Revista Cine

Todos los veranos del mundo. Mónica Gutiérrez.

Publicado el 16 julio 2018 por Meg @CazaEstrellas
Todos los veranos del mundo. Mónica Gutiérrez.
No cabe duda de que, Mónica Gutiérrez, a quien desde hace mucho sentimos como nuestra Serendipia, se ha hecho un hueco en el corazón de muchos lectores con sus historias amables. Saber que publica algo nuevo siempre es una buena noticia, y más en estas fechas donde, por lo menos a mí, me apetece recurrir al feelgood.
Todos los veranos del mundo es una invitación, tras una preciosa cubierta, a viajar al pasado, a los veranos de la infancia. Eso es lo que hace la protagonista, Helena, que tras años de ausencia, decide volver al Serralles, el pueblo de sus padres, donde veraneaba con la familia y donde ha decidido casarse. Allí tendrá lugar el reencuentro con su madre, hermanos, sobrinos y entrañables vecinos del pueblo, incluido Marc, su mejor amigo de la niñez, de quien hace años que no sabe nada.
Helena es una abogada algo estereotipada prometida con Jofre (abogado más estereotipado todavía)  que regresa a Serralles para preparar su boda. Lo hace sin mucho convencimiento y sin tomarse demasiado bien los cambios y novedades inesperadas tras los años de ausencia, pero bastarán unos días en el pueblo, el retomar el contacto con viejas costumbres y antiguos habitantes o el descubrimiento de una librería muy peculiar para que se relaje y empiece a disfrutar del entorno que le rodea. 
Mónica nos presenta a una familia donde cada miembro es muy diferente del resto, donde cada uno tiene su forma de afrontar las zancadillas de la vida. Helena, la protagonista, es una mujer anclada en la estabilidad de sus esquemas laborales y sentimentales, pero su familia le hará replantearse muchos aspectos de su día a día. Por otro lado, el reencuentro con Marc será decisivo a la hora de hacer frente a su inseguridad, al miedo a equivocarse, al miedo a salir de la zona de confort...a reencontrarse consigo misma.
En esta ocasión estamos ante una historia más romántica que feelgood (mucho más) que se ajusta a la fórmula a la que la autora nos tiene acostumbrados, que nos hace disfrutar y que deja buen sabor de boca. Un libro divertido, muy entretenido, lleno de guiños literarios (si tenéis reciente la lectura de La librería del señor Livingstone os sonarán muchos de ellos). 
Si queréis escapar este verano a un lugar lleno de promesas de futuro, tomar una buena limonada casera, desconectar de todo y de todos, conocer gente entrañable, econtrar hadas camufladas entre humanos, visitar una curiosa librería donde también sirven el té y dejar que el amor surja entre recuerdos y copas de vino, este es vuestro título. 
 

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