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The Party. Del Ministerio al manicomio.

Publicado el 16 febrero 2018 por Criticasen8mm @Criticasen8mm
The Party. Del Ministerio al manicomio.Título original:
The Party
Año:
2017
Fecha de estreno:
16 de Febrero de 2018 
Duración:
71 min
País:
Gran Bretaña
Director:
Sally Potter
Reparto:
Kristin Scott Thomas, Cillian Murphy, Emily Mortimer, Patricia Clarkson, Bruno Ganz, Timothy Spall, Cherry Jones
Distribuidora:
Avalon
Una localización. Siete personajes. Un fantasma. Junto a la escalada tensión, esos son los ingredientes principales de The Party, el nuevo largometraje de la cineasta Sally Potter. Nos encontramos ante una maliciosa y retorcida comedia, protagonizada por la diversa (y en este caso hipócrita y pedante) fauna que compone la clase alta, entre ellos: un catedrático, un coach personal, el típico banquero cocainómano y, el eje de la reunión, la recién nombrada ministra de Sanidad. Gracias al buen manejo de todas las piezas, la mezcla de esos elementos resulta explosiva y cuestiona la moral y las convicciones de todos ellos.
The Party. Del Ministerio al manicomio.
Dos importantes decisiones juegan a favor de la cinta. La primera de ellas es la breve duración, ya que parecía que los directores de cine se habían olvidado de que en poco más de una hora se puede exprimir una historia potente, sin necesidad de convertir en hábito las dos horas y media de compromiso cuando uno va al cine. Y la segunda es la aplicación del blanco y negro, un recurso que nos evoca al romanticismo del cine clásico, pero que no es un truco meramente estético, sino que unido a la elaborada fotografía genera unos claroscuros muy acordes a las psiques de los personajes.
La esencia de The Party es teatral desde su planteamiento hasta su exposición, aunque Potter potencia con la cámara la revolución interior de los personajes, sin llegar al nivel de clásicos como Un dios salvaje o ¿Quién teme a Virginia Woolf?, no cuesta imaginarse esa casa cobrar vida sobre las tablas de un teatro. En todo caso, la película funciona como un reloj, con algunos elementos menos sorprendentes introducidos con calzador para engrasar la maquinaria y que esta no se detenga. Al tratarse de una propuesta tan íntima, en lo que a espacio se refiere, la labor del reparto es vital, y todos ellos cumplen con creces. Kristin Scott Thomas recorre todo el espectro de la cordura hasta el desenfreno, marcando la tónica general de la imprevisible reunión, que entretiene en todo momento y dosifica la información para sorprender, más o menos, con ella cuando más falta hace.
7/10

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