Por cierto, Manuel Navarro Seva ha hecho en su blog una estupenda reseña de mi libro de relatos El cauce de los días por la que le estoy muy agradecida.

Ahora, intento descansar un poco del trasiego de los últimos meses, donde he escrito como una posesa, he corregido y, en los últimos días, me he dedicado a ese aspecto externo de hacer llegar mi obra a los lectores.Y qué mejor descanso que la lectura, que templa cuerpo y mente y nutre los cauces interiores.Como dice Carmen Martínez Marín en su postal 3 de su plaquette Caja de Postales (una lectura deliciosa donde se transmite la gran sensibilidad de su autora): «Este horizonte es un horizonte fijo. Es un mar abierto de tranquilas aguas que viene sereno a la orilla, encontrándose con una arena de letras, en las que cada grano se convierte en una pétrea palabra que quedará para siempre en el recuerdo.En el recuerdo de aquellos que llegarán un día hasta aquí y las puedan hacer suyas. No hay por tanto olores que lo definan, sí muchos sabores y colores en los que poner tantas ilusiones, tantas ganas como ideas guarda la memoria y que cualquier día y a cualquier hora se harán realidad. Recuerdos.»Gracias, Carmen, por esta belleza.
