un niño con un mecano, pero con un sentido global.
La segunda temporada no se dedica tanto a la pregunta de qué ha sido del 2% de la población mundial desaparecida sin explicación ni razón aparente, sino más bien a ¿Qué ocurre si esto vuelve a suceder? Y esa es la principal razón por la que la historia se traslada a Jarden, la mayor de las poblaciones (en torno a 10 mil personas) donde no desapareció nadie.
Hasta allí viajan Kevin Garvey (un nuevamente estupendo Justin Theroux), su pareja Nora Jamison y el pastor Matt Jamison (Christopher Eccleston), el hermano predicador con sus familias, y allí encuentran a un enigmático bombero que se dedica a hacer la justicia por su cuenta, quemando casas para sofocar los incendios más tarde y forzando a la gente que no considera apta a abandonar el pueblo. 
The Leftovers: esa maravilla demencial The Leftovers: esa maravilla demencial
La temporada se focaliza en gran medida, enlazando con la anterior en los problemas psiquiátricos del protagonista, que por una parte le hacen aparecer en sitios sin saber cómo ni porqué ha llegado allí y por otra parte padece una esquizofrenia que le hace ver gente ya desaparecida que le van dictando los siguientes pasos en su vida. Pero, con acierto, no olvidan otras historias que no nos dejan para nada indiferentes, como el personaje tremendo y despiadado de Liv Tyler (la escena del autobús escolar y la granada, se sale) o la ex-esposa de Garvey, ya fuera de la secta y tratando de abrir los ojos a un mundo lleno de ciegos.
Sin dejar de lado alguna de las cosas buenas de la temporada pasada, como esa música inquietante y esperanzadora, añade además ese punto de intriga que no le viene nada mal, una capacidad adquirida por el creador en “lost” de dejarnos al borde del asombro cada semana, y una magnifica dosificación semanal de las diferentes vías argumentales  para que no descubramos nada relevante hasta que ellos quieran, creando la adecuada pausa entre capítulos.
Y aunque parece difícil decantarte por un capítulo sobre otro, el capítulo donde Eccleston es protagonista y su relación con su mujer incapacitada, o el capitulo "asesino internacional", donde el protagonista está metido en una especie de sueño de la muerte, son simplemente gloriosos, unas obras de arte  tan redondas y demenciales como el resto de la temporada.

Una serie mayúscula, muy HBO: atrevida y arriesgada, mas guiada por la calidad que por la audiencia, con unas actuaciones superlativas, y que a los conversos como yo, nos deja cada semana con el corazón encogido y la boca seca.
The Leftovers: esa maravilla demencial

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